Ayer éramos violentos, hoy somos pocos.
La gente sale a la calle a protestar porque el estado actual de nuestra economía es una mierda, y el futuro nos garantiza mayores cantidades de fecal elemento, y todo este hartazgo queda en un segundo plano por culpa de que un reducisísimo grupo de personas se emplearan violentamente en Barcelona la semana pasada.
Más allá de los sucesos de Barcelona -a los que volveremos más adelante-, resulta curioso comprobar cómo se emplea indiscriminadamente la generalización y se aplica el baile de cifras para adecuar cualquier situación a sus intereses -que, por cierto, ¿cuáles y cuán oscuros son?-.
Hoy, como decía, tras las multitudinarias y pacíficas protestas de ayer en toda España, nos desayunamos con el titular de uno de los periódicos más leídos del país -que no pienso enlazar aquí, pues el mísero céntimo que recibieran con cada clic ya sería demasiado para dárselo a ellos- en el que, como si de un resultado deportivo se tratara, se nos recuerda que hubo veintitrés millones de votantes el 22M, y apenas ciento veinticinco mil manifestantes ayer.
Se habla de cerca de cincuenta mil manifestantes en Madrid y casi el doble en Barcelona, con lo que en el resto del país, por desgracia, apenas debió salir nadie a las calles. Por ejemplo, en la balsa de aceite que es el cortijo del señor Perro Sánz y ahora también de su marioneta Caca Gamarra, los cinco mil perroflautas y batasunis que nos juntamos, algunos de ellos increíblemente bien disfrazados de padres de familia, ancianos, o gente que se había lavado los sobacos este mes, sin lugar a dudas coincidimos dando un paseo bajo el tórrido sol de junio. Somos pocos.
Pasando por alto el hecho de que el director de un periódico se haya labrado tan exitosa carrera profesional sin saber contar o sumar, lo reseñable es que ahora parece que la cosa se reduce a una confontación de números. La misma confrontación de números que eludieron mencionar cuando, por ejemplo, un 39% de la población no acudió a las urnas el pasado mes de mayo -o lo hizo para meter en las papeletas pesetillas de chorizo o ganas de que les dieran a todos por el culo-. Entonces, pasar los fríos porcentajes a doce millones y medio de personas con sus brazos y piernas, con su boca y sus ojitos, no interesaba. Hoy sí. Los locos esos que se están cociendo al sol son pocos.
Tampoco interesó dar datos absolutos cuando el otro día se protestó ante el Parlamento catalán por los recortes sociales en los presupuestos del año que viene. A nadie le pareció conveniente hablar de diez, veinte o treinta violentos contra unos cuantos centenares o miles de personas pacíficas. Y mucho menos de quiénes eran -al menos alguno- de esas decenas de violentos.
Ayer, como decíamos, la crítica estaba en que eran peligrosos, violentos, asesinos, infiltrados de batasunos -hay periodistas en este país que sueñan con los tipos de la capucha, puede que hasta se toquen pensando en ellos-; hoy que no pueden generalizar y esgrimir ese argumento se aferran al número. Los que estábamos en casa tocándonos las pelotas éramos más, dicen.
Si algo puede sacarse en claro gracias a esta Spanish Revolution es de qué pata cojea cada uno de los cerdos -mami, mami, eran violentos, eran pocos, y ahora nos insultan...- que la TDT nos escupe cada día a la cara.
Adalides de la libertad de la Patria que cumplen con su inexcusable misión de advertir al mundo acerca de la peligrosidad de los manifestantes-qué diferente, por cierto, resulta leer las informaciones al respecto que se dan en medios de comunicacion internacionales, alejados de la maraña de corruptelas e intereses que imperan aquí; o qué diferentes eran los adjetivos con que esos mismos medios ultraderechistas españoles adjetivaban a primeros de año las heroicas revueltas en pos de la libertad en los países árabes (incluso en Libia, donde nada sabemos de la ideología de los opositores a Gadafi, y en cambio les hemos mandado barcos y aviones para que practiquen con bombas una violencia contra el poder que aquí estamos condenando)- ; sobre su marginalidad; sobre su escasa representatividad; sobre la infiltración de elementos terroristas en sus filas.
Sí, eso es lo justo y necesario, es su deber y nuestra salvación, y por ello manipulan las noticias, los números, las intenciones, de la misma manera que el consejero catalán de Interior manipula el concepto de limpieza y lo confunde con barrer la calle a hostias, o que su policía manipula la protesta pública con la infiltración de una manada de hijos de puta que pretenden desacreditar algo que se les ha ido completamente de las manos.
Sí, señora. Mentir es feo. Generalizar es malo; no se puede clamar contra toda la clase política, tachándola de corrupta, por el mero hecho de que cuatro hayan sido imputados y menos aún condenados. Pero sí que se puede criminalizar a todo un movimiento popular de protesta porque unos pocos se hayan empleado violentamente contra los políticos que acudían prestos al Parlamento catalán a subirse los sueldos y quitarles el pan de la boca. Eso sí puede hacerse.
Queridos amiguitos, les presento -verán que ni siquiera he citado hoy los disparates de Intereconomía, que para muchos es el mejor canal de humor de la tele, pero que a mí lo que me provoca son ganas de quemarme a lo bonzo, abrazarme al televisor, y tirarnos juntos por la ventana- a la prensa libre de España.
Ayer éramos apenas cuatro. ¡Pero qué cuatro! Ocupábamos calle como si fuéramos miles.
La rebelión es colectiva, la revolución es personal, decía una de las pancartas. Y ambas, rebelión y revolución, crecen de la mano en esta primavera española. Tras las semanas de acampadas, que amenazaban por dar más importancia a la imagen de las tiendas de campaña que a las ideas que se cocían dentro, el 15M ha vuelto a tomar las calles, con más fuerza si cabe. Y, ahora, oh sorpresa, parece que incluso aparecen las ideas y propuestas, por cuya falta tantas críticas ha recibido el movimiento.
Son violentos, son pocos, coartan la libertad, ocupan la vía pública, no tienen propuestas.
El domingo había cinco mil personas caminando tranquilamente por la calle, parados, trabajadores, ingenieros, iletrados, padres con hijos, amigos con más amigos, y sus propuestas bulliendo poco a poco, del único modo en que puede cocinarse algo completamente espontáneo y transversal; se habla de huelga general, se habla de referendum...
Pero la cosa no acaba en esto, en rimbombantes propuestas de nombre grandilocuente. Para cambiar el mundo hay que empezar por cambiarse uno mismo -rebelión, revolución-, y su entorno a partir de ahí.
Por eso, los miércoles y sábados seguirá habiendo asambleas y, sin ir más lejos, para la de día 22 se está pidiendo a cada uno que se sume al grupo de trabajo que más le llame, donde crea que puede aportar más (trabajo, vivienda, salud, economía, política, comunicación, medio ambiente...).
Allí, el Pueblo perseverará, orgulloso, pariendo él sólo las propuestas que los políticos han sido incapaces de generar, las propuestas que sus perros guardianes -los armados con cámaras y micrófonos o los miserables que ayer, enfundados en las armaduras de los caballeros del zodiaco para defender la Delegación del Gobierno de una multitud de padres con hijos o viejas gritonas, agachaban el rostro a nuestro paso, quizás temerosos de ser reconocidos, quizás avergonzados, sabedores de que su innata estulticia siempre está del lado del poderoso- intentarán por todos los medios de cercenar.
Porque anteayer éramos violentos, ayer éramos pocos, y mañana seremos imparables.
lunes, 20 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
Los sitiados
Tal día como hoy, hace cuatrocientos noventa años -que se dice pronto-, la ciudad amanecía por primera vez en semanas sin la ominosa visión del ejército francés cercándola al otro lado de sus murallas.
Los gabachos de Asparrot habían huído durante la noche hacia la Navarra que pretendían liberar de la anexión castellana, y ya desde el ocaso del día diez las campanas habían repicado frenéticas, cantando victoria.
Casi cinco siglos después, el campamento no está fuera de la ciudad, sino en su mismo corazón. Pero los sitiadores también están dentro, y esta misma mañana han ocupado sus asientos como concejales electos. Diez de derechas, diecisiete de ultraderecha. Veintisiete personajillos que se raparten, con apenas el respaldo de un tercio de la población, los cuantiosos sueldos que implica la regencia municipal, y todas las demás prebendas que puedan surgir de sus mangoneos internos y sus tejemanejes con el capo inmediatamente superior.
Y, como aquí, en todos los demás lugares de España, aunque en la mayoría de ellos sin gabachos, y con los indignados privados de los adornos medievales que aquí les mimetizan con el gran mercado frente a la palza de la catedral, la que tomaron hace ahora casi un mes y que ahora comparten con los comerciantes antes de la -probable, momentánea, vigilante- retirada.
Parece que, tras un mes de ruido, llega el momento de abandonar las plazas. Al menos las más céntricas, aunque el movimiento del 15-M tiene la sana y loable intención de pervivir en las calles, en los barrios, con menos ruido mediático quizás, pero con el mismo espíritu.
¿Qué se ha conseguido tras un mes de ocupación de la vía pública? Nada, dirán muchos. Dar una holgada victoria al PP, cuyas falanges jamás descansan, y acuden en marcial formación a cada batalla de las urnas, dirán otros.
En realidad, es poco lo inmediato conseguido, pero mucho lo propuesto, mucho lo debatido. Y, sobre todo, es muchísimo lo ofrecido: la imagen de una sociedad viva, que no se deja pisar, que protesta ante el engaño tras una eternidad de silencio sumiso.
Las propuestas que el Gobierno o los medios de ultraderecha piden a la población indignada son las mismas que ellos se muestran incapaces de dar, pero es mucho más fácil criticar al que protesta que admitir que todo es una puta mierda que debe ser cambiada de arriba a abajo. Claro, cuando estás arriba, el vuelco no resulta muy llamativo.
Dicen que no hay propuestas. Las habrá. De momento, lo que sí ha habido es un mes de primavera con gente tomando -literalmente- las calles, poniendo sitio a una casta miserable que, en algún momento, seguro, ha llegado a temer por el futuro de su inamovible chiringuito.
Acosados, encerrados tras las murallas del paro, del capitalismo brutal, de la privatización de servicios públicos, del poder del dinero, la gente ha comenzado a escapar de su letargo y resistir.
Hoy se levantarán la mayoría de los campamentos, justo en el día en que se constituyen la mayoría de los ayuntamientos. Ellos, los ciegos, los que nada ven porque ni siquiera se dignan a mirar, pensarán que han ganado, y que su insumergible sistema se mantiene a flote, tras el embate de una pequeña ola de verdadera democracia popular. Que crean lo que quieran; también el Titanic era invencible.
Hace tiempo escuché una cita del recientemente fallecido Jorge Semprún. "He perdido mis certezas, pero mantengo mis ilusiones". Puede que las propuestas concretas tarden en germinar, pero la semilla ya ha sido plantada en el terreno fértil de esta revolución de conciencias.
Salgo de la plaza, y subo por una pequeña calleja en cuesta que va a dar a otra plaza, ésta ya sin casetas de aspecto medieval, ni indignados, ni música, ni nada. Sólo viejos, palomas, jardines y una gran estatua ecuestre de un prócer de la Patria. Y allí, apartada, ocupando la pared de lo que debió ser el frontal de una tienda hoy desocupada, aparece otra cita, que la misma cochambrosa pared atribuye a Thomas Alva Edison: "Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo".
Los gabachos de Asparrot habían huído durante la noche hacia la Navarra que pretendían liberar de la anexión castellana, y ya desde el ocaso del día diez las campanas habían repicado frenéticas, cantando victoria.
Casi cinco siglos después, el campamento no está fuera de la ciudad, sino en su mismo corazón. Pero los sitiadores también están dentro, y esta misma mañana han ocupado sus asientos como concejales electos. Diez de derechas, diecisiete de ultraderecha. Veintisiete personajillos que se raparten, con apenas el respaldo de un tercio de la población, los cuantiosos sueldos que implica la regencia municipal, y todas las demás prebendas que puedan surgir de sus mangoneos internos y sus tejemanejes con el capo inmediatamente superior.
Y, como aquí, en todos los demás lugares de España, aunque en la mayoría de ellos sin gabachos, y con los indignados privados de los adornos medievales que aquí les mimetizan con el gran mercado frente a la palza de la catedral, la que tomaron hace ahora casi un mes y que ahora comparten con los comerciantes antes de la -probable, momentánea, vigilante- retirada.
Parece que, tras un mes de ruido, llega el momento de abandonar las plazas. Al menos las más céntricas, aunque el movimiento del 15-M tiene la sana y loable intención de pervivir en las calles, en los barrios, con menos ruido mediático quizás, pero con el mismo espíritu.
¿Qué se ha conseguido tras un mes de ocupación de la vía pública? Nada, dirán muchos. Dar una holgada victoria al PP, cuyas falanges jamás descansan, y acuden en marcial formación a cada batalla de las urnas, dirán otros.
En realidad, es poco lo inmediato conseguido, pero mucho lo propuesto, mucho lo debatido. Y, sobre todo, es muchísimo lo ofrecido: la imagen de una sociedad viva, que no se deja pisar, que protesta ante el engaño tras una eternidad de silencio sumiso.
Las propuestas que el Gobierno o los medios de ultraderecha piden a la población indignada son las mismas que ellos se muestran incapaces de dar, pero es mucho más fácil criticar al que protesta que admitir que todo es una puta mierda que debe ser cambiada de arriba a abajo. Claro, cuando estás arriba, el vuelco no resulta muy llamativo.
Dicen que no hay propuestas. Las habrá. De momento, lo que sí ha habido es un mes de primavera con gente tomando -literalmente- las calles, poniendo sitio a una casta miserable que, en algún momento, seguro, ha llegado a temer por el futuro de su inamovible chiringuito.
Acosados, encerrados tras las murallas del paro, del capitalismo brutal, de la privatización de servicios públicos, del poder del dinero, la gente ha comenzado a escapar de su letargo y resistir.
Hoy se levantarán la mayoría de los campamentos, justo en el día en que se constituyen la mayoría de los ayuntamientos. Ellos, los ciegos, los que nada ven porque ni siquiera se dignan a mirar, pensarán que han ganado, y que su insumergible sistema se mantiene a flote, tras el embate de una pequeña ola de verdadera democracia popular. Que crean lo que quieran; también el Titanic era invencible.
Hace tiempo escuché una cita del recientemente fallecido Jorge Semprún. "He perdido mis certezas, pero mantengo mis ilusiones". Puede que las propuestas concretas tarden en germinar, pero la semilla ya ha sido plantada en el terreno fértil de esta revolución de conciencias.
Salgo de la plaza, y subo por una pequeña calleja en cuesta que va a dar a otra plaza, ésta ya sin casetas de aspecto medieval, ni indignados, ni música, ni nada. Sólo viejos, palomas, jardines y una gran estatua ecuestre de un prócer de la Patria. Y allí, apartada, ocupando la pared de lo que debió ser el frontal de una tienda hoy desocupada, aparece otra cita, que la misma cochambrosa pared atribuye a Thomas Alva Edison: "Los que aseguran que es imposible, no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo".
lunes, 6 de junio de 2011
Tuiteando
Ahora que finalmente he logrado comprender qué es Tuiter, ahora que sé que nadie puede hacerse fotos a sí mismo frente a un espejo y colgarlas ahí, y que en cambio es una herramienta totalmente válida para faltar al respeto de personajes públicos y que esas bílicas diatribas, al contrario de lo que pasa cuando me limito a exponerlas en este blog, llegan realmente a oídos de los interesados...
Tranquilos, Bilis no ha entrado en el mundo del Tuiter. Pero si lo haría, diría cosas como éstas:
@ZP
La gente se queja por poner la edad de jubilación en 67 años y el tope de velocidad en autopista en 110. Yo le agradezco que no lo haya hecho al revés.
@BibianaAído
Si de igualdad se trata... ¿no debería haber un ministro hombre tan imbécil como tú?
@PepiñoBlanco
¡Hostias! ¡Si estás tú! Vete corriendo a decirle a la Aído que lo siento.
@FranciscoCamps
Se abre el telón, sales tú, y desaparece el telón.
@ChemariAznar
¿Qué se siente al ser el fascista con mejores abdominales desde Edward Norton en American History X?
@LeirePajín
Si le dicen a Sauron que uno de sus orcos iba a acabar al frente del Ministerio de Sanidad, se tira de la azotea de Barad Dûr.
@Mou
Me encanta tu deportividad. Cuando pierdes, tus ruedas de prensa son más tensas que de bautizo de un Gremlin.
@BelénEsteban
Dice el refrán que la cara se cae de vergüenza, pero a tí se te está viniendo abajo de pura estupidez.
@Intereconomía
De todos los fascistas de este país, vuestros presentadores son los que mejor droga se meten.
@Paquirrín
Volviendo de una isla desierta más gordo de lo que fuiste nos demuestras a todos que lo tuyo es hormonal, y realmente no eres un gordo de mierda cebón como creíamos.
@ETA
¿Os habéis planteado incluir la rojigualda en el fondo de vuestros comunicados, ahora que, según Intereconomía, media España es de los vuestros?
@Berlusconi
No llore, ahora que se ha acabado el curso escolar siempre le quedarán parques para sustituir esos recreos de primaria.
@MujeresHombresYViceversa
Asombrado al enterarme de que el mayor cociente intelectual del plató pertenece a una silla.
@DeJuanaChaos
¿Qué tal se conduce un taxi por la izquierda después de haber matado una docena de bebés?
@PolicíaNacional
¿No sospecháis nada cuando en las pruebas psicotécnicas eliminan a los que saben sumar?
@DonJuanCarlos
Ahora que me he enterado de que sus muletas tienen claxón, suspensión y foco, me quedo más tranquilo. En algún lado teníais que tener las luces los Borbones.
@FelipeDeBorbón
¿Qué se siente al ser el único español que trabaja menos que yo?
@AngelaMerkel
¿Cómo afecta afecta a Nacho Vidal vuestro veto a los pepinos españoles?
@Rubalcaba
Que tengas ahora las soluciones que no has aportado en cuatro años de vicepresidente es menos creíble que un titular del Marca.
@MarianoRajoy
Que las tengas tú tampoco. Pero si te las estás callando y dejas que se hunda el país... ¿no serás tú tambien se ETA?
@SofíaDeGrecia
¿De verdad piensa fichar a Antic como entrenador personal para que haya alguien en España que hable castellano peor que usted?
@Güiza @Fraga
La Reina también ha pensado en vosotros.
@BarackObama
¿Cómo de malvado hay que ser para que te asesine el premio Nobel de la paz?
@BaúlGonzálezBlanco
¿A que jode tener los mismos Mundiales que yo?
@EsperanzaAguirre
Fue una pena que cuando Contador dio positivo tuviera usted la agenda tan apretada. Menos mal que el día después de ganar el Giro sí que pudo recibirle.
@Telecinco
Enhorabuena por vuestra campaña en favor del pepino español. Aunque no era de extrañar, ya que el 90% de vuestros empleados los consume de forma habitual (y con venas).
Y para acabar, al fin un tuit dirigido a seres racionales:
@Pepinos
La última vez que os salís del camión para revolcaros en la tumba de Hitler, hijos míos, la que habéis liado.
Tranquilos, Bilis no ha entrado en el mundo del Tuiter. Pero si lo haría, diría cosas como éstas:
@ZP
La gente se queja por poner la edad de jubilación en 67 años y el tope de velocidad en autopista en 110. Yo le agradezco que no lo haya hecho al revés.
@BibianaAído
Si de igualdad se trata... ¿no debería haber un ministro hombre tan imbécil como tú?
@PepiñoBlanco
¡Hostias! ¡Si estás tú! Vete corriendo a decirle a la Aído que lo siento.
@FranciscoCamps
Se abre el telón, sales tú, y desaparece el telón.
@ChemariAznar
¿Qué se siente al ser el fascista con mejores abdominales desde Edward Norton en American History X?
@LeirePajín
Si le dicen a Sauron que uno de sus orcos iba a acabar al frente del Ministerio de Sanidad, se tira de la azotea de Barad Dûr.
@Mou
Me encanta tu deportividad. Cuando pierdes, tus ruedas de prensa son más tensas que de bautizo de un Gremlin.
@BelénEsteban
Dice el refrán que la cara se cae de vergüenza, pero a tí se te está viniendo abajo de pura estupidez.
@Intereconomía
De todos los fascistas de este país, vuestros presentadores son los que mejor droga se meten.
@Paquirrín
Volviendo de una isla desierta más gordo de lo que fuiste nos demuestras a todos que lo tuyo es hormonal, y realmente no eres un gordo de mierda cebón como creíamos.
@ETA
¿Os habéis planteado incluir la rojigualda en el fondo de vuestros comunicados, ahora que, según Intereconomía, media España es de los vuestros?
@Berlusconi
No llore, ahora que se ha acabado el curso escolar siempre le quedarán parques para sustituir esos recreos de primaria.
@MujeresHombresYViceversa
Asombrado al enterarme de que el mayor cociente intelectual del plató pertenece a una silla.
@DeJuanaChaos
¿Qué tal se conduce un taxi por la izquierda después de haber matado una docena de bebés?
@PolicíaNacional
¿No sospecháis nada cuando en las pruebas psicotécnicas eliminan a los que saben sumar?
@DonJuanCarlos
Ahora que me he enterado de que sus muletas tienen claxón, suspensión y foco, me quedo más tranquilo. En algún lado teníais que tener las luces los Borbones.
@FelipeDeBorbón
¿Qué se siente al ser el único español que trabaja menos que yo?
@AngelaMerkel
¿Cómo afecta afecta a Nacho Vidal vuestro veto a los pepinos españoles?
@Rubalcaba
Que tengas ahora las soluciones que no has aportado en cuatro años de vicepresidente es menos creíble que un titular del Marca.
@MarianoRajoy
Que las tengas tú tampoco. Pero si te las estás callando y dejas que se hunda el país... ¿no serás tú tambien se ETA?
@SofíaDeGrecia
¿De verdad piensa fichar a Antic como entrenador personal para que haya alguien en España que hable castellano peor que usted?
@Güiza @Fraga
La Reina también ha pensado en vosotros.
@BarackObama
¿Cómo de malvado hay que ser para que te asesine el premio Nobel de la paz?
@BaúlGonzálezBlanco
¿A que jode tener los mismos Mundiales que yo?
@EsperanzaAguirre
Fue una pena que cuando Contador dio positivo tuviera usted la agenda tan apretada. Menos mal que el día después de ganar el Giro sí que pudo recibirle.
@Telecinco
Enhorabuena por vuestra campaña en favor del pepino español. Aunque no era de extrañar, ya que el 90% de vuestros empleados los consume de forma habitual (y con venas).
Y para acabar, al fin un tuit dirigido a seres racionales:
@Pepinos
La última vez que os salís del camión para revolcaros en la tumba de Hitler, hijos míos, la que habéis liado.
lunes, 23 de mayo de 2011
Los hijos del cartón
Hace calor, los campos están en flor, y la gente se junta en las plazas para hablar de cosas importantes y plasmar sus ideas en cartones que cuelgan de las paredes.
Podría ser una idílica escena de una novela pastoril, pero es la jodida y magnífica realidad de esta puta mierda que llamamos España, repleta de locos con ganas de abrir las ventanas y orearlo todo, de convertir la calle en un foro abierto, donde los ciudadanos escriban por doquier lo que no puedan expresar en su voto.
Por simplicidad, expresividad, y contener ese sabor rural que tanto gusta por aquí, este listado recopilatorio de frases que ambientan esta vieja y viciada parte del mundo, no puede empezar con otra cosa que no sea el ya mítico
Pero, además de quejas culinarias, hay mucho más. Por ejemplo, cómo no, no podían faltar versos de La Polla Records.
O recuerdos de otro mayo, el de hace cuarenta y tres años en París.
Frases ingeniosas, con doble sentido, juegos de palabras, y todo lo que la imaginación -¡al poder!- sea capaz de crear:
Aunque también hubo quienes, a la hora de escribir, pasaron directamente de la lírica, y se lanzaron a la prosa directa, algunos con palabras ciertamente innovadoras:
Obviamente, las elecciones subyacen detrás de gran número de mensajes. E incluso aquí hay quien intenta arrimar el ascua a su sardina. Los que piden vivienda.
O los que, directamente, pedían tu voto.
Como la pluralidad manda, tambien hay otros puntos de vista sobre las amigables entidades financieras.
Y, junto a los que piden el voto, están también los que ofrecen el suyo.
Y los que nada ofrecen porque, al parecer, nada tienen.
También hubo recuerdos adelantados para la que será nuestra nueva alcaldesa, Caca Gamarra, que según dicen algunos rojos subversivos antipatriotas que seguramente hayan votado a Bildu, "nos va a privatizar hasta el agua y va a hacer parkings hasta debajo del Ebro". No me lo creo. En esta Rioja nuestra, a la gente le gusta mucho más el tinto que el agua, y eso ya es privado.
Pero como no vale demasiado la pena gastarme las yemas de los dedos tecleando nada sobre ella y otros como ella, que desprecian el valor del pueblo libre en la calle, será mejor citar al rapero Pablo Hásel, también recordado entre cartones:
Y, cómo no, ante un trozo de papel, Bilis también tenía algo que escribir. Se libraron por los pelos de que este blog dejara su granito de arena en forma de frase larguísima y cargada de subordinadas, de esas que, después de ser leídas, requieren una botella que oxígeno para el pobre lector que, ingnorante en sus ansias de comprender, ha atacado indefenso uno de mis párrafos. (Como éste, jaja).
Así que, con el adorno escatológico característico, mi gotita en este mar de #spanishrevolution.
Aunque, si he de resaltar alguna, me quedo con dos carteles que, colgados de una farola, dan la bienvenida a todo aquel que se adentra en la logroñesa y jamás tan revoltosa Plaza del Mercado:
PD: Miento, si algo merece ser resaltado, es esto.
¡Eso! Y sin corquete.
Podría ser una idílica escena de una novela pastoril, pero es la jodida y magnífica realidad de esta puta mierda que llamamos España, repleta de locos con ganas de abrir las ventanas y orearlo todo, de convertir la calle en un foro abierto, donde los ciudadanos escriban por doquier lo que no puedan expresar en su voto.
Por simplicidad, expresividad, y contener ese sabor rural que tanto gusta por aquí, este listado recopilatorio de frases que ambientan esta vieja y viciada parte del mundo, no puede empezar con otra cosa que no sea el ya mítico
No hay pan para tanto chorizo
Pero, además de quejas culinarias, hay mucho más. Por ejemplo, cómo no, no podían faltar versos de La Polla Records.
Están camuflados en 'democracias' de fascismo, porque aquí siempre mandan los mismos.
O recuerdos de otro mayo, el de hace cuarenta y tres años en París.
Soyons realistes, demandons l'ipossible
Frases ingeniosas, con doble sentido, juegos de palabras, y todo lo que la imaginación -¡al poder!- sea capaz de crear:
Cómete el mundo antes de que él se te coma a tí
Aquello que parece mentira... se llama realidad.
Es el momento de hacer.
Todos prometen, Nadie cumple. ¡Vota a Nadie!
Aquello que parece mentira... se llama realidad.
Es el momento de hacer.
Todos prometen, Nadie cumple. ¡Vota a Nadie!
Aunque también hubo quienes, a la hora de escribir, pasaron directamente de la lírica, y se lanzaron a la prosa directa, algunos con palabras ciertamente innovadoras:
No al sueldo vitaliceo (?) de los presidentes (y todos los que chupan del bote).
¿Dónde está vuestra voluntad de poner trabas y controles a la especulación financiera internacional?
No al bipartidismo.
No votes a mangantes.
¿Dónde está vuestra voluntad de poner trabas y controles a la especulación financiera internacional?
No al bipartidismo.
No votes a mangantes.
Obviamente, las elecciones subyacen detrás de gran número de mensajes. E incluso aquí hay quien intenta arrimar el ascua a su sardina. Los que piden vivienda.
Quiero una casa (y mis padres también)
O los que, directamente, pedían tu voto.
Todo gran político está detrás de un gran banco. Vota BBVA.
Como la pluralidad manda, tambien hay otros puntos de vista sobre las amigables entidades financieras.
El delito no es atracar un banco, sino fundarlo.
Y, junto a los que piden el voto, están también los que ofrecen el suyo.
Puestos a elegir, te boto.
Y los que nada ofrecen porque, al parecer, nada tienen.
Sin-empleo
Sin-derechos
Sin-vivienda
Sin-dicatos
Sin-derechos
Sin-vivienda
Sin-dicatos
También hubo recuerdos adelantados para la que será nuestra nueva alcaldesa, Caca Gamarra, que según dicen algunos rojos subversivos antipatriotas que seguramente hayan votado a Bildu, "nos va a privatizar hasta el agua y va a hacer parkings hasta debajo del Ebro". No me lo creo. En esta Rioja nuestra, a la gente le gusta mucho más el tinto que el agua, y eso ya es privado.
Pero como no vale demasiado la pena gastarme las yemas de los dedos tecleando nada sobre ella y otros como ella, que desprecian el valor del pueblo libre en la calle, será mejor citar al rapero Pablo Hásel, también recordado entre cartones:
La libertad no es el extremo de nada.
Y, cómo no, ante un trozo de papel, Bilis también tenía algo que escribir. Se libraron por los pelos de que este blog dejara su granito de arena en forma de frase larguísima y cargada de subordinadas, de esas que, después de ser leídas, requieren una botella que oxígeno para el pobre lector que, ingnorante en sus ansias de comprender, ha atacado indefenso uno de mis párrafos. (Como éste, jaja).
Así que, con el adorno escatológico característico, mi gotita en este mar de #spanishrevolution.
Aunque, si he de resaltar alguna, me quedo con dos carteles que, colgados de una farola, dan la bienvenida a todo aquel que se adentra en la logroñesa y jamás tan revoltosa Plaza del Mercado:
La única lucha perdida es la que se abandona.
Juntos podemos.
Juntos podemos.
PD: Miento, si algo merece ser resaltado, es esto.
El Rey a vendimiar.
¡Eso! Y sin corquete.
domingo, 22 de mayo de 2011
Piojos
En estos tiempos de reclamación de reformas por una parte, y de críticas por la otra (en esto ese gran canal de humor llamado Intereconomía se lleva la palma), a toda esa parte de la sociedad que muestra su indignación desde la Puerta del Sol en Madrid hasta todas las demás plazas de las ciudades españolas, se les achaca principalmente, como ya se escribió en Bilis en los días anteriores, la falta de propuestas concretas y reales como pecado mayor.
Pues bien, como novedad mundial, Bilis aprovecha esta noche de recuentos electorales para abandonar su tradicional posición de cagarse en todo sin tener capacidad intelectual para proponer nada, y os regala una bonita idea para modificar la Ley Electoral.
Matar a todos los que se presenten.
¡Que no, que es broma! Dios mío qué humor llevo.
Bilis propone que los votos en blanco computen en el recuento total, y que se les asignen concejales, escaños, o lo que cojones quiera que toque en las elecciones de turno, como si de un partido más se tratara.
Y, después, que estos escaños obtenidos gracias a los votos en blanco se dejen vacíos.
Ante esta tesitura, cada jornada electoral no sería tan sólo un momento de nombramiento de cargos públicos, sino, más bien, de despioje generalizado, dando la posibilidad al pueblo de participar en las elecciones sin tener que venderse a la pantomima de los partidos, pudiendo, mediante su derecho al voto, mandar a unos cuantos a sus casitas, a que roben de las carteras de sus putas madres, si quieren -pocos huevos iban a tener de afanar ante la vengadora escoba de sus respectivas, como lo hacen ante las impávidas narices de nuestro sistema judicial-.
Ale, ahora que digan que en esta mierda de blog, o en esas maravillosas reuniones de gente libre en las plazas de España, no se propone nada. Comemierdas.
Por cierto, y para acabar. En medio de todo esto aparecen los resultados electorales: como era de suponer, en toda España, pero en La Rioja más aún si cabe, ha ganado el PP.
No puedo decir que me alegre de su victoria, pero sí me congratula la abultada, abultadísima e histórica, derrota del PSOE. Que la derecha haga, sin complejos, cosas de derecha, es lo normal. Pero que lo hagan unos que llevan un puño en el logo y la palabra socialista oculta entre sus siglas, pues como que no. Si todo esto sirve para que los votantes de izquierda se den cuenta de que han estado años y años votando a la derecha, aunque ésta se llamara PSOE, algo es algo.
Y ahora sí que sí, lo dejamos por esta semana pródiga en bílicas entradas recogiendo los resultados de las votaciones para la alcaldía de Logroño: Partido Popular 35.500 votos, abstenciones 34.500. ¡A sólo mil de los gaviotas!
Me comentan que "no te lo flipes, que son vagos, no ácratas". Da lo mismo. En Bilis también estamos con todos aquellos que prefieren un sofá a un hijo de puta.
Enhorabuena. Estamos ganando.
Pues bien, como novedad mundial, Bilis aprovecha esta noche de recuentos electorales para abandonar su tradicional posición de cagarse en todo sin tener capacidad intelectual para proponer nada, y os regala una bonita idea para modificar la Ley Electoral.
Matar a todos los que se presenten.
¡Que no, que es broma! Dios mío qué humor llevo.
Bilis propone que los votos en blanco computen en el recuento total, y que se les asignen concejales, escaños, o lo que cojones quiera que toque en las elecciones de turno, como si de un partido más se tratara.
Y, después, que estos escaños obtenidos gracias a los votos en blanco se dejen vacíos.
Ante esta tesitura, cada jornada electoral no sería tan sólo un momento de nombramiento de cargos públicos, sino, más bien, de despioje generalizado, dando la posibilidad al pueblo de participar en las elecciones sin tener que venderse a la pantomima de los partidos, pudiendo, mediante su derecho al voto, mandar a unos cuantos a sus casitas, a que roben de las carteras de sus putas madres, si quieren -pocos huevos iban a tener de afanar ante la vengadora escoba de sus respectivas, como lo hacen ante las impávidas narices de nuestro sistema judicial-.
Ale, ahora que digan que en esta mierda de blog, o en esas maravillosas reuniones de gente libre en las plazas de España, no se propone nada. Comemierdas.
Por cierto, y para acabar. En medio de todo esto aparecen los resultados electorales: como era de suponer, en toda España, pero en La Rioja más aún si cabe, ha ganado el PP.
No puedo decir que me alegre de su victoria, pero sí me congratula la abultada, abultadísima e histórica, derrota del PSOE. Que la derecha haga, sin complejos, cosas de derecha, es lo normal. Pero que lo hagan unos que llevan un puño en el logo y la palabra socialista oculta entre sus siglas, pues como que no. Si todo esto sirve para que los votantes de izquierda se den cuenta de que han estado años y años votando a la derecha, aunque ésta se llamara PSOE, algo es algo.
Y ahora sí que sí, lo dejamos por esta semana pródiga en bílicas entradas recogiendo los resultados de las votaciones para la alcaldía de Logroño: Partido Popular 35.500 votos, abstenciones 34.500. ¡A sólo mil de los gaviotas!
Me comentan que "no te lo flipes, que son vagos, no ácratas". Da lo mismo. En Bilis también estamos con todos aquellos que prefieren un sofá a un hijo de puta.
Enhorabuena. Estamos ganando.
sábado, 21 de mayo de 2011
Reflexionando
Por una vez, los ciudadanos parecemos haber comprendido el significado de la palabra reflexionar -considerar nueva o detenidamente algo, según el DRAE-; y el análisis detenido, tranquilo, minucioso, consciente y crítico de la situación ha creado riadas humanas en las plazas de cada capital.
Puede que quienes salieron a la calle el primer día no supieran con exactitud qué querían (sabían qué no querían, que ya es bastante), pero después, una vez reunidos en las plazas de toda España, a la gente le ha dado por hablar. No hablar como los políticos lo hacen en el Congreso, leyendo de su papel y cerrando sus oídos cuando es el adversario quien tiene la palabra. No. Hablar para ser escuchados. Escuchar para poder ser tenidos en cuenta.
Y España habla, y habla mucho. ¡Dieciseismil ayer en Madrid!, con sus propias comisiones de higiene, seguridad, alimentación, comunicación, acción -unos artistas encargados de hacer un cordón humano alrededor del campamento si la policía se aburre y cree llegado el momento de limpiar la plaza a hostias -... todos ellos pasándose por el forro de los cojones las prohibiciones de la Junta Electoral, de la que las malas lenguas afirman que también ha prohibido los zumos, porque son concentrados.
Pero no sólo en Madrid, también aquí, en la dormitante capital de todas las Riojas, donde la pasividad social es tan sólo comparable al alcoholismo generalizado, el personal se juntó en la plaza principal de la localidad principal sin intención alguna de acabar cocido. El botellón no es revolución, decía una de las pancartas que, como un tendedero de palabras, rodean la plaza, de farola a farola.
Así que ayer por la tarde, sin ir más lejos, comenzó la cosa a eso de las 6 con unos manazas construyendo un buzón-central nucelar-aerogenerador de cartón destinado a recibir propuestas de ahorro energético; continuó a las 7 con un conciertillo, primero dos chicas a la guitarra, y después un neozelandés que venía de Sol con las gafas más feas del Hemisferio Norte se marcó el Blowing in the wind de Dylan para rematar la jugada.
Y a las 8 empezó lo bueno. Ante la multitud, un micrófono abierto. Quien quería, pasaba hasta él y decía lo que le salía de los cojones. Absolutamente abierto a la libre opinión de cada ciudadano. Vamos, más o menos igual que en el Congreso de los Diputados, ¿no?
Desde atrás, donde no debía verse una mierda, pedían que los oradores se subieran al escenario donde antes había estado el guiri de la guitarra. "Esto no es un mítin -respondió una chica-. Aquí somos todos iguales, y hablamos desde abajo para los de abajo". Chapó.
Cuando todo el que quiso hubo hablado, apareció un grupo de tipos, cada uno con un globo, y comenzó la asamblea, el mismo ritual que La Redonda lleva viendo, estupefacta, toda la semana. En torno a cada globo, sentados en el suelo, se iban congragando grupos de menos de veinte personas. Allí se tratan los temas aprobados el día anterior, se proponen otros nuevos, y por último se votan para hacer una recopilación escrita de todos aquellos en los que exista unanimidad.
¿Qué pasará mañana? No lo sé. Y, sinceramente, no me importa. Alguien como yo, que bajo ningún concepto iba a ir a las urnas a legitimar con mi voto a tantísimo hijo de puta, ya ha ganado estas elecciones encontrando en la calle un movimiento popular que, desemboque en lo que desemboque, ha sido capaz de manifestar alto y claro el hartazgo y el malestar de la mayoría.
No hay que olvidar que sólo unos meses después de aquel Mayo del 68 en París, hubo unas elecciones en Francia en las que arrasó la dereche de De Gaulle. Personalmente, creo que mañana, en esta España del 2011, puede suceder algo semejante, porque aunque en las plazas haya de todo, de lo que no hay es de esa extraña clase media aferrada por decreto a la derecha, acrítica total, sin capacidad para mirar más allá de su propia idiotez.
Con todo, ¿será útil algo de lo que está pasando ahora? ¿nos llevará a algún lado? No lo sabemos. Algunos temen que no sea así, otros confiamos en que algo tan espontáneo no puede quedar enterrado sin alguna -aunque sea mínima- consecuencia.
A fin de cuentas, da lo mismo. Es bonito verlo, es bonito vivirlo. Y eso ya es, de por sí, una gran consecuencia.
Puede que quienes salieron a la calle el primer día no supieran con exactitud qué querían (sabían qué no querían, que ya es bastante), pero después, una vez reunidos en las plazas de toda España, a la gente le ha dado por hablar. No hablar como los políticos lo hacen en el Congreso, leyendo de su papel y cerrando sus oídos cuando es el adversario quien tiene la palabra. No. Hablar para ser escuchados. Escuchar para poder ser tenidos en cuenta.
Y España habla, y habla mucho. ¡Dieciseismil ayer en Madrid!, con sus propias comisiones de higiene, seguridad, alimentación, comunicación, acción -unos artistas encargados de hacer un cordón humano alrededor del campamento si la policía se aburre y cree llegado el momento de limpiar la plaza a hostias -... todos ellos pasándose por el forro de los cojones las prohibiciones de la Junta Electoral, de la que las malas lenguas afirman que también ha prohibido los zumos, porque son concentrados.
Pero no sólo en Madrid, también aquí, en la dormitante capital de todas las Riojas, donde la pasividad social es tan sólo comparable al alcoholismo generalizado, el personal se juntó en la plaza principal de la localidad principal sin intención alguna de acabar cocido. El botellón no es revolución, decía una de las pancartas que, como un tendedero de palabras, rodean la plaza, de farola a farola.
Así que ayer por la tarde, sin ir más lejos, comenzó la cosa a eso de las 6 con unos manazas construyendo un buzón-central nucelar-aerogenerador de cartón destinado a recibir propuestas de ahorro energético; continuó a las 7 con un conciertillo, primero dos chicas a la guitarra, y después un neozelandés que venía de Sol con las gafas más feas del Hemisferio Norte se marcó el Blowing in the wind de Dylan para rematar la jugada.
Y a las 8 empezó lo bueno. Ante la multitud, un micrófono abierto. Quien quería, pasaba hasta él y decía lo que le salía de los cojones. Absolutamente abierto a la libre opinión de cada ciudadano. Vamos, más o menos igual que en el Congreso de los Diputados, ¿no?
Desde atrás, donde no debía verse una mierda, pedían que los oradores se subieran al escenario donde antes había estado el guiri de la guitarra. "Esto no es un mítin -respondió una chica-. Aquí somos todos iguales, y hablamos desde abajo para los de abajo". Chapó.
Cuando todo el que quiso hubo hablado, apareció un grupo de tipos, cada uno con un globo, y comenzó la asamblea, el mismo ritual que La Redonda lleva viendo, estupefacta, toda la semana. En torno a cada globo, sentados en el suelo, se iban congragando grupos de menos de veinte personas. Allí se tratan los temas aprobados el día anterior, se proponen otros nuevos, y por último se votan para hacer una recopilación escrita de todos aquellos en los que exista unanimidad.
¿Qué pasará mañana? No lo sé. Y, sinceramente, no me importa. Alguien como yo, que bajo ningún concepto iba a ir a las urnas a legitimar con mi voto a tantísimo hijo de puta, ya ha ganado estas elecciones encontrando en la calle un movimiento popular que, desemboque en lo que desemboque, ha sido capaz de manifestar alto y claro el hartazgo y el malestar de la mayoría.
No hay que olvidar que sólo unos meses después de aquel Mayo del 68 en París, hubo unas elecciones en Francia en las que arrasó la dereche de De Gaulle. Personalmente, creo que mañana, en esta España del 2011, puede suceder algo semejante, porque aunque en las plazas haya de todo, de lo que no hay es de esa extraña clase media aferrada por decreto a la derecha, acrítica total, sin capacidad para mirar más allá de su propia idiotez.
Con todo, ¿será útil algo de lo que está pasando ahora? ¿nos llevará a algún lado? No lo sabemos. Algunos temen que no sea así, otros confiamos en que algo tan espontáneo no puede quedar enterrado sin alguna -aunque sea mínima- consecuencia.
A fin de cuentas, da lo mismo. Es bonito verlo, es bonito vivirlo. Y eso ya es, de por sí, una gran consecuencia.
viernes, 20 de mayo de 2011
Sale el Sol
No hay nada más hipócrita que un hipócrita pidiendo sinceridad.
Por eso, cuando desde los medios de comunicación, actuando como voceros, como fieles perros de sus amos, los partidos políticos, mansos sabuesos a su vez de los que -símbolo de dólar en la pechera- manejan por detrás los hilos, se pide a las personas concentradas en las plazas de España que dejen de quejarse y aporten soluciones -esas soluciones que ellos llevan años y años sin encontrar (sin buscarlas, realmente)-, el sentimiento de vergüenza, de asco, la más pura y profunda indignación, crece y crece dentro. La bilis en erupción, amigüitos.
Es por eso que hoy comparto con ustedes, mis pequeños acumuladores de acidez intestinal, unas líneas redactadas por alguien -alguienes más bien, supongo- en la Puerta del Sol, recogidas en el blog del payo Fito. Dicen así:
Nos piden propuestas, quienes nunca han tenido propuestas.
Nos piden programas políticos quienes se saltan sistemáticamente sus programas políticos.
Nos pide transparencia quien nunca nos ha contado nada. Quien nunca nos ha preguntado nada.
Nos piden propuestas quienes tienen millones y millones a quienes tenemos carpas y cartones, precariedad y paro, deudas y más deudas. Nos piden propuestas porque el poder ya no son ellos, el poder somos nosotros. Nos piden propuestas porque tienen prisa, tienen prisa porque tienen miedo. Pero nosotros no tenemos prisa, porque el tiempo ahora ya no es el suyo. El tiempo es nuestro. Tenemos paciencia porque sabemos que esto va a crecer. Tenemos paciencia, porque no tenemos miedo.
Más allá de un acto de desobediencia, esto es un acto de obediencia al corazón. Miles de personas estamos decidiendo despertar del sueño individual para volver a soñar juntos, y después de tanta pesadilla hemos despertado sin miedo.
A esta hora, millones de personas están pendientes de Madrid, ven en nosotros el reflejo de sus esperanzas. Aceptamos el reto.
Esta es la autorización que necesitamos. La que nos conceden millones de personas esperanzadas en que resistamos en esta plaza. A ellas obedecemos y a sus corazones y a ellas les decimos: la mejor muestra de solidaridad con la acampada Sol, es tomar otras plazas. Tomad las plazas. Os esperamos.
Los valientes somos quienes nos estamos enfrentando al miedo. Lo hemos sentido al caminar por las calles y las plazas. Estamos acostumbrados a desafiar al miedo, al paro, a los despidos, a la supervivencia precaria. Los banqueros y los políticos no están acostumbrados a ver el poder que viene desde abajo, sino al egoísmo y no a la cooperación. Y por eso nos tienen miedo.
Esto no se lo esperaban. La primavera existe puertas a fuera de El Corte Inglés, y alimenta un río que nadie sabe hacia donde fluye. Los borregos se organizan y, citando de nuevo a don Eduardo:
A los hijos de la gran puta que siempre han visto llover hacia abajo se les ha quedado cara de póker. Confían en que la lluvia sea inocua, sí, pero en la ignorancia del qué pasará está el primer éxito del Pueblo. Ya se ha ganado la primera batalla, la victoria llegó en el gozoso instante, aunque sólo haya sido uno, en que las pelotas dejaron su habitual cobijo en la entrepierna y comenzaron a orbitarles alrededor del nudo de la corbata.
Por eso, cuando desde los medios de comunicación, actuando como voceros, como fieles perros de sus amos, los partidos políticos, mansos sabuesos a su vez de los que -símbolo de dólar en la pechera- manejan por detrás los hilos, se pide a las personas concentradas en las plazas de España que dejen de quejarse y aporten soluciones -esas soluciones que ellos llevan años y años sin encontrar (sin buscarlas, realmente)-, el sentimiento de vergüenza, de asco, la más pura y profunda indignación, crece y crece dentro. La bilis en erupción, amigüitos.
Es por eso que hoy comparto con ustedes, mis pequeños acumuladores de acidez intestinal, unas líneas redactadas por alguien -alguienes más bien, supongo- en la Puerta del Sol, recogidas en el blog del payo Fito. Dicen así:
Nos piden propuestas, quienes nunca han tenido propuestas.
Nos piden programas políticos quienes se saltan sistemáticamente sus programas políticos.
Nos pide transparencia quien nunca nos ha contado nada. Quien nunca nos ha preguntado nada.
Nos piden propuestas quienes tienen millones y millones a quienes tenemos carpas y cartones, precariedad y paro, deudas y más deudas. Nos piden propuestas porque el poder ya no son ellos, el poder somos nosotros. Nos piden propuestas porque tienen prisa, tienen prisa porque tienen miedo. Pero nosotros no tenemos prisa, porque el tiempo ahora ya no es el suyo. El tiempo es nuestro. Tenemos paciencia porque sabemos que esto va a crecer. Tenemos paciencia, porque no tenemos miedo.
Más allá de un acto de desobediencia, esto es un acto de obediencia al corazón. Miles de personas estamos decidiendo despertar del sueño individual para volver a soñar juntos, y después de tanta pesadilla hemos despertado sin miedo.
A esta hora, millones de personas están pendientes de Madrid, ven en nosotros el reflejo de sus esperanzas. Aceptamos el reto.
Esta es la autorización que necesitamos. La que nos conceden millones de personas esperanzadas en que resistamos en esta plaza. A ellas obedecemos y a sus corazones y a ellas les decimos: la mejor muestra de solidaridad con la acampada Sol, es tomar otras plazas. Tomad las plazas. Os esperamos.
Los valientes somos quienes nos estamos enfrentando al miedo. Lo hemos sentido al caminar por las calles y las plazas. Estamos acostumbrados a desafiar al miedo, al paro, a los despidos, a la supervivencia precaria. Los banqueros y los políticos no están acostumbrados a ver el poder que viene desde abajo, sino al egoísmo y no a la cooperación. Y por eso nos tienen miedo.
Esto no se lo esperaban. La primavera existe puertas a fuera de El Corte Inglés, y alimenta un río que nadie sabe hacia donde fluye. Los borregos se organizan y, citando de nuevo a don Eduardo:
Llueve hacia arriba.
La gallina muerde al zorro,
y la liebre fusila al cazador.
La gallina muerde al zorro,
y la liebre fusila al cazador.
A los hijos de la gran puta que siempre han visto llover hacia abajo se les ha quedado cara de póker. Confían en que la lluvia sea inocua, sí, pero en la ignorancia del qué pasará está el primer éxito del Pueblo. Ya se ha ganado la primera batalla, la victoria llegó en el gozoso instante, aunque sólo haya sido uno, en que las pelotas dejaron su habitual cobijo en la entrepierna y comenzaron a orbitarles alrededor del nudo de la corbata.
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