Si ustedes, mis apreciados lectores cuyos comentarios agradezco e insto a prodigar más, me preguntaran acerca de algo que, sin ser causa o efecto de un especial mal sobre alguien, sea sin embargo objeto de mis más iracundas reacciones, servidor habría de responderles que ese algo es, sin duda, el mejor club del mundo en el siglo veinte, la máquina blanca, la gloria deportiva que campea por España con su limpia bandera, la metáfora que representa a la verdadera patria y los buenos españoles... en pocas palabras: el Real Madrid Club de Fútbol.
Pero ante la posibilidad real de que, decantándome por el Madrid, estuviera cometiendo el desliz de no cumplir uno de los escasos preceptos incluídos en la realización de la pregunta primigénea, ya que no es nada seguro que el Real Madrid no sea causa y/o efecto de un especial mal sobre alguien -este próximo fin de semana, y si don Andrés Iniesta no lo remedia, su repulsivo juego puede ser causa de mucho mal sobre los simpatizantes de cierto equipo azulgrana-; ante esa posibilidad, digo, habría de elegir otra respuesta. Y héla aquí, protagonizando la última entrada bílica de este mes abril, surgida, para variar, del odio que siento hacia ciertas cosas que para el grueso de la población quizás no sean especialmente repudiables. Pero el grueso de la población no tiene un blog en el que debe expresar semanalmente sus fobias.
Señoras y señores, queridísimos sapiens, no soporto, me saca de quicio, odio, en fin, la utilización simultánea de dos idiomas, empleada con especial virulencia en lo que al nombre de las localidades se refiere, colocando toponimia de dos lenguas disintas en la misma frase, el mismo mapa, etc.
¿Por qué cojones, si una persona está hablando en castellano, ha de decir Girona o Donostia? Es tan brutalmente absurdo como lo sería que alguien que se estuviese expresando en vasco dijera San Sebasián en medio de su frase, o que un catalán metiese Lérida en lugar de Lleida camuflada al usar su idioma.
Y no me vengan con que catalán, gallego, vasco y turolense son lenguas oficiales de España. Introducir palabras de un idioma mientras se está hablando otro en el que esas palabras tienen su forma de expresarse es, directamente, de retrasados mentales. ¿O no les parecería que a un corresponsal que iniciara su crónica con un "Buenas tardes desde London" le falta un hervor? O dos o tres.
Opino que todo se debe a estúpidos complejos, a que determinados pringadillos con atribuciones sorprendentemente elevadas para su capacidad intelectual han identificado todo lo que huele a España con rancia ultraderecha (no les falta razón, pero prácticamente todo lo que huele a política es identificable con fascismo, y en eso no reparan), pero el castellano es simplemente un idioma que nada sabe de política y no tiene la culpa de haber sido utilizado como emblema de ficticios imperios por dictadores ferrolanos.
En definitiva, que mezclar dos idiomas en el mismo contexto es tan ridículo y viene basado en tonterías tan sublimes, que me resulta desquiciante. Pero como soy un buen demócrata y amo las flores y los pajarillos, no me compraré una recortada e iré plató por plató decorándoles el cráneo con perdigones a todos los que diseñan, por ejemplo, los mapas del tiempo. (Que conste que, a pesar del título de la entrada, dudo que gente como Maldonado o el ínclito Brasero tengan nada que ver con los nombres que les ponen a los pueblecitos).
En su lugar, y ya puestos a escribir la toponimia mezclándolo todo como les sale de los mismísimos cojones, opino que deberían de obrar aplicando el idioma nativo para absolutamente todos los lugares del orbe. ¿O es que acaso los gallegos y los catalanes tienen derecho a ver sus pueblos y ciudades rotulados en la oprimida lengua de sus ancestros y, sin embargo, los valencianos no?
Alacant, Castelló y València, con su molón acento hacia atrás, a lo gabacho. ¿Y por qué Vitoria-Gasteiz sí y no Bilbo, Biasteri o Tutera? (Que ahí donde lo ven, son Laguardia y Tudela. Otro día hablaré, si tengo ganas, acerca del mejor oficio del mundo, ser encargado de toponimia de la Academia Vasca de la Lengua, cuyo trabajo consiste en revisar antiguos manuscritos de la época previa a la conquista castellana y la instauración de la represión y después, echarse unos txikitos entre pecho y espalda e inventarse nombres tan elaborados como la mencionada Tutera).
Pero, sin desviar la atención al asunto fundamental de esta entrada, desde Bilis quiero iniciar una campaña pidiendo la total utilización de la toponimia nativa. Que proliferen términos como Cevilla, Xixón, Leganéj o Graná. Y que en los mapas del tiempo la capital de Aragón sea denominada de la forma en que el oprimido pueblo maño -a esos sí que la unión con Castilla y la actual preponderancia económica catalana han arruinado su gloriosa historia medieval- ha llamado siempre a su ciudad. O sea, Zárágózá, acentuada en todas sus sílabas. Y que sea rotulada con mayúsculas bien grandes, para que se entienda que lo dicen gritando.
Y yendo más allá, si he de soportar lo que para mis opresores oídos de castellanoparlante resulta cacofonísima expresión como es A Coruña, les dos doy opciones antes de comenzar la lucha armada: o bien los españoles se buscan un idioma y dejan el castellano como lengua nativa en La Rioja -o mejor aún, nativa tan sólo del valle del Cárdenas, o sólo de San Millán de la Cogolla, puestos a fomentar localismos paletos lo hacemos como Dios manda- o serigrafían desde ya todas las señales de tráfico en nuestra lengua autóctona.
Ya lo saben, les doy dos meses para que obsequien a mi vista con carteles en los que se lea Güércanos, Bañitos, La Aldea, Caláurra, Ribaflecha, Recílla, Beloráu u Ojoculo. Si no, buscaré la recortada.
Tiembla, Mario Picazo.
martes, 28 de abril de 2009
jueves, 23 de abril de 2009
Año 1 d.B. (después de 'Bilis')
Tengo la sana costumbre de odiar mucho, y cada día más.
Decíamos ayer... ¡y ya hace un añito! Con esas palabras empezó, tal día como hoy del año pasado, el caminar de Bilis, la chispa de la vida. Y, como no podía ser de otra forma, es algo que servidor debía reseñar en esta conmemorativa fecha. Y lo hago, con un par, citándome a mí mismo, comparando en el título de la entrada de hoy el aniversario de este panfleto con el inicio de la era cristiana y parafraseando a Fray Luis de León. Si uno mísmo no le da ínfulas de grandeza a su blog, ¿quién lo va a hacer?
En estos trescientos sesenta y cinco días, y a lo largo de las cincuenta y cuatro entradas - ¡a más de una por semana, y luego aún hay quien tiene la poca vergüenza de decir que soy un vago!- que han jalonado esta internética página, multitud de personajillos han pasado por aquí.
Hoy, que es el día del libro, conmemoro con esta nueva entrada -que les permitirá a todos ustedes, zarrapastrosos de la vida sin capacidad económica para comprarse un buen libro impreso en papel, leer algo hoy- aquellos inicios, y recuerdo la memoria de todos cuantos han ido desfilando por aquí. (Por si acaso alguno de ellos, Dios lo quiera, ya está muerto).
Empezamos, un año ha, mencionando a ciertos tipejos que apalizaban gente y lo grababan en sus móviles y proseguimos por temas tan interesantes como la importancia del odio en la sociedad, la repulsiva prensa rosa, la no menos vomitiva prensa seria y sus repugnantes sectarismos fascistoides o la hipocresía en la publicidad.
También le pegamos al palo de los deportes, donde hube de comerme con patatas mi inicial aversión hacia Luis Aragonés después de que Zapatones diera a España una Eurocopa que a mí me proporcionó dos tardes de orgásmicas borracheras.
Y la cosa continuó con fervorosas misivas pidiendo la destrucción de esta magna mierda llamada España en la que nos ha tocado vivir, recuerdos para los muertos más frescos de Iñaki De Juana y sus colegurcios e incluso una referencia a las gentes de los Testigos de Jehová que, todo sea dicho, han sido los únicos de los mencionados en Bilis que se han dignado a responderme.
Con la ilusión que me hubiera hecho un comentario, por pequeño que fuera, de los ayatolás de la revolución iraní, el partido socialista u otros colectivos cualesquiera igualmente odiados por servidor.
Me dió por escribir del insufrible progresío imperante en nuestra descafeinada y cercanísima sociedad, pero también de cosas que pillan muy lejos, o quien sabe si quedan más cercanas de lo que pudiera parecer, como los jueguecitos de guerra de los hijos de puta del Estado de Israel.
No podían faltar en un blog del odio referencias a algunos de los fascistas que nos alimentan la vesícula, como la Cope, los Estados Unidos o Aznar; y, en contrapunto a estos peligrosos hijos de puta, aparecieron por aquí patéticos e inofensivos personajillos de la ralea del ínclito Ramoncín y similares; payasetes que dieron pie a una serie inacabada, basada en el futuro inmediato en que los payasos dominen esta tercera roca a mano derecha, viniendo desde el Sol.
Todo ello, cocinado al ritmo de mi triste prosa y sazonado por pequeñas referencias a la crisis, paranoias deportivas, literarias o conmemorativas de algun hecho resaltable, han ido haciendo de Bilis lo que hoy es: un lugar donde poner mis locuras para que (casi) nadie las lea.
Pero los escasos comentarios recibidos -que, más que probablemente se correspondan con mi escaso número de lectores- no merman mis ganas de seguir odiando a todo y a todos, por lo cual Bilis continuará su gratuíto reparto de amor primaveral entre todo aquel que se acerque a sus lindes.
De todas formas, hágame un favor a mí, que ganaré lectores; hágaselo a usted, que será inmediatamente identificado como un tipo molón que recomienda blogs de alta calidad a sus amistades; y, por qué no, hágale un favor al mundo, que necesita momentos en los que el humor y las venas hinchadas se den la mano.
Comente y publicite mi blog. Hágalo por mí, o por el perro del anuncio de la DGT. Por quien más pena le dé. Que ahora mismo no sé quién de los dos será.
Decíamos ayer... ¡y ya hace un añito! Con esas palabras empezó, tal día como hoy del año pasado, el caminar de Bilis, la chispa de la vida. Y, como no podía ser de otra forma, es algo que servidor debía reseñar en esta conmemorativa fecha. Y lo hago, con un par, citándome a mí mismo, comparando en el título de la entrada de hoy el aniversario de este panfleto con el inicio de la era cristiana y parafraseando a Fray Luis de León. Si uno mísmo no le da ínfulas de grandeza a su blog, ¿quién lo va a hacer?
En estos trescientos sesenta y cinco días, y a lo largo de las cincuenta y cuatro entradas - ¡a más de una por semana, y luego aún hay quien tiene la poca vergüenza de decir que soy un vago!- que han jalonado esta internética página, multitud de personajillos han pasado por aquí.
Hoy, que es el día del libro, conmemoro con esta nueva entrada -que les permitirá a todos ustedes, zarrapastrosos de la vida sin capacidad económica para comprarse un buen libro impreso en papel, leer algo hoy- aquellos inicios, y recuerdo la memoria de todos cuantos han ido desfilando por aquí. (Por si acaso alguno de ellos, Dios lo quiera, ya está muerto).
Empezamos, un año ha, mencionando a ciertos tipejos que apalizaban gente y lo grababan en sus móviles y proseguimos por temas tan interesantes como la importancia del odio en la sociedad, la repulsiva prensa rosa, la no menos vomitiva prensa seria y sus repugnantes sectarismos fascistoides o la hipocresía en la publicidad.
También le pegamos al palo de los deportes, donde hube de comerme con patatas mi inicial aversión hacia Luis Aragonés después de que Zapatones diera a España una Eurocopa que a mí me proporcionó dos tardes de orgásmicas borracheras.
Y la cosa continuó con fervorosas misivas pidiendo la destrucción de esta magna mierda llamada España en la que nos ha tocado vivir, recuerdos para los muertos más frescos de Iñaki De Juana y sus colegurcios e incluso una referencia a las gentes de los Testigos de Jehová que, todo sea dicho, han sido los únicos de los mencionados en Bilis que se han dignado a responderme.
Con la ilusión que me hubiera hecho un comentario, por pequeño que fuera, de los ayatolás de la revolución iraní, el partido socialista u otros colectivos cualesquiera igualmente odiados por servidor.
Me dió por escribir del insufrible progresío imperante en nuestra descafeinada y cercanísima sociedad, pero también de cosas que pillan muy lejos, o quien sabe si quedan más cercanas de lo que pudiera parecer, como los jueguecitos de guerra de los hijos de puta del Estado de Israel.
No podían faltar en un blog del odio referencias a algunos de los fascistas que nos alimentan la vesícula, como la Cope, los Estados Unidos o Aznar; y, en contrapunto a estos peligrosos hijos de puta, aparecieron por aquí patéticos e inofensivos personajillos de la ralea del ínclito Ramoncín y similares; payasetes que dieron pie a una serie inacabada, basada en el futuro inmediato en que los payasos dominen esta tercera roca a mano derecha, viniendo desde el Sol.
Todo ello, cocinado al ritmo de mi triste prosa y sazonado por pequeñas referencias a la crisis, paranoias deportivas, literarias o conmemorativas de algun hecho resaltable, han ido haciendo de Bilis lo que hoy es: un lugar donde poner mis locuras para que (casi) nadie las lea.
Pero los escasos comentarios recibidos -que, más que probablemente se correspondan con mi escaso número de lectores- no merman mis ganas de seguir odiando a todo y a todos, por lo cual Bilis continuará su gratuíto reparto de amor primaveral entre todo aquel que se acerque a sus lindes.
De todas formas, hágame un favor a mí, que ganaré lectores; hágaselo a usted, que será inmediatamente identificado como un tipo molón que recomienda blogs de alta calidad a sus amistades; y, por qué no, hágale un favor al mundo, que necesita momentos en los que el humor y las venas hinchadas se den la mano.
Comente y publicite mi blog. Hágalo por mí, o por el perro del anuncio de la DGT. Por quien más pena le dé. Que ahora mismo no sé quién de los dos será.
lunes, 6 de abril de 2009
Apología del líquido elemento
Se acerca la Semana Santa. La tenemos ya casi encima, y a pesar de ello no tocaremos hoy temas religiosos, que dejaré para posteriores entradas -últimamente los obispos se están poniendo de un cachondo que parece que traten de hacer méritos para ser protagonistas de Bilis día si, día también.
Sin embargo si que le daremos hoy al segundo palo más difundido en estas fechas tras saetas, procesiones y demás muestras de ibérico culto a los cielos. Que no es otro que el bebercio. Primavera, clima agradable y estancias en lugares en los que para los vecinos resultas tan conocido como la tabla del dos lo es para un participante de 'Hombres, mujeres y viceversa', hacen de estas fechas la época perfecta para que el personal olvide los problemas de sus azarosas peripecias vitales y se lance a una descontrolada orgía de cubatas en el postre y calimochos para desayunar.
Mucho se ha hablado de los daños que puede causar el excesivo consumo de alcohol, pero mientras no te encuentres con un volante en las manos y un acelerador en los pies, el alcohol no es más perjudicial que otras muchas drogas duras, como ver partidos del Valencia, votar, o escuchar el programa de Federico Jiménez Losantos; éstas unánimemente asumidas e incluso libremente practicadas en público por nuestra hipócrita sociedad.
No sé si les suena una peculiar teoría acerca de las manadas de ñus. Éstas se mueven a la velocidad que marcan sus miembros más débiles; así, cuando los leones cazan a los ñus enfermos, viejos o vagos, el resto de la manada se fortalece, y después de eliminar a esa marginal escoria (cuán hitleriana resulta esa expresión, céntrese que hablamos de ñus, no me vayan a malinterpretar) se hace más rápida y resistente, con lo que puede resistir mejor los sucesivos ataques de los leones. Aunque imagino que, éstos, fortalecidos tras haberse comido a los primos de los ñus que quedan vivos, también tendrán más velocidad y resistencia para volver de nuevo a la caza.
Y así la naturaleza, que es sabia, mantiene su ancestral equilibrio y patatín patatán. Como ustedes, vagos redomados que invierten el espacio de tiempo comprendido entre las dos y las siete de la tarde en fomentar ese espléndido invento español llamado siesta, jamás habrán visto un documental de bichitos y no captarán las profundas consecuencias del ejemplo que les acabo de plantear, lo repetiré con otros protagonistas más cercanos a su modus vivendi. Porque aquí, en Bilis, estamos para servirles.
Inmaginen -o quizá ni siquiera deban imaginar y les baste con limitarse a recordar cómo transcurrió el cercano fin de semana ahora que, aún lunes, puede que guarden algún somero recuerdo de él- que introducen ustedes en su cuerpo una cantidad de alcohol que escandalizaría a Massiel tras un garbeo por la Oktöberfest.
Siempre nos han vendido que el alcohol es malo para la salud, al igual que los ataques de los leones para las manadas de ñus, pero siguiendo la misma lógica aplastante podemos afirmar que engancharse una melopea tal que el individuo no sea capaz de distinguir a su padre de su madre, no sólo no es dañino, sino que beneficia la salud.
Cada chato de vino, cada corto de cerveza, cada vaso de güiski, cada trago de pacharán casero de esos que llevan tanto anís que las endrinas, asustadas, han decidido huir de la botella, ponen una piedra en ese magno edificio que es la destrucción neuronal.
Pero, ¿quiénes son los que caen bajo la aplastante fuerza de las hordas etílicas? ¿Nuestras más sabias y trabajadoras neuronas? Pues no. De la misma manera que el que iba justo de parné acaba durmiendo entre cartones y que la Duquesa de Alba y la reina Sofía son las últimas en darse por aludidas cuando golpea la crisis económica, así cede nuestro cerebro ante los constantes envites de los líquidos elementos.
Las neuronas más lentas, viejas o traicioneras, aquellas que obcecadamente se empeñan en llevar la voz cantante durante los meses de febrero y junio, acarreando los desastrosos resultados académicos que de este golpe de Estado de la estulticia cabía esperar; ésas neuronas y no otras, son destruídas.
Así, después de cada pérdida de consciencia pacharanil, de cada lanzamiento al palo del coma etílico, el sistema nervioso sale fortalecido, y los domingos por la mañana la mente se siente limpia, reforzada y poderosa tras la nocturna purga estalinista de neuronas disidentes del objetivo general, que no es otro que el saber, la horonable ansia de adquirir conocimientos.
Todo esto viene a cuento de que, siguiendo al pie de la letra mi propia y absurda teoría, pienso ser testigo de cómo siete (u ocho) personajes destruyen tal cantidad de neuronas defectuosas que es probable que, a partir del lunes de Pascua, y ya sin el lastre de esas células ineficaces cargadas de ineptitud, tomen las riendas de la Humanidad. La cuadratura del círculo y una plaza de catedrático son, pues, objetivos más que asumibles.
Puede que la puta naturaleza, que a parte de ser sabia es un poco cabrona, trate de apartarme de mi nuevo puesto laboral con la tan temida resaca, pero no duden de que pondré todo mi buen hacer para que la siguiente entrada de Bilis sea tecleada por servidor desde el rectorado de Oxford.
Les espero aquí la próxima semana. La puerta, queridos lectores, estará abierta. Así que pasen y beban.
Sin embargo si que le daremos hoy al segundo palo más difundido en estas fechas tras saetas, procesiones y demás muestras de ibérico culto a los cielos. Que no es otro que el bebercio. Primavera, clima agradable y estancias en lugares en los que para los vecinos resultas tan conocido como la tabla del dos lo es para un participante de 'Hombres, mujeres y viceversa', hacen de estas fechas la época perfecta para que el personal olvide los problemas de sus azarosas peripecias vitales y se lance a una descontrolada orgía de cubatas en el postre y calimochos para desayunar.
Mucho se ha hablado de los daños que puede causar el excesivo consumo de alcohol, pero mientras no te encuentres con un volante en las manos y un acelerador en los pies, el alcohol no es más perjudicial que otras muchas drogas duras, como ver partidos del Valencia, votar, o escuchar el programa de Federico Jiménez Losantos; éstas unánimemente asumidas e incluso libremente practicadas en público por nuestra hipócrita sociedad.
No sé si les suena una peculiar teoría acerca de las manadas de ñus. Éstas se mueven a la velocidad que marcan sus miembros más débiles; así, cuando los leones cazan a los ñus enfermos, viejos o vagos, el resto de la manada se fortalece, y después de eliminar a esa marginal escoria (cuán hitleriana resulta esa expresión, céntrese que hablamos de ñus, no me vayan a malinterpretar) se hace más rápida y resistente, con lo que puede resistir mejor los sucesivos ataques de los leones. Aunque imagino que, éstos, fortalecidos tras haberse comido a los primos de los ñus que quedan vivos, también tendrán más velocidad y resistencia para volver de nuevo a la caza.
Y así la naturaleza, que es sabia, mantiene su ancestral equilibrio y patatín patatán. Como ustedes, vagos redomados que invierten el espacio de tiempo comprendido entre las dos y las siete de la tarde en fomentar ese espléndido invento español llamado siesta, jamás habrán visto un documental de bichitos y no captarán las profundas consecuencias del ejemplo que les acabo de plantear, lo repetiré con otros protagonistas más cercanos a su modus vivendi. Porque aquí, en Bilis, estamos para servirles.
Inmaginen -o quizá ni siquiera deban imaginar y les baste con limitarse a recordar cómo transcurrió el cercano fin de semana ahora que, aún lunes, puede que guarden algún somero recuerdo de él- que introducen ustedes en su cuerpo una cantidad de alcohol que escandalizaría a Massiel tras un garbeo por la Oktöberfest.
Siempre nos han vendido que el alcohol es malo para la salud, al igual que los ataques de los leones para las manadas de ñus, pero siguiendo la misma lógica aplastante podemos afirmar que engancharse una melopea tal que el individuo no sea capaz de distinguir a su padre de su madre, no sólo no es dañino, sino que beneficia la salud.
Cada chato de vino, cada corto de cerveza, cada vaso de güiski, cada trago de pacharán casero de esos que llevan tanto anís que las endrinas, asustadas, han decidido huir de la botella, ponen una piedra en ese magno edificio que es la destrucción neuronal.
Pero, ¿quiénes son los que caen bajo la aplastante fuerza de las hordas etílicas? ¿Nuestras más sabias y trabajadoras neuronas? Pues no. De la misma manera que el que iba justo de parné acaba durmiendo entre cartones y que la Duquesa de Alba y la reina Sofía son las últimas en darse por aludidas cuando golpea la crisis económica, así cede nuestro cerebro ante los constantes envites de los líquidos elementos.
Las neuronas más lentas, viejas o traicioneras, aquellas que obcecadamente se empeñan en llevar la voz cantante durante los meses de febrero y junio, acarreando los desastrosos resultados académicos que de este golpe de Estado de la estulticia cabía esperar; ésas neuronas y no otras, son destruídas.
Así, después de cada pérdida de consciencia pacharanil, de cada lanzamiento al palo del coma etílico, el sistema nervioso sale fortalecido, y los domingos por la mañana la mente se siente limpia, reforzada y poderosa tras la nocturna purga estalinista de neuronas disidentes del objetivo general, que no es otro que el saber, la horonable ansia de adquirir conocimientos.
Todo esto viene a cuento de que, siguiendo al pie de la letra mi propia y absurda teoría, pienso ser testigo de cómo siete (u ocho) personajes destruyen tal cantidad de neuronas defectuosas que es probable que, a partir del lunes de Pascua, y ya sin el lastre de esas células ineficaces cargadas de ineptitud, tomen las riendas de la Humanidad. La cuadratura del círculo y una plaza de catedrático son, pues, objetivos más que asumibles.
Puede que la puta naturaleza, que a parte de ser sabia es un poco cabrona, trate de apartarme de mi nuevo puesto laboral con la tan temida resaca, pero no duden de que pondré todo mi buen hacer para que la siguiente entrada de Bilis sea tecleada por servidor desde el rectorado de Oxford.
Les espero aquí la próxima semana. La puerta, queridos lectores, estará abierta. Así que pasen y beban.
martes, 31 de marzo de 2009
La mitad más uno
A pesar de lo que ustedes puedan creer, queridos simios venidos a más, Bilis, como producto intestinal de otro primate que trata infructuosamente de alcanzar un grado estándar de desarrollo cognitivo, se esfuerza periódicamente para proporcionarles, entre párrafos concisos y se fácil lectura, esa dosis de alegría que mora en cualquier recóndito bujero de este valle de lágrimas. Porque, si fue posible vislumbrar el bien en el alma de Gollum o ciertos rudimentos de psicomotricidad en los desplazamientos de Paquirrín, también es posible encontrar la diversión en los lugares más insospechados; e incluso en la política puede uno hallar apasionantes momentos de humor. Y de ello les hablaré hoy.
Sin lugar a dudas, el aspecto más divertido de la democracia parlamentaria que los españoles, en modélico y singular caso de transición desde una dictadura católico-fascista hacia lo que sea que tenemos ahora tuvimos a bien darnos y bla bla bla bla bla, -incluso por encima de la elección a dedo de los presidentes de las diputaciones provinciales o la inversión de ingentes cantidades de dinero público en el mantenimiento de jocosas sagas familiares con las que bautizar torneos deportivos- es aquel en el que, tras unas horas de cierta incertidumbre durante el recuento de la voluntad popular (al menos de aquella parte de la voluntad popular que aboga por situar a un número variable de ladrones para que se rían de nosotros en lugar de echarlos a los licaones para que les arranquen a bocados la bolsa escrotal), el arcano sortilegio de las matemáticas regresa, lenta pero fluída e irremediablemente, para apoderarse del mundo de los hombres.
Y así, gracias a los dogmas pitagóricos, a los fundamentos euclídeos, y a que seis huevos son media docena, tradicionales enemigos irreconciliables tratan de engañarse los unos a los otros para, merced a ciertas concesiones que pueden variar entre la presidencia de un parlamento regional, la gestión del lupanar en que ejercen sus santas madres, o permitir que les perforen alegremente los esfínteres, alcanzar la mágica, insondable y poderosa cifra conocida como la mitad más uno.
El caso más reciente ha llegado tras las elecciones autonómicas en el País Vasco (también conocido como Euskal Herria, Opresión Land o Mi Amada Patria de la Que Huyo En Cuanto Tengo Veinte Minutos De Vacaciones Para Invadir El Valle Del Oja). Allí, merced a que, por azares del destino, porque los votos de un alavés tienen más valor que los de un guipuzcoano o un vizcaíno, o porque al personal se le ha ido definitivamente la cabeza, se ha producido la impensable conjunción astral que permite que los escaños ocupados por los progres filonacionalistas del PSE-EE, los nietos del poductor de "Guernica, o el Imperio Español contra unas peligrosas abuelas de caserío" y los guionistas de "Cómo tratar de robar un idioma durante cuarenta años y acabar construyendo un vivero de pistoleros" y los españolazos sin ideología aparente de UPyD, puedan sumar treinta y ocho de los setenta y cinco escaños en liza.
Useasé, la mitad más uno con la que lograr, tras veintitantos años de merendola nacionalista, meter el morro en la tarta de la Comunidad Autónoma más rica de España. Anda que no tenían ganas ni nada.
Patxi López será pues el primer presidente vasco que no comparta la carencia del factor rhesus con primates catarrinos, y lo habrá hecho tras pactar con el enemigo mientras que el hasta hace unos meses era su interesado amigo se descolgaba con mil berrinches que incluían perlas de tan alto calado democrático y aceptación de la voluntad popular y la consiguiente derrota como "ya sea desde el la 'lehendakaritza' o la oposición, el PNV seguirá gobernando"
Cojonudo. Sublime. Pero, ¿qué puede esperarse de un tipo tan entregado al populismo que permite que una ofensa hacia su parecido con Spok Jauna se convierta en el eje central del más bochornoso acto de campaña electoral desde que George W. Bush cambiara votos por niños descuartizados en un mitín electoral sobre un portaaviones con vistas a Bagdad...?
Pues eso, que viendo el plumero del que se va y de los que vienen, Bilis, con sus infalibles dotes proféticas se atreve a adelantar, en primicia mundial, que un vasco pobre, parado o marginado va a seguir siendo igual de desgraciado que lo era antes; que gracias al remate de un rinconero la selección vasca de fútbol arrancará un valioso empate cuando juegue contra Vietnam en las próximas navidades; que ETA, cómo no, seguirá matando; y que si vives en un prado entre vacas y robles te van a meter una locomotora a trescientos por hora por medio del establo te pongas como te pongas.
Es decir, que una vez más, todo cambiará para que todo siga igual. Y si algo puede salir mal, saldrá. ¿O acaso puede esperarse otra cosa de un matrimonio contra natura entre dos enemigos irreconciliables, tan acostumbrados a tirarse los trastos a la cabeza como a respirar, que ahora se juntan con el único objetivo de escalar unos peldaños en la pirámide del robo y la mentira que es la política?
Pues no. Unos son hienas y los otros chacales; y sólo aguantarán sin lanzarse dentelladas a la yugular mientras haya carroña para todos. Y mientras se nos cagarán por los rincones todo lo que puedan.
Sin lugar a dudas, el aspecto más divertido de la democracia parlamentaria que los españoles, en modélico y singular caso de transición desde una dictadura católico-fascista hacia lo que sea que tenemos ahora tuvimos a bien darnos y bla bla bla bla bla, -incluso por encima de la elección a dedo de los presidentes de las diputaciones provinciales o la inversión de ingentes cantidades de dinero público en el mantenimiento de jocosas sagas familiares con las que bautizar torneos deportivos- es aquel en el que, tras unas horas de cierta incertidumbre durante el recuento de la voluntad popular (al menos de aquella parte de la voluntad popular que aboga por situar a un número variable de ladrones para que se rían de nosotros en lugar de echarlos a los licaones para que les arranquen a bocados la bolsa escrotal), el arcano sortilegio de las matemáticas regresa, lenta pero fluída e irremediablemente, para apoderarse del mundo de los hombres.
Y así, gracias a los dogmas pitagóricos, a los fundamentos euclídeos, y a que seis huevos son media docena, tradicionales enemigos irreconciliables tratan de engañarse los unos a los otros para, merced a ciertas concesiones que pueden variar entre la presidencia de un parlamento regional, la gestión del lupanar en que ejercen sus santas madres, o permitir que les perforen alegremente los esfínteres, alcanzar la mágica, insondable y poderosa cifra conocida como la mitad más uno.
El caso más reciente ha llegado tras las elecciones autonómicas en el País Vasco (también conocido como Euskal Herria, Opresión Land o Mi Amada Patria de la Que Huyo En Cuanto Tengo Veinte Minutos De Vacaciones Para Invadir El Valle Del Oja). Allí, merced a que, por azares del destino, porque los votos de un alavés tienen más valor que los de un guipuzcoano o un vizcaíno, o porque al personal se le ha ido definitivamente la cabeza, se ha producido la impensable conjunción astral que permite que los escaños ocupados por los progres filonacionalistas del PSE-EE, los nietos del poductor de "Guernica, o el Imperio Español contra unas peligrosas abuelas de caserío" y los guionistas de "Cómo tratar de robar un idioma durante cuarenta años y acabar construyendo un vivero de pistoleros" y los españolazos sin ideología aparente de UPyD, puedan sumar treinta y ocho de los setenta y cinco escaños en liza.
Useasé, la mitad más uno con la que lograr, tras veintitantos años de merendola nacionalista, meter el morro en la tarta de la Comunidad Autónoma más rica de España. Anda que no tenían ganas ni nada.
Patxi López será pues el primer presidente vasco que no comparta la carencia del factor rhesus con primates catarrinos, y lo habrá hecho tras pactar con el enemigo mientras que el hasta hace unos meses era su interesado amigo se descolgaba con mil berrinches que incluían perlas de tan alto calado democrático y aceptación de la voluntad popular y la consiguiente derrota como "ya sea desde el la 'lehendakaritza' o la oposición, el PNV seguirá gobernando"
Cojonudo. Sublime. Pero, ¿qué puede esperarse de un tipo tan entregado al populismo que permite que una ofensa hacia su parecido con Spok Jauna se convierta en el eje central del más bochornoso acto de campaña electoral desde que George W. Bush cambiara votos por niños descuartizados en un mitín electoral sobre un portaaviones con vistas a Bagdad...?
Pues eso, que viendo el plumero del que se va y de los que vienen, Bilis, con sus infalibles dotes proféticas se atreve a adelantar, en primicia mundial, que un vasco pobre, parado o marginado va a seguir siendo igual de desgraciado que lo era antes; que gracias al remate de un rinconero la selección vasca de fútbol arrancará un valioso empate cuando juegue contra Vietnam en las próximas navidades; que ETA, cómo no, seguirá matando; y que si vives en un prado entre vacas y robles te van a meter una locomotora a trescientos por hora por medio del establo te pongas como te pongas.
Es decir, que una vez más, todo cambiará para que todo siga igual. Y si algo puede salir mal, saldrá. ¿O acaso puede esperarse otra cosa de un matrimonio contra natura entre dos enemigos irreconciliables, tan acostumbrados a tirarse los trastos a la cabeza como a respirar, que ahora se juntan con el único objetivo de escalar unos peldaños en la pirámide del robo y la mentira que es la política?
Pues no. Unos son hienas y los otros chacales; y sólo aguantarán sin lanzarse dentelladas a la yugular mientras haya carroña para todos. Y mientras se nos cagarán por los rincones todo lo que puedan.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Prontuario del amor
Siguiendo la línea iniciada en anteriores posts, en los cuales desde Bilis se compartían con el respetable los vastos conocimientos de quien les habla acerca de temas tan variados como la multiplicidad algebraica en sistemas finitos puros, las especies endémicas de la margen derecha del Guadalete o la corrupción urbanística en las Islas Marshall, hoy volvemos a la carga con un tema ampliamente dominado por servidor.
Si, caballeros, hoy Bilis les enseña a ligar. La primavera ha llegado, y no sólo al Corte Inglés, así que ya es hora de que alguien les aleccione para que puedan pasarse las tardes retozando cual cánidos bajo el tibio sol de marzo.
Comenzaremos dando unas nociones básicas para que ustedes puedan acercarse con las mínimas garantías de éxito a la potencial víctima. Las primeras palabras son esenciales y en ellas nos centraremos.
Para empezar, y antes de ver qué se debe decir, ha de quedarnos claro qué no decir. Veamos un pequeño ejemplo:
"-¿Perdona, sabes cuanto pesa un oso polar?
-No.
-Pues lo suficiente como para romper el hielo".
¿Incontenible sentimiento de vergüenza ajena? ¿Repentinas ansias de cauterizarse las córneas? Pues sí amigüitos, ésas son las reacciones adecuadas. Sepan, de hecho, que tras pronunciar estas o similares palabras la ley tipifica que la extirpación inmediata de la lengua y/u otros órganos internos no es constitutivo de delito; es más, semejante reacción puede incluso llegar a ser gratificada por las autoridades.
Una vez descartados comportamientos que destierran nuestra condición humana y nos equiparan con las criaturas que basan en la irracionalidad su modo de vida, como las zarigüeyas o Andrés Pajares, prosigamos.
Lo primero será analizar a la futura madre de tus hijos -o los de tu butanero- para poder ubicarla en uno de los grupos detallados a continuación. Se ha dividido a la humanidad en seis categorías, cada una con su correspondiente frase a emplear, para dar una mayor efectividad al método.(Sería conveniente un pequeño entrenamiento previo que nos permitiera ubicar a una hembra cualquiera dentro de su grupo en apenas unas milésimas de segundo cuando nuestro cerebelo trabaje zancadilleado por los efectos de varios centenares de tintorros.)
1)Pijas:
"Princesa, te voy a hacer un castillo"
En función del tipo de pijerío, aumentan las posibilidades de éxito añadiendo "con foso para cocodrilos y trovadores en las almenas". Ha de tenerse en cuenta que, para emplear esta opción, se debe estar fuertemente influenciado por los efectos del anís o similares, para que quede claro, en caso de fracaso, que semejantes palabras tan sólo pretendían buscar la hilaridad del personal circundante y evitar la correspondiente paliza.
2)De innegable atractivo físico:
Conviene centrarse en aquello que da al atractivo físico de la susodicha esa categoría de innegable.
"Tienes unos ojos que te comería todas las tetas" o bien "Tienes un culo que te lo comería hasta lleno de mierda"
Cualquier expresión similar que incluyera los términos , devorar, cucharadas o potorro, perfectamente podría ser englobada aquí. Sería conveniente hacerse acompañar de un palillo, para el hipotético caso de que la segunda de las frases recomendadas no solo resultara exitosa, sino que fuese cierta.
3)De atractivo físico no tan evidente:
"Para ser tan gorda no sudas demasiado"
Tras el empleo de este tercer supuesto, el éxito consiste en llegar a casa con al menos la mitad de los dientes de que disponías antes de salir.
4)Negras:
"Me casaría con tu padre para entrar en tu familia"
Táctica frecuentemente empleada con éxito en El príncipe de Bel-Air. Observen cuán alto ha llegao Will Smith tras pronunciar con gracejo y frecuencia inusitadas expresiones como la anteriormente expuesta. ¿acaso va a ser usted menos?
5)Rurales:
"Eres más bonita que un remolque recién pintado", o el más desarrollado "Cariño, vente con mí, que tengo vacas y prau, tractor con pala basculante y tres fanegas de patatas ahírribas"
Fiabilidad total si se posee un timbre de voz híbrido entre Plácido Domingo y Marianico el Corto, se acompaña de una serie de onomatopeyas habitualmente empleadas para estabular el ganado y simultaneamente se luce una gorra verde de John Deere.
Y, ya por último, si su habilidad para ubicar a las mozas aún no ha sido desarrollada por completo, o si bien está siendo peligrosamente borrada a base de drogas sintéticas, siempre puede acudir a la solución general del problema, válida perpetua e irremisiblemente para cualquiera de los supuestos ya explicados o por explicar.
6)Idoneidad universal:
"Cariño, eres tan guapa que te dejaría cagar en mi váter"
Hasta aquí la lección de hoy. Después de este primer paso... ale, a retozar, que hacen falta niños.
Si, caballeros, hoy Bilis les enseña a ligar. La primavera ha llegado, y no sólo al Corte Inglés, así que ya es hora de que alguien les aleccione para que puedan pasarse las tardes retozando cual cánidos bajo el tibio sol de marzo.
Comenzaremos dando unas nociones básicas para que ustedes puedan acercarse con las mínimas garantías de éxito a la potencial víctima. Las primeras palabras son esenciales y en ellas nos centraremos.
Para empezar, y antes de ver qué se debe decir, ha de quedarnos claro qué no decir. Veamos un pequeño ejemplo:
"-¿Perdona, sabes cuanto pesa un oso polar?
-No.
-Pues lo suficiente como para romper el hielo".
¿Incontenible sentimiento de vergüenza ajena? ¿Repentinas ansias de cauterizarse las córneas? Pues sí amigüitos, ésas son las reacciones adecuadas. Sepan, de hecho, que tras pronunciar estas o similares palabras la ley tipifica que la extirpación inmediata de la lengua y/u otros órganos internos no es constitutivo de delito; es más, semejante reacción puede incluso llegar a ser gratificada por las autoridades.
Una vez descartados comportamientos que destierran nuestra condición humana y nos equiparan con las criaturas que basan en la irracionalidad su modo de vida, como las zarigüeyas o Andrés Pajares, prosigamos.
Lo primero será analizar a la futura madre de tus hijos -o los de tu butanero- para poder ubicarla en uno de los grupos detallados a continuación. Se ha dividido a la humanidad en seis categorías, cada una con su correspondiente frase a emplear, para dar una mayor efectividad al método.(Sería conveniente un pequeño entrenamiento previo que nos permitiera ubicar a una hembra cualquiera dentro de su grupo en apenas unas milésimas de segundo cuando nuestro cerebelo trabaje zancadilleado por los efectos de varios centenares de tintorros.)
1)Pijas:
"Princesa, te voy a hacer un castillo"
En función del tipo de pijerío, aumentan las posibilidades de éxito añadiendo "con foso para cocodrilos y trovadores en las almenas". Ha de tenerse en cuenta que, para emplear esta opción, se debe estar fuertemente influenciado por los efectos del anís o similares, para que quede claro, en caso de fracaso, que semejantes palabras tan sólo pretendían buscar la hilaridad del personal circundante y evitar la correspondiente paliza.
2)De innegable atractivo físico:
Conviene centrarse en aquello que da al atractivo físico de la susodicha esa categoría de innegable.
"Tienes unos ojos que te comería todas las tetas" o bien "Tienes un culo que te lo comería hasta lleno de mierda"
Cualquier expresión similar que incluyera los términos , devorar, cucharadas o potorro, perfectamente podría ser englobada aquí. Sería conveniente hacerse acompañar de un palillo, para el hipotético caso de que la segunda de las frases recomendadas no solo resultara exitosa, sino que fuese cierta.
3)De atractivo físico no tan evidente:
"Para ser tan gorda no sudas demasiado"
Tras el empleo de este tercer supuesto, el éxito consiste en llegar a casa con al menos la mitad de los dientes de que disponías antes de salir.
4)Negras:
"Me casaría con tu padre para entrar en tu familia"
Táctica frecuentemente empleada con éxito en El príncipe de Bel-Air. Observen cuán alto ha llegao Will Smith tras pronunciar con gracejo y frecuencia inusitadas expresiones como la anteriormente expuesta. ¿acaso va a ser usted menos?
5)Rurales:
"Eres más bonita que un remolque recién pintado", o el más desarrollado "Cariño, vente con mí, que tengo vacas y prau, tractor con pala basculante y tres fanegas de patatas ahírribas"
Fiabilidad total si se posee un timbre de voz híbrido entre Plácido Domingo y Marianico el Corto, se acompaña de una serie de onomatopeyas habitualmente empleadas para estabular el ganado y simultaneamente se luce una gorra verde de John Deere.
Y, ya por último, si su habilidad para ubicar a las mozas aún no ha sido desarrollada por completo, o si bien está siendo peligrosamente borrada a base de drogas sintéticas, siempre puede acudir a la solución general del problema, válida perpetua e irremisiblemente para cualquiera de los supuestos ya explicados o por explicar.
6)Idoneidad universal:
"Cariño, eres tan guapa que te dejaría cagar en mi váter"
Hasta aquí la lección de hoy. Después de este primer paso... ale, a retozar, que hacen falta niños.
lunes, 9 de marzo de 2009
Por el humo se sabía dónde estaba el fuego
Vuelvo a teclear dos días después de mi último esputo, pero no es por un exceso de inspiración. Es porque no me resisto a compartir con mis eventuales lectores, si es que existen (ahora sé que alguien hay), el siguiente artículo. Lo escribió un tipo recientemente mencionado aquí en Bilis, Arturo Pérez-Reverte. La gracia no está en lo que dice - y mira que tiene tela- sino en cuándo lo dijo. Está fechado en noviembre del 98, y parece que lo hayan escrito está tarde.
Disfruten de la profecía y piensen en por qué hay tipos que saben lo que dicen, y otros que se pasan la mañana calentando un escaño. Y, si les queda rato, pregúntense también por qué, desgraciadamente, estamos en manos de los tipos que controlan los hilos que mueven a estos segundos.
<< Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos
estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de
ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el
dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se
embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con
sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del
mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
ES LO QUE VIENE, ME TEMO. NADIE PERDONARÁ UN DURO DE LA DEUDA EXTERNA DE LOS PAÍSES POBRES, PERO NUNCA FALTARÁN FONDOS PARA TAPAR AGUJEROS DE ESPECULADORES Y CANALLAS QUE JUEGAN A LA RULETA RUSA EN CABEZA AJENA. Así que podemos ir amarrándonos los machos Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza. >>
Flipando me hayo.
Disfruten de la profecía y piensen en por qué hay tipos que saben lo que dicen, y otros que se pasan la mañana calentando un escaño. Y, si les queda rato, pregúntense también por qué, desgraciadamente, estamos en manos de los tipos que controlan los hilos que mueven a estos segundos.
<< Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos
estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de
ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el
dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se
embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con
sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del
mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
ES LO QUE VIENE, ME TEMO. NADIE PERDONARÁ UN DURO DE LA DEUDA EXTERNA DE LOS PAÍSES POBRES, PERO NUNCA FALTARÁN FONDOS PARA TAPAR AGUJEROS DE ESPECULADORES Y CANALLAS QUE JUEGAN A LA RULETA RUSA EN CABEZA AJENA. Así que podemos ir amarrándonos los machos Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza. >>
Flipando me hayo.
sábado, 7 de marzo de 2009
Arte
Pintura, literatura, escultura, música, danza, teatro. También cine, el séptimo arte, recuerden. Y ahora, queridos amigüitos, el toreo.
Imagino que el toreo será el octavo arte tan sólo en España, y que otros países tendrán su propia concepción artística autóctona que elevar a los altares. En Irán, por ejemplo, la lapidación por adulterio.
Y todo esto porque... (de nuevo un "Ramón García en Qué Apostamos dixit"). Porque la Real Academia de San Fernando le ha concedido la medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordoñez.
¿Que no saben quién es, mis cuates? Si hombre, ese chico que anuncia relojes y jeeps, hijo de Paquirri y de Carmina Ordóñez, lo que le convierte en hermanastro de Kiko Pantoja, más conocido por Paquirrín. Hago aquí un inciso para hacer constar que si ambos hermanastros son hijos del mismo padre y uno es un icono de la publicidad y, probablemente, objeto de deseo de alguna que otra hembra y el otro es... el otro es Paquirrín, para qué adjetivar nada... pues la diferencia ha de encontrarse en sus madres. Lo que no deja muy bien parada a la Pantoja en comparación con Carmina. Ni dentro ni fuera del baño.
El caso es que a Fran Rivera le dan la medalla de las Bellas Artes, eso irrita sobremanera a otros toreros, como a Morante, el tipo que se hizo torero tras robarle el bombín a Rigodón, o a José Tomás, que ya tenía el mismo premio.
Y el maestro Tomás (a saber en qué escuela da clases), herido en su orgullo porque a una estrellita de la prensa rosa le den un premio por ser torero, y debido a que pensará que como matador Fran Rivera no le llega a la altura de las manoletinas (que ni lo sé ni me importa, carezco de criterio), decide devolverle al Ministerio de Cultura al galardón que en su día recibió de manos de Su Majestad el Rey de las Españas. Esto, que en tiempos de Felipe IV se hubiera interpretado como una ofensa a la Corona y hubiera acabado en la hoguera o con Martín Saldaña buscándote para llevarte al trullo, hoy produce un maremoto en el mundo del toreo que acaba con un sinnúmero de asesinos de bovinos por todos los medios de comunicación.
Pero tras toda esta polémica entre toreros, que si yo soy mejor que tú mareando a un animal aturdido, que si yo, que soy millonario, me acerco más que tú a una bestia de media tonelada y por ese sublime acto de inteligencia merezco más reconocimiento, etcétera, lo que queda realmente al margen, y para mí es lo más importante, es por qué el toreo es considerada una de las Bellas Artes.
Qué parte de una corrida de toros la coloca del mismo lado que Las Meninas o La Piedad de Miguel Ángel. Y si me dicen que la plasticidad estética del toreo, que me expliquen qué parte de una chicuelina es más estética que un doble looping a quince metros de altura con una moto y por qué el freestyle acrobático no es el décimo arte. (El noveno sería Mikel Goñi mandando un derechazo al rebote.)
No entiendo de toreo, no me caen bien los toreros y no me gusta cuando hacen sufrir al toro. Aún así, si no quieren prohibirlos, allá ellos, pero que se enfrenten al bicho en igualdad de condiciones, sin afeitarles los cuernos, sin descentrarlos, sin -probablemente- atontarlos o drogarlos, y sin darles puyazos que los desangran y los hacen perder fuerzas para dejarlos así a merced del matador cuando éste agarra la muleta. Así quizás la "Fiesta Nacional" tuviera un puntito más de igualdad entre los contendientes, y por cada equis toros que salen a rastras de la plaza cayeran un par de toreros.
Imagínen, queridos gasterópodos: Las Ventas, cinco de la tarde, Canal+ en directo, y la cámara superlenta analizando como una cornada le entra a un pavo por la entrepierna, le parte el escroto y le abre en canal mientras los intestinos renacuajean y la sangre se coagula sobre el albero. Grana y oro y qué viva España, coño.
En este país de corrección política total y primavera perpetua y falsa hacen falta unas pocas vísceras, créanme.
Imagino que el toreo será el octavo arte tan sólo en España, y que otros países tendrán su propia concepción artística autóctona que elevar a los altares. En Irán, por ejemplo, la lapidación por adulterio.
Y todo esto porque... (de nuevo un "Ramón García en Qué Apostamos dixit"). Porque la Real Academia de San Fernando le ha concedido la medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordoñez.
¿Que no saben quién es, mis cuates? Si hombre, ese chico que anuncia relojes y jeeps, hijo de Paquirri y de Carmina Ordóñez, lo que le convierte en hermanastro de Kiko Pantoja, más conocido por Paquirrín. Hago aquí un inciso para hacer constar que si ambos hermanastros son hijos del mismo padre y uno es un icono de la publicidad y, probablemente, objeto de deseo de alguna que otra hembra y el otro es... el otro es Paquirrín, para qué adjetivar nada... pues la diferencia ha de encontrarse en sus madres. Lo que no deja muy bien parada a la Pantoja en comparación con Carmina. Ni dentro ni fuera del baño.
El caso es que a Fran Rivera le dan la medalla de las Bellas Artes, eso irrita sobremanera a otros toreros, como a Morante, el tipo que se hizo torero tras robarle el bombín a Rigodón, o a José Tomás, que ya tenía el mismo premio.
Y el maestro Tomás (a saber en qué escuela da clases), herido en su orgullo porque a una estrellita de la prensa rosa le den un premio por ser torero, y debido a que pensará que como matador Fran Rivera no le llega a la altura de las manoletinas (que ni lo sé ni me importa, carezco de criterio), decide devolverle al Ministerio de Cultura al galardón que en su día recibió de manos de Su Majestad el Rey de las Españas. Esto, que en tiempos de Felipe IV se hubiera interpretado como una ofensa a la Corona y hubiera acabado en la hoguera o con Martín Saldaña buscándote para llevarte al trullo, hoy produce un maremoto en el mundo del toreo que acaba con un sinnúmero de asesinos de bovinos por todos los medios de comunicación.
Pero tras toda esta polémica entre toreros, que si yo soy mejor que tú mareando a un animal aturdido, que si yo, que soy millonario, me acerco más que tú a una bestia de media tonelada y por ese sublime acto de inteligencia merezco más reconocimiento, etcétera, lo que queda realmente al margen, y para mí es lo más importante, es por qué el toreo es considerada una de las Bellas Artes.
Qué parte de una corrida de toros la coloca del mismo lado que Las Meninas o La Piedad de Miguel Ángel. Y si me dicen que la plasticidad estética del toreo, que me expliquen qué parte de una chicuelina es más estética que un doble looping a quince metros de altura con una moto y por qué el freestyle acrobático no es el décimo arte. (El noveno sería Mikel Goñi mandando un derechazo al rebote.)
No entiendo de toreo, no me caen bien los toreros y no me gusta cuando hacen sufrir al toro. Aún así, si no quieren prohibirlos, allá ellos, pero que se enfrenten al bicho en igualdad de condiciones, sin afeitarles los cuernos, sin descentrarlos, sin -probablemente- atontarlos o drogarlos, y sin darles puyazos que los desangran y los hacen perder fuerzas para dejarlos así a merced del matador cuando éste agarra la muleta. Así quizás la "Fiesta Nacional" tuviera un puntito más de igualdad entre los contendientes, y por cada equis toros que salen a rastras de la plaza cayeran un par de toreros.
Imagínen, queridos gasterópodos: Las Ventas, cinco de la tarde, Canal+ en directo, y la cámara superlenta analizando como una cornada le entra a un pavo por la entrepierna, le parte el escroto y le abre en canal mientras los intestinos renacuajean y la sangre se coagula sobre el albero. Grana y oro y qué viva España, coño.
En este país de corrección política total y primavera perpetua y falsa hacen falta unas pocas vísceras, créanme.
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