miércoles, 18 de marzo de 2009

Prontuario del amor

Siguiendo la línea iniciada en anteriores posts, en los cuales desde Bilis se compartían con el respetable los vastos conocimientos de quien les habla acerca de temas tan variados como la multiplicidad algebraica en sistemas finitos puros, las especies endémicas de la margen derecha del Guadalete o la corrupción urbanística en las Islas Marshall, hoy volvemos a la carga con un tema ampliamente dominado por servidor.

Si, caballeros, hoy Bilis les enseña a ligar. La primavera ha llegado, y no sólo al Corte Inglés, así que ya es hora de que alguien les aleccione para que puedan pasarse las tardes retozando cual cánidos bajo el tibio sol de marzo.

Comenzaremos dando unas nociones básicas para que ustedes puedan acercarse con las mínimas garantías de éxito a la potencial víctima. Las primeras palabras son esenciales y en ellas nos centraremos.

Para empezar, y antes de ver qué se debe decir, ha de quedarnos claro qué no decir. Veamos un pequeño ejemplo:
"-¿Perdona, sabes cuanto pesa un oso polar?
-No.
-Pues lo suficiente como para romper el hielo".

¿Incontenible sentimiento de vergüenza ajena? ¿Repentinas ansias de cauterizarse las córneas? Pues sí amigüitos, ésas son las reacciones adecuadas. Sepan, de hecho, que tras pronunciar estas o similares palabras la ley tipifica que la extirpación inmediata de la lengua y/u otros órganos internos no es constitutivo de delito; es más, semejante reacción puede incluso llegar a ser gratificada por las autoridades.

Una vez descartados comportamientos que destierran nuestra condición humana y nos equiparan con las criaturas que basan en la irracionalidad su modo de vida, como las zarigüeyas o Andrés Pajares, prosigamos.

Lo primero será analizar a la futura madre de tus hijos -o los de tu butanero- para poder ubicarla en uno de los grupos detallados a continuación. Se ha dividido a la humanidad en seis categorías, cada una con su correspondiente frase a emplear, para dar una mayor efectividad al método.(Sería conveniente un pequeño entrenamiento previo que nos permitiera ubicar a una hembra cualquiera dentro de su grupo en apenas unas milésimas de segundo cuando nuestro cerebelo trabaje zancadilleado por los efectos de varios centenares de tintorros.)

1)Pijas:
"Princesa, te voy a hacer un castillo"
En función del tipo de pijerío, aumentan las posibilidades de éxito añadiendo "con foso para cocodrilos y trovadores en las almenas". Ha de tenerse en cuenta que, para emplear esta opción, se debe estar fuertemente influenciado por los efectos del anís o similares, para que quede claro, en caso de fracaso, que semejantes palabras tan sólo pretendían buscar la hilaridad del personal circundante y evitar la correspondiente paliza.

2)De innegable atractivo físico:
Conviene centrarse en aquello que da al atractivo físico de la susodicha esa categoría de innegable.
"Tienes unos ojos que te comería todas las tetas" o bien "Tienes un culo que te lo comería hasta lleno de mierda"
Cualquier expresión similar que incluyera los términos , devorar, cucharadas o potorro, perfectamente podría ser englobada aquí. Sería conveniente hacerse acompañar de un palillo, para el hipotético caso de que la segunda de las frases recomendadas no solo resultara exitosa, sino que fuese cierta.

3)De atractivo físico no tan evidente:
"Para ser tan gorda no sudas demasiado"
Tras el empleo de este tercer supuesto, el éxito consiste en llegar a casa con al menos la mitad de los dientes de que disponías antes de salir.

4)Negras:
"Me casaría con tu padre para entrar en tu familia"
Táctica frecuentemente empleada con éxito en El príncipe de Bel-Air. Observen cuán alto ha llegao Will Smith tras pronunciar con gracejo y frecuencia inusitadas expresiones como la anteriormente expuesta. ¿acaso va a ser usted menos?

5)Rurales:
"Eres más bonita que un remolque recién pintado", o el más desarrollado "Cariño, vente con mí, que tengo vacas y prau, tractor con pala basculante y tres fanegas de patatas ahírribas"
Fiabilidad total si se posee un timbre de voz híbrido entre Plácido Domingo y Marianico el Corto, se acompaña de una serie de onomatopeyas habitualmente empleadas para estabular el ganado y simultaneamente se luce una gorra verde de John Deere.

Y, ya por último, si su habilidad para ubicar a las mozas aún no ha sido desarrollada por completo, o si bien está siendo peligrosamente borrada a base de drogas sintéticas, siempre puede acudir a la solución general del problema, válida perpetua e irremisiblemente para cualquiera de los supuestos ya explicados o por explicar.

6)Idoneidad universal:
"Cariño, eres tan guapa que te dejaría cagar en mi váter"

Hasta aquí la lección de hoy. Después de este primer paso... ale, a retozar, que hacen falta niños.

lunes, 9 de marzo de 2009

Por el humo se sabía dónde estaba el fuego

Vuelvo a teclear dos días después de mi último esputo, pero no es por un exceso de inspiración. Es porque no me resisto a compartir con mis eventuales lectores, si es que existen (ahora sé que alguien hay), el siguiente artículo. Lo escribió un tipo recientemente mencionado aquí en Bilis, Arturo Pérez-Reverte. La gracia no está en lo que dice - y mira que tiene tela- sino en cuándo lo dijo. Está fechado en noviembre del 98, y parece que lo hayan escrito está tarde.

Disfruten de la profecía y piensen en por qué hay tipos que saben lo que dicen, y otros que se pasan la mañana calentando un escaño. Y, si les queda rato, pregúntense también por qué, desgraciadamente, estamos en manos de los tipos que controlan los hilos que mueven a estos segundos.

<< Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos
estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de
ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el
dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se
embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con
sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del
mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

ES LO QUE VIENE, ME TEMO. NADIE PERDONARÁ UN DURO DE LA DEUDA EXTERNA DE LOS PAÍSES POBRES, PERO NUNCA FALTARÁN FONDOS PARA TAPAR AGUJEROS DE ESPECULADORES Y CANALLAS QUE JUEGAN A LA RULETA RUSA EN CABEZA AJENA. Así que podemos ir amarrándonos los machos Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza. >>


Flipando me hayo.

sábado, 7 de marzo de 2009

Arte

Pintura, literatura, escultura, música, danza, teatro. También cine, el séptimo arte, recuerden. Y ahora, queridos amigüitos, el toreo.

Imagino que el toreo será el octavo arte tan sólo en España, y que otros países tendrán su propia concepción artística autóctona que elevar a los altares. En Irán, por ejemplo, la lapidación por adulterio.

Y todo esto porque... (de nuevo un "Ramón García en Qué Apostamos dixit"). Porque la Real Academia de San Fernando le ha concedido la medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordoñez.

¿Que no saben quién es, mis cuates? Si hombre, ese chico que anuncia relojes y jeeps, hijo de Paquirri y de Carmina Ordóñez, lo que le convierte en hermanastro de Kiko Pantoja, más conocido por Paquirrín. Hago aquí un inciso para hacer constar que si ambos hermanastros son hijos del mismo padre y uno es un icono de la publicidad y, probablemente, objeto de deseo de alguna que otra hembra y el otro es... el otro es Paquirrín, para qué adjetivar nada... pues la diferencia ha de encontrarse en sus madres. Lo que no deja muy bien parada a la Pantoja en comparación con Carmina. Ni dentro ni fuera del baño.

El caso es que a Fran Rivera le dan la medalla de las Bellas Artes, eso irrita sobremanera a otros toreros, como a Morante, el tipo que se hizo torero tras robarle el bombín a Rigodón, o a José Tomás, que ya tenía el mismo premio.

Y el maestro Tomás (a saber en qué escuela da clases), herido en su orgullo porque a una estrellita de la prensa rosa le den un premio por ser torero, y debido a que pensará que como matador Fran Rivera no le llega a la altura de las manoletinas (que ni lo sé ni me importa, carezco de criterio), decide devolverle al Ministerio de Cultura al galardón que en su día recibió de manos de Su Majestad el Rey de las Españas. Esto, que en tiempos de Felipe IV se hubiera interpretado como una ofensa a la Corona y hubiera acabado en la hoguera o con Martín Saldaña buscándote para llevarte al trullo, hoy produce un maremoto en el mundo del toreo que acaba con un sinnúmero de asesinos de bovinos por todos los medios de comunicación.

Pero tras toda esta polémica entre toreros, que si yo soy mejor que tú mareando a un animal aturdido, que si yo, que soy millonario, me acerco más que tú a una bestia de media tonelada y por ese sublime acto de inteligencia merezco más reconocimiento, etcétera, lo que queda realmente al margen, y para mí es lo más importante, es por qué el toreo es considerada una de las Bellas Artes.

Qué parte de una corrida de toros la coloca del mismo lado que Las Meninas o La Piedad de Miguel Ángel. Y si me dicen que la plasticidad estética del toreo, que me expliquen qué parte de una chicuelina es más estética que un doble looping a quince metros de altura con una moto y por qué el freestyle acrobático no es el décimo arte. (El noveno sería Mikel Goñi mandando un derechazo al rebote.)

No entiendo de toreo, no me caen bien los toreros y no me gusta cuando hacen sufrir al toro. Aún así, si no quieren prohibirlos, allá ellos, pero que se enfrenten al bicho en igualdad de condiciones, sin afeitarles los cuernos, sin descentrarlos, sin -probablemente- atontarlos o drogarlos, y sin darles puyazos que los desangran y los hacen perder fuerzas para dejarlos así a merced del matador cuando éste agarra la muleta. Así quizás la "Fiesta Nacional" tuviera un puntito más de igualdad entre los contendientes, y por cada equis toros que salen a rastras de la plaza cayeran un par de toreros.

Imagínen, queridos gasterópodos: Las Ventas, cinco de la tarde, Canal+ en directo, y la cámara superlenta analizando como una cornada le entra a un pavo por la entrepierna, le parte el escroto y le abre en canal mientras los intestinos renacuajean y la sangre se coagula sobre el albero. Grana y oro y qué viva España, coño.

En este país de corrección política total y primavera perpetua y falsa hacen falta unas pocas vísceras, créanme.

martes, 3 de marzo de 2009

Cuando los payasos dominen la Tierra (III)

Adivina adivinanza. Salen al mercado los jueves, están plagadas de coloridas fotografías y, al contrario de lo que sucede con el ABC, ni siquiera sirven para limpiarse el ojete. ¿Qué son? Obvia y contundentemente, las revistas del corazón, el archinombrado papel couchè (pongo el acento al revés porque queda mucho más fashion y suena a gabacho, aunque de francés se mucho menos que la madre de cualquier ministro.)

*Diez minutos, Qué me dices, Hola!, Pronto y demás familia, cuyos objetivos semanales son presentarnos la lujosa mansión de algún devora heces cualquiera, hacerle la pelota a la familia real, o, aprovechando el tirón de Paquirrín, competir con National Geographic para ver quién obtiene las mejores fotografías de simios en su hábitat natural.

*Nota al párrafo anterior: algunas de las publicaciones mencionadas pueden haber dejado de ser editadas hace años o haber sido erroneamente incluídas aquí al tratarse, por ejemplo, de productos para limpiar el polvo en lugar de revistas.


Y, en el culmen de esa mezcolanza de televisión y prensa que crea un producto, nos lo vende como actualidad, lo eleva al éxito y vuelve a repetir hasta la extenuación el producto original debido al gran seguimiento obtenido, aparece la revista de AR. La única publicación del mundo en la que cada semana aparece el mismo especimen humanoide en portada, con el curioso añadido de que cada número presenta un aspecto más cuidado y juvenil. Qué mal les ha hecho el Fotosop (?) a las cincuentonas que se creen Scarlett Johansson... a este paso, pronto olvidarán la manera de saber la temperatura del café mientras desayunan desnudas...

Ano Rosa Quintana, presentadora de un programa en el que se debaten informaciones aparecidas en programas de otra cadena que la propia Ano Rosa produce para, después, tratar las agrias polémicas suscitadas entre ambos medios en la mismísima revista de ARRR. La pescadilla que, entre mordisco y mordisco a su propia cola, le pega también unos jugosos bocados a los bolsillos de todos aquellos ineptos que se dejan atrapar por tan futiles polémicas y acaban desembolsando el desorbitado precio de la revista de marras.

Si hacen esto con este tipo de mierdas para dirigir la voluntad del televidente, qué no harán con tema de supuesta importancia, como la economía, la política, o la fermentación de las natillas. No me lo puedo ni de imaginar.

Para acabar, y merced a la reciente mención a Ano Rosa Quintana, me viene a la mente un concepto similar, que me retrotrae a un mítico chiste surgido en las entrañas del planetario de Pamplona/Iruña/Nafarroa Is not Spain en aquellos lejanos años noventa, cuando nadie cuestionaba la supremacía del PNV y los americanos aún ganaban todas las guerras:

¿En qué se diferencian un maricón (hoy, en estos tiempos de corrección política y estupidez zapateril, deberíamos llamarlo homosexual, gay, o, simplemente, persona que efectúa transacciones anales en la dirección menos habitual) con Mecano?
En que Mecano tiene a Ana Torroja y el maricón lo que tiene es el ano to rojo.

Como el noventa por ciento de esos payasos destinados a regir sobre la raza de los hombres, que ansía sobre todo el joder.

miércoles, 25 de febrero de 2009

La(s) alfombra(s) roja(s)

Bienvenidos al espectáculo contemporáneo por antonomasia, nuestro culmen cultural, el acontecimiento definitivo al que no puede abstraerse la bendita población de este país y con el cual cierran irremisiblemente todos los informativos durante una fría semana de febrero.

La otrora Pasarela Cibeles, actualmente rebautizada (creo) como Madrid Fashion Week, y que en un futuro, esperemos no muy lejano, quizás sea mundialmente conocida como Desfile de Zorras (semi)Vestidas por Maricones y/o Caramierdas para Regocijo de Deficientes Mentales.

Allí contemplaremos trajes imposibles que pretenden marcar las tendencias de lo que se llevará el próximo invierno, o al siguiente. Yo se lo diré: se llevará lo mismo que éste, cazadoras abrigadas, gorros, guantes y, si llueve, un modernísimo complemento llamado, alucinen, paraguas. Todo ello si no se te ha descosido antes por quince partes distintas tu abrigo que lleva viendo inviernos desde que Charlton Heston estrenó El Cid o tienes posibles para hacerte con la prenda más barata que encuentres en los chinos, el Zara o similares tugurios de manufactura infantil asiática.

Ninguna persona en su sano juicio se haría con estos demenciales vestidos, que, supongo, van dirigidos a las altas y ricas esferas de la sociedad, donde lo ridículo hace tiempo que abrazó a lo habitual para, juntos de la mano, aplastar al sentido común y la decencia.

Si la mayoría coincidiríamos en que todo esto no nos interesa lo más mínimo, ¿por qué nos torturan ofreciéndonos en cada telediario todos estos trajes imposibles que ninguno de nosotros compraría?

Trajes imposibles, en fin, diseñados por dementes que desprecian la utilidad de una prenda para ponerla al servicio de la más absoluta y horrenda incomodidad con el fin de obtener, merced a tanto despropósio, que un trozo de tela se convierta en una "creación" y multiplique exponencialmente su precio.

Trajes imposibles, diseñados por dementes, desde luego, y portados por caricaturas de mujer, sin un sólo gramo de grasa, que oradan los asientos donde se posan al carecer de nalgas, apenas conscientes de la existencia de unas formas al torso que en su momento se llamaron tetas, pero luciendo orgullosas los huesos de las clavículas.

Y esto, señoras y caballeros, es el pan nuestro de cada día, el que más fervientemente aplauden los palurdos que se tienen a sí mismos como las elites de nuestra sociedad. Una noticia de portada con la que edulcorar las insufribles vidas de los desgraciados humanos de la calle.

Por si fuera poco, todo ello viene aderezado con unas sutiles gotas de glamour hollywoodiense; actrices millonarias luciendo sus modelitos en la gala de la Academia Estadounidense del Cine, los Oscars, que este año se han vivido por estos lares como si de una Eurocopa invernal se tratara.

Otra vez los medios, la eficiente horda idiotizante que nos indica a quién y por qué debemos amar (generalmente a una guapa o un famososo y por la irrebatible razón de ser ricos y/o españoles, como nosotros -como nosotros por lo de españoles, claro) nos ha advertido de la aparición de un nuevo mesías, nueva en este caso. Una chica de Alcobendas asentada en La Meca del cine, cuyo triunfo debemos celebrar, compartiendo desbordantes dosis de alegría popular en su honor.

Semejante mezcla de conceptos tan ridículos y despreciables como el glamour, las tendencias, el estrellato y el patriotismo forman hoy nuestro opio del pueblo.

Quizás no sea mal momento para darse a los opiáceos (a éstos o a los de verdad, sin metáforas que valgan) porque un vistazo a la realidad presuntamente seria, con ministros de justicia cazando ciervos sin licencia o candidatos a la presidencia de comunidades autónomas disfrazados de protagonistas de series extraterrestres, deja pocas puertas abiertas hacia una salida decorosa que evite el suicidio, ya sea éste rápido e indoloro, del tipo tajo en las venas, o lento e insufrible, vía contemplación masiva de telediarios repletos de sandeces.

Así que aquí está (estamos), hoy pasarela cuando ayer fue sacristía, siempre el espíritu burlón y el alma quieta, devota de su propia tontería, España de charanga y pandereta...

martes, 17 de febrero de 2009

Una de crítica literaria

Encontrábase servidor ordenando unos libros cuando me dí cuenta de que tengo más libros del señor Arturo Pérez-Reverte que cintas de chistes de Arévalo. Eso tiene que ser una señal.

De todos es sabido que Bilis está concebido por y para el odio, y la verdad es que no se puede decir que odie a don Arturo. Más bien al contrario. Soy un lector asiduo del caballero, tanto de sus novelas como de sus artículos, pero como él si que es un tipo muy proclive al odio, hoy vamos a darle un repaso a algunas las cositas que este murciano (otia pijo, güeba) ha parido y que se yerguen sobre mi estantería superior. Al lío.

El Club Dumas y La Tabla de Flandes

Libros de misterio, bastante buenos. Debido a que me los leí más o menos cuando los dinosaurios poblaban la Tierra, en aquellos tiempos en los que dentro de mi váter había un sofá, no sabría valorar su grado de risión.
Como la resolución sobrenatural de misterios siempre me ha parecido algo cutre y más propio de un niño de nueve años que de un escritor profesional, me quedo con La Tabla.
Comenzaron con estos dos las adaptaciones al cine de las novelas del susodicho y, como se verá a continuación, todas ellas me producen una indefinible mezcla de asco y pena.
Destacar que, afortunadamente, la siguiente vez que Reverte se dio un paseo por Flandes ya iba acompañado de Alatriste, y el resultado fue más que satisfactorio.


Las aventuras del capitán Alatriste

Estocadas en callejones oscuros y mucha épica; tipos que no se lavan, se matan entre ellos por menudencias y hacen lo mismo con el prójimo por trabajo. Una gran país, así era el Imperio que tanto loaba Paquito Franco.
Todos ellos poseen risión a mansalva. Los hay con más intriga o aquellos donde predomina la acción, que particularmente son mis favoritos. Pasajes sangrientos, plagados de peleas, explosiones, asaltos y degüellos demasiado explícitos para ser disfrutados por un progre zapateril amante de las primaveras perpetuas. Hay pasajes menos sangrientos, como el de la taberna del Chorrillo, que tampoco te enseñarían en catequesis.
A decir verdad, no te enseñarían nada de lo que sale en estos libros; la Iglasia queda retratada como una secta de locos y sinvergüenzas fanáticos ansiosos de poder. Quién lo diría, ¿eh? Cosas de la ficción...
De momento hay seis libros, pero vendrán al menos dos más.Ansío que en el próximo volumen (Misión en París) Reverte se digne a hacer cruzar el acero de Alatiste con el de D'Artacan para que le raje cual jincho de polígono. Los Mosqueperros han creado odios imposibles de superar.
Los libros son cojonudos, pero algún lumbrera debió de ver el éxito en pantalla de Frodo y cía. y les dio por grabar la peli. Y la jodió del todo. Porque a pesar de robarte los seis euros de la entrada, la película más cara del cine español no tiene presupuesto para un narrador. Por eso, quien no ha leído los libros tiene menos futuro que Serafín Zubiri en La ruleta de la fortuna, y el que los ha leído tan sólo puede poner cara de póker y rezar para que, después de destriparte el final de alguno de los protagonistas de la saga, Agustín Díaz-Llanes se cruce contigo por la calle para abrirle en canal con una vizcaína.

Cabo Trafalgar

"El teniente de navío Louis Quelennec está a punto de entrar en los libros de Historia y en este relato, pero no lo sabe. De lo contrario, sus primeras palabras al amenecer el día tal, hubieran sido otras.
-Hijos de puta -dice el teniente."
Un libro que empieza más o menos así tiene, por cojones, que contener grandes dosis de humor. La superpoblación de gaditanos que hablan castellano peor que un orangutan criado en una aldea de Lugo no hace sino abundar en ello. Sangre a manta y una bonita escena final que, a pesar de la bandera, pasa bastante de patriotismos idiotas.
Conste también en su haber que la segunda vez que el tal Quelennec abre la boca, dice:
-Hijos de la gran puta.


La carte esférica

No todo pueden ser elogios. Hay que tener en cuenta que incluso los hombres más grandes, como Pedro Reyes o el Fary, también tienen que hacer cosas feas en ocasiones. ¿O se creen ustedes que Reverte no caga? Pues sí, lo hace, y yo tengo 478 páginas que lo demuestran.
Leído hace demasiado tiempo como para extenderme más en una crítica que resulte fiable, me contentaré con decir que preferiría tener que comerme las tapas a leermelo de nuevo.

Y para acabar, La sombra del águila

Venturas y desventuras de un grupo de soldados españoles embarcados en el ejército napoleónico durante la campaña rusa. Comienza bautizando al emperador como le Petit Cabrón y acaba con una épica demostración de amor homosexual ibérico. Todo ello regado con mucha sangre y el habitual humor revertiano que incluye, por ejemplo, una increíble estocada a Rocío Jurado sin venir a cuento que hará las delicias de cualquiera que odie fervorosamente la copla.
Es muy cortito, y una vez que se ha leído por completo y se conoce la trama, puede abrirse por cualquier página y, sin prestar demasiada atención al argumento, dedicarse a esquivar intestinos y metralla en el campo de batalla o deleitarse con las aversiones del señor Reverte y partirse todo lo que cultamente se viene llamando la raja del culo.

Probablemente el mejor libro de todos los tiempos. Chúpate ésa, Tolkien.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ha muerto el Estado

Señoras y caballeros, tengo una noticia que darles: ha muerto el Estado. El Estado Español, se entiende.

No debe confundirse el Estado Español con España. Eso ya lo hacen, estúpidamente, en la ETB y afines, con chorradas del estilo de la producción de remolachas del Estado Español -ya me gustaría a mí ver a los sinvergüenzas que constituyen la estructura del Estado sacando remolachas de una pieza embarrada-. Pero el Estado no es el país, sino el conjunto de instituciones que lo controlan, y el conjunto de instituciones que chupan del bote que es este montón de tierra con chalés que queda del lado de abajo de los Pirineos ha decidido ignorar todo lo que les ocurra a nuestros ibéricos ojetes.

En plan Schuster, o sea, pasando directamente de todo y sin tener la vergüenza de ocultarlo. Lo malo es que a éstos no les puedes echar. ¿O si? Nunca se sabe, y convendría no perder de vista el revuelo otoñal griego. Las boutiques y los bancos ardiendo mientras una policía acosada dejaba de pegar tiros para recular hasta defender el parlamento heleno pueden ser un buen indicio de cómo echar de una vez a todos estos schusters que se ríen de nosotros. Aunque es poco probable que esto suceda aquí. España es un modélico Estado moderno. O casi, ahora verán.

Los Estados modernos tienen, fundamentalmente, cuatro cosas, a saber: un Jefe del Estado y tres poderes -Legislativo, Ejecutivo y Judicial- que, al ser independientes unos de otros, garantizan la separación de poderes y otras cosas muy bonitas, como la igualdad y la libertad de las personitas. Pues bien, me encuentro en condiciones de afirmar que en España ya no existe Estado, y si existe está riéndose de nosotros, en plan Schuster total.

El señor Jefe del Estado, que no tendrá otra cosa mejor que hacer, se ha dedicado el último año a la realización de eventos cómico-festivos de gran audacia, como incitar al secuestro de revistas de risión, tener la osadía de mandar callar en público a otro Jefe de Estado -quizás igual de inútil, pero cuya legitimidad en el poder no es más dudosa que la suya propia- y a permitir a su esposa hacer manifestaciones políticas sobre todo lo que le salía de su helénico higo.

Dos de los Poderes han continuado, impertérritos, su tradicional inutilidad. Así, el Legislativo continúa plagado de vagos que ya ni se contentan con pasarse por el Congreso a sestear o meterse farlopa en los baños; ahora la matoría de los días ni van. Mientras, el Ejecutivo, para no perder nuestra genial tradición democrática, alcanza insuperables extremos de inutilidad, mentira compulsiva, ineficacia y buen vivir partiendo de las más altas cotas de la pasividad y la desvergüenza. Y se esfuerzan ahora en inculcar en la población estúpidas consignas que eviten que el castillo de naipes y frágiles ladrillos que sustenta el capitalismo en España se vaya a tomar por el culo. Don't worry, be happy. No dejes de comprar, my friend, por tus muertos -dicen, una vez que se saben incapaces de combatir una crisis que les ha pillado cagando y sin papel.

Y finalmente, el tercer Poder, el que debe someter a todo lo anterior bajo la ley que los iguala con el Pueblo... ese directamente ha decidido orinarse en las caras del personal, porque, cual anuncios de L'Oreal, ellos lo valen.

Los jueces españoles empezaron a convertirse en el mayor espectáculo del mundo ordenando el derrumbe de un barrio de pescadores en Canarias. Mientras las excavadoras enviadas por el juzgado ejecutaban la sentencia en horas, en la costa andaluza y la levantina, continuaban los pleitos para mantener en pie hoteles que incumplen la misma Ley de Costas por la que a los pescadores canarios les han dejado sin techo. Llevan así años, y me juego la bolsa escrotal de un fiscal a que ésos no los tira nadie.

Por si ésto no era suficientemente divertido, y como si su plan último fuera cerrar el circo Holiday para perpetrar el espectáculo en su lugar, un juez deja en libertad a un violador que, estando en la calle, se carga a una niña. Después, y para enmendar el entuerto, otros jueces le ponen al anterior una multa más leve que si le hubieran pillado defecando entre dos coches en una madrugada de borrachera, y dejan sin trabajo a su secretaria un par de añitos, para que aprenda a no traspapelar cosas, que luego la prensa se pone muy pesada con el pobre juez.

La corrupción innata de los políticos y los chanchullos constantes eran habituales en este guateque de ladrones, fascistas y asesinos, pero la novedad es que ahora los jueces han decidido dar un paso adelante y reclamar su parte del pastel. Visto que su ineficiencia ancestral apenas tiene repercusión, ahora se meten de lleno en esta fiesta de carroñeros, y, hartos de ser tan inútiles como todos los otros pero en la sombra, se lanzan al ruedo a pecho descubierto.

La muleta la lleva un juez (Tirado de nombre propio e hijo de la grandísima puta de adjetivo, para más señas), que no sólo no tiene remordimientos sobre su actuación, sino que se atreve a pasar al ataque y convoca una huelga que sus compañeros secundan, demostrando con su corporativismo que todos los que dicen que España es un país de envidiosos mienten y que aquí todo es solidaridad con el prójimo.

La huelga -creía yo, aunque parece que estaba equivocado- es un derecho que asiste a los ciudadanos para protestar contra sus superiores. En la mayoría de los casos, ésta tiene como objetivo mostrar su malestar con el Estado mismo. Ahora bien, ¿y si es el Estado, o una parte de él, quién se pone en huelga? ¿Contra quién protestan? ¿Se imaginan al rey de pataleta pública porque se le critique? ¿O a Zapatero y sus ministros, o los demás diputados, declarándose en huelga porque la prensa se mete con ellos? Ridículo, ¿no? Pues igual de absurdo es una huelga de jueces.

Ridículo pero real. Y si cualquiera con dos dedos de frente consideraría que con un Gobierno en huelga sería imposible la continuidad del Estado, no olviden que ZP&friends son solo una de las tres patas del banco. Así que, corazones, acaba de morir el Estado. Y yo con estos pelos.

No lo dirán a las claras, porque viven muy bien chupándo de sus ubres, que son las nuestras, pero en España ya no existe el Estado. Así como hubo en la historia una primera monarquía, una primera república, un primer estado califal o uno socialista, en España se acaba de instaurar el primer régimen jetocrático, fácilmente reconocible porque en él sus dirigentes se eligen en función de la dureza de sus caras y han cambiado sus tareas de organización y control del país por el humor y la vida parasitaria.

No se extrañen pues si el día de mañana, viendo la dosis de pasividad con la que nos lo tomamos todo, que demuestra hasta qué punto aceptamos de buen grado sus desmanes, se van incluyendo nuevas actividades como complemetos a este cambio de régimen, y parlamentarios absentistas, reyes que parecen latin kings o jueces huelguistas dan paso a la micción generalizada del estamento dominante sobre los viandantes desde las ventanas del ayuntamiento tras las que los concejales de su pueblo disfrutan de la restitución del derecho de pernada. Serán cosas de estos tiempos modernos y usted deberá abrir la boca, o el culo, o lo que le toque, y tragar. La jetocracía es lo que tiene.