sábado, 14 de abril de 2012

Ya toca

14 de abril, Día de la República.

Asumámoslo, en España no hay izquierda para reeditar una republicanización del Estado a la manera de 1931, es decir, mediante un Frente Popular que, democráticamente elegido, plasmó los ideales de la mayoría de la población eliminando a Alfonso XIII del panorama político español.

Probablemente, tampoco haya una izquierda capaz de conservar una República progresista y, como pasó en aquellos lejanos años 30 del siglo pasado, una República pensada y lograda por campesinos y trabajadores, acabaría en manos de políticos de derechas controlados por el poder más conservador.

La cosa es que da igual. No importa que la República la encabezara la derecha o la izquierda -éste es uno de los errores más comunes de este estúpido e incluto país nuestro, asociar republicanismo con izquierda cuando tan solo se trata de un sistema político más-; lo esencial sería quitarnos de encima al Juancar y su parásita prole.

No será Bilis quien defienda, a estas alturas de la película, un sistema de gobierno al estilo francés, italiano, alemán o yanki -o un sistema de gobierno sin más-, pero, ya que no hay convicciones íntimas, al menos que haya intereses claros: y mantener una Monarquía es, hoy en día, metidos de lleno en el siglo XXI y en medio de una crisis sin precedentes, una locura.

Una de las infantitas permite que su ex-marido (¿O marido aún? No lo sé, los pobres no entedemos de ceses temporales de convivencia) se lleve de caza a su hijo, cuya edad legal aún no le permite emplear armas de fuego, a sabiendas de que su retoño es subnormal profundo -el eterno triunfo de los genes Borbones-.

El nene se dispara en el pie, se mete tropecientos perdigones entre las uñas, hay que operarlo de urgencia a cuenta de nuestra cartera y, desde luego, a los servicios sociales no se les ocurre ni pasarse a preguntar por qué un chiquillo de trece años tenía una escopeta de caza en las manos. Si hubiera pasado eso con un gitano, les duraba la custodia lo que les cuesta desmontar el chiringuito del mercadillo.

La otra infantita se declara ante el juez tonta del bote, alegando que no sabía nada de las riadas de dinero que el estafador de su marido metía en casa aprovechando, cómo no, el prestigioso nombre de los Borbones.

Y hoy, para rematar la faena, nos desayunamos con que nuestro amado monarca ha sufrido un accidente en un viaje personal a Botswana.

Como nadie a su alrededor debe tener los cojones suficientes para explicarle al Juancar que es un viejo achacoso de mierda, incapaz incluso de apartarse de la trayectoria de una puerta presta a impactar contra su cara, pues el amigo se cree aún con superpoderes para montar en moto, esquiar, comandar un barco o pegarse un viaje con nuestro dinero al corazón de África para matar de un balazo a medio kilómetro de distancia a un pobre elefante. Nada más cobarde que una criatura vieja y achacosa, que sería incapaz de sobrevivir por sí misma, matando de lejos a un animal.

El único que aún no la ha liado (que sepamos) es Felipe. Pero claro, él es el futuro heredero, y sabe que si también comienza a sacar los pies del tiesto, las chorradas que se le consienten al senil de su padre o a los jetas de sus cuñados, quizás no se le pasen a él por alto.

Sería para cagarse encima el tener a un lerdo como Rajoy -o Zapatero en su momento- como Jefe de Estado, pero el cachondeo que se trae la Casa Real con nosotros ya pasa de castaño oscuro. Son los herederos de alguien a quien el pueblo, legalmente, despojó de sus derechos reales; los cuales recuperaron después de una guerra civil, una dictadura de cuarenta años, y una bajada de pantalones de todas las fuerzas políticas. Su legitimidad, por lo tanto, es bastante reducida, pero treinta años son muy largos, y la delgada cuerda sobre la que hacían equilibrismos a finales delos setenta se ha ensanchado hasta convertirse en una autopista donde perpetrar las más descaradas piruetas sobre su decencia y nuestro aguante.

Por todo ello, ya toca: guillotina y a tomar por culo la representación institucional, la jefatura de las Fuerzas Armadas, y el coño de su madre: plenos poderes a don Mariano, para que pueda jodernos con todas las de la ley, y que pongan la cara de Pocoyó en las monedas.

lunes, 26 de marzo de 2012

Asturlucía

Ayer hubo elecciones -otra vez-. Nuevo fiestón de la democracia, imagino. Afortunadamente, tan sólo fueron en Asturias y Andalucía, y el presumible tostón de las semanas previas, cargado de mítines, acusaciones, críticas y promesas de no hacer mañana, en caso de ganar, lo que uno ha hecho hasta ayer, se lo han tenido que comer asturianos y andaluces ellos solitos.

En estas cosas de las elecciones, aunque no lo parezca, el resultado suele ser lo de menos. Exceptuando a los mindundis de turno, aquéllos que completan las listas electorales de los grandes partidos entre los puestos 'por la mitad' y 'no salgo ni de coña', y a los que un buen resultado puede garantizarles cuatro años sabáticos calentando un escaño, casi nadie se juega nada.

Gane el PSOE o gane el PP, las posibilidades de un futuro esperanzador para el ciudadano son las mismas. Y tienden preocupantemente a cero.

Sin embargo, el capricho de los números, la magia de las matemáticas, la resaca del electorado o, como bien apuntan los chicos de Intereconomía para justificar los resultados en el caso andaluz, el analfabetismo de la población, han querido darnos un marcador final que, más allá de quien gobierne finalmente en los parlamentos de Oviedo y Sevilla, deja una conclusión irrebatible.

Pero, antes de continuar en el proceloso camino del análisis electoral propio, me gustaría otorgar el premio de Demagogos del Año a la citada Interneconomía, que tacha ahora a los andaluces, por no hundir del todo al PSOE, de paletos, analfabetos, estúpidos o vagos. A los mismos andaluces a los que, tras el 20 de noviembre del año pasado, ensalzaba por su compromiso con la democracia, el futuro de España, la libertad, el progreso y la primavera perpetua en un país de Nunca Jamás surcado de gaviotas, por haber entregado su conciencia al memo de Rajoy. Que es lo que todo buen español debe hacer, por supuesto.

Ése es el criterio que quiero a la hora de elegir mi cadena de referencia. Eso, gordos de mierda que se casan con las azafatas de sus programas, y teletiendas de madrugada.

Volvamos ahora a mi conclusión irrebatible -porque rebatir algo en un blog sin lectores como éste es sencillamente imposible-: en Andalucía, el PP ha obtenido más votos y escaños, pero si sumas los de sus rivales, PSOE e IU, serán estos últimos quienes gobiernen.

El amigo Arenas, multiperdedor polirreincidente, debería haber puesto el grito en el cielo desde el mismo momento en que los resultados provisionales comenzaban a dejar clara la papeleta pero, sin embargo, no lo hizo.

¿La razón? No, el Marca, que es de más risa, gracias. Pues que mil y pico kilómetros al norte, tras las montañas, la situación era idéntica, pero a la inversa.

En Asturias, el PSOE ha ganado en votos y escaños, pero serán sus rivales, el PP de Rajoy y el PP de Cascos -¿ein?- quienes gobiernen.

Así que resultaba conveniente, para unos y para otros, meterse la lengua en el culo y olvidarse de esa historia por ellos tan cacareada de "que gobierne la lista más votada". Aquí, como siempre, cuenta agarrarse a la teta del Estado siempre que uno pueda, y si pactando en Asturias tengo al alcance el pezón que se me escapa, por otro pacto, en Andalucía, pues bienvenido sea.

Y si, por azares del destino o invenciones de Sabino Arana, en algún lugar aparece un tercero que te compite esos pezones, y para seguir con el mamoneo tienes que pactar, directamente, con tu rival, pues se hace. ¿Y las ideas? Esas no vienen con despacho, así que para Platón o para su puta madre.

En fin... "La raza de los hombres, que ansían ante todo el poder". No sé cuántas veces he metido esa gran cita en esta mierda de blog, pero quizás sea hora de ampliarla un poco.

La raza de los hombres, entre los que la mayoría delega su propio poder en una minoría que tan sólo lo quiere para llenarse los bolsillos a costa de esa mayoría que, el día de mañana, o dentro de cuatro años, volverá a delegarlo para que la rueda gire, sobre sus pescuezos "hasta el infinito y más allá".

Tolkien y Toy Story, la magia de manejar muñecos de trapo. Pura fiesta de la democracia.

Y el día que os toque votar, volvéis. Idiotas.

viernes, 17 de febrero de 2012

Hormigas

He tenido que cruzar la populosa -por su aspecto de pueblo, no por otra cosa- urbe en que vivo durante tres días consecutivos, a la misma temprana hora de la mañana.

El primer día el paseo fue completamente aséptico, uno más de los muchos que, a distintas horas, he dado entre ese mismo origen y ese mismo destino, caminando, sin saber muy bien qué ruta seguía, por esas mismas calles y plazas.

El segundo día ya tenía algo familiar; y el tercero ha sido como vivir el auténtico Día de la Marmota. Atrapado en el tiempo, amigos.

La misma niña ecuatoriana que va por la acera opuesta a la que debería para llegar al colegio cuyo uniforme viste, y a la que una estúpida superstición te obliga, tal y como hiciste ayer y antes de ayer inconscientemente, a adelantar por el lado de las farolas. El mismo currela con buzo azul y chaleco negro al que, increíblemente, recoge el mismo coche, en el mismo lugar y en el preciso momento en que yo paso por allí,

Pensaba yo estas cosas en el camino de retorno, una vez completada otra etapa más de mi plan de dominación mundial, matando la tediosa vuelta a casa en el intento de reconocer en las caras de los transeuntes al mismo tipo del día anterior.

Volvía pensando en que somos como hormigas, repitiendo inconscientemente, día tras día, los mismos senderos que nos marcan, ya no el olor del ojete del insecto de delante, sino nuestros trabajos, nuestros estudios, nuestras obligaciones; mientras, quizás, de la misma manera que uno puede quedarse embobado contemplando la milimétrica maquinaria de un hormiguero, puede que haya alguien observando cómo la gente de a pie encaja cada día sus movimientos para conformar el mecanismo que mueve el mundo. Y no hablo de Dios ni del Diablo, sino del señor Botín, el señor Rato, el señor Rajoy, la señora Merkel, o algún otro cabrón que mire, desde su despacho, el cronometrado movimiento de las hormiguitas, tan fáciles de aplastar con sólo levantar el zapato.

En esto estaba -lo sé, no debería desayunar setas alucinógenas, pero es lo que hay; se habían acabado los chococrispis- cuando, dando por imposible el intento de reconocer nativos a mediodía de la misma manera que lo había hecho de buena mañana, se cruzó conmigo un viejo.

No le había visto nunca, desde luego, porque las pintas no son de las que se olvidan. Pelliza abierta, raída al más puro estilo señor Barragán; jersey de punto gordo, marrón y plagado de pins. Tu ves a un tipo con cincuenta o sesenta pins en la ropa y de inmediato piensas dos cosas:

a) que no está bien de la cabeza, o

b) que es Raúl Albiol que se acaba de encontrar con un sarao de famosos.

Además, el caballero llevaba un sombrero con una pluma roja cogida en la cinta. Vamos, que era el puto sheriff del lugar.

Tras él, a unos metros, completando el cuadro, venían una señora de unos cincuenta tacos y su hija, vestidas ambas con similares modelos de las cadenas de ropa más famosas y chabacanas. Vestido corto, casi minifalda, con este frío; estampado leopardiano; abrigo enorme simulando algún animal muerto -quizás su propia abuela-; pelo teñido a lo Targaryen y más pintadas que la puerta del retrete de la casa de Picasso.

Y volví a pensar en las hormigas, en lo catetos que somos -unos más que otros- visténdonos todos igual, y en la gracia que les tiene que a hacer a algunos que nos miran desde arriba, blandiendo sus zapatos amenazantes, el que la gente se sorprenda más de las pintas del viejo que de las de la cincuentona y su vástaga.

Y entonces, como colofón a tanto proceso mental al que no estoy ni mucho menos habituado, extraje de tan curiosa fábula la moraleja de que, por todo lo anteriormente expuesto, el viejete de la pluma en el sombrero es el amo del garito, y ellas son unas zorras hijas de puta.*

(*) Lo cual, a su vez, convierte a sus hijas, con las que comparten modelitos del Bershka, en otras hijas de puta, en una cadena sin fin que culminará con la destrucción de la raza humana o en un banquete de pollas varias ingeridas de un golpe en el aparcamiento de una discoteca.

viernes, 10 de febrero de 2012

Los superdotados de las monedas (y II)

Ya ven, como un par de hijas y un nieto de los Reyes Católicos se murieron antes de tiempo, el proyecto de Isabel y Fernando, que casaron a sus vástagos para joder a Francia y que sus herederos acabaran uniendo Castilla y Aragón con Portugal, salió rana, y en lugar de fundirse con los portus, la familia tiró para Austria y, generación tras generación, lío más y más la madeja que los ataba con sus primos vieneses, tan guapos ellos con sus inmensos labios inferiores.

La descendencia de una desequilibrada hija de primos carnales se dividió en dos ramas, que se casaron entre sí constantemente durante doscientos años hasta producir un pobre engendro de cerebro licuado que, un buen día de 1700, tras haber sido incapaz de engendrar un heredero en toda su vida, se fue para el otro barrio.

Ahora bien, las coronas quedan muy sosas sin una caja de serrín con pelo que las sujete, así que hubo que buscar otro Rey.

Los pretendientes fueron, cómo no, primos del especimen que acababa de morir.

Uno de ellos, Duque de Baviera y el mejor colocado, era nieto de su hermana y su tío, pero se murió antes de que pudiera completarse la jugada que habría introducido al Bayern de Munich en los derbis Madrid-Barça.

Así que los elegidos para catorce años de guerra por los despojos de España fueron otro primo austriaco -nieto de una tía de Carlitos- y Felipe de Anjou, gabacho.

Casi todo el mundo sabe que Felipe de Anjou ganó la guerra y se convirtió en Felipe V de España, nuestro primer rey Borbón y de cuyos regios cojones ha salido gente como, por ejemplo, Froilán o su hermana la que tiene que tener siempre un calcetín en la boca.

Parece que, visto lo visto, tampoco nos fue bien cambiar de Casa Real. ¿Por qué? Pues porque en todas ellas cuecen habas, y lo de casarse con otros capullos de tu misma estirpe para no mezclarte con indeseables inferiores era cosa súmamente habitual.

Hasta el punto de que el rey que siguió a nuestro entrañable Carlitos, a pesar de no tener la misma baba espesa colgando del prominente labio inferior, ni costras en en cráneo bajo el cabello largo y pajizo, ni una herida supurante de pus en el oído que apenas se le cerró en su vida, también tenía escasez de regalos en Navidad.

Porque el padre del nuevo rey, una especie de Flipper del siglo XVIII al que llamaban Luis, el Gran Delfín, era hijo de Luis XIV, el Rey Sol, y María Teresa de España, que eran ¡primos carnales! Pero no primos como puedes serlo tú de los tuyos sino que, en este caso, el padre de él era hermano de la madre de ella, y viceversa. ¡Doble felicidad!

Ya ven, salimos de Guatemala, y nos metemos en Versalles a procrear todos contra todos, Battle Royal lo llamaban en pressing catch. Cuánta razón.

Después, las sucesiones se fueron dando con mayor o menor naturalidad, y los matrimonios entre familiares cercanos se alternaron con otros entre primos más lejanos. Porque, como comprenderán, se llega a un punto en el que, tras siglos de enlaces entre la misma docena de casas, es imposible encontrar sangre ajena entre las familias reales europeas, y tampoco es cuestión de casarse con un Rey negro, chinorris, con la Casa reinante de Bekelar, o con El Príncipe Gitano, que era cantante.

Ya ven amigos. Hoy ya no se titulan Por la Gracia de Dios, ni nos llaman súbditos, pero llevan en sus rostros la ancestral cosanguineidad que nos debe recordar, moneda tras moneda, que estamos sujetos a una institución arcaica que se ha casado entre primos y parido tontos del culo desde hace siglos.

Así que, cuando vean al Juancar con el ojo morado porque se ha abierto una puerta contra la mejilla, o tengan que poner los subtítulos del teletexto para entender dos frases de su discurso navideño, no sean duros y perdónenle.

Sabemos que nunca será Premio Nobel, que quizás tampoco llegue a la tabla del siete, pero Su Majestad sólo es el producto de la absurda tradición monárquica y, además, viendo lo que se parece a un tipo que reinó en Francia hace cuatrocientos años largos, hemos de estar contentos de que, al menos, no se le caiga la baba.

jueves, 9 de febrero de 2012

Los superdotados de las monedas (I)

Por primera vez, y sin que sirva de precedente, Bilis se va a lanzar a la práctica de la prensa rosa. Ya saben, maquillaje excesivo, vida en un mundo alejado de la realidad, bodas, viudedades y líos de herencias. Vamos, que hoy toca hablar un poco de Historia.

Resulta que en España reinaban unos tipos de origen centroeuropeo, surgidos de los cojones de un tatatatarabuelo suizo pobretón llamado Habsburgo, al que los nobles del Medievo eligieron emperador porque sus posesiones eran tan poca cosa que no existía la posibilidad de que, aprovechando su nuevo cargo, se subiera a la parra y se le ocurriera querer ser más que los demás, cosa que sin duda sucedería si otorgaban la megacorona -siglos de historiografía y seguro que nadie había utilizado este término- a uno de los más poderosos.

Pero el amigo Rodolfo -que así se llamaba el suizo- y sus sucesores resultaron ser unos tipos listos, y mediante matrimonios, alianzas, guerras, traiciones a las anteriores alianzas y cosas así, acabaron controlando gran parte de los territorios del curso medio y alto del Danubio, más o menos lo que ahora son Austria y alrededores.

De ahí venían estos tipos de amplio labio inferior apellidados Habsburgo, a quienes aquí, con nuestro típico fascismo que nos lleva a cometer aberraciones como llamar La Coruña a la archiconocida A Coruña, y por las razones arriba explicadas, castellanizamos como los Austrias.

La familia tuvo en España cinco reyes, hasta que, llegados a un tal Carlos II, se extinguió, ya que el amigo fue incapaz de engendrar un heredero en toda su vida.

¿Y esto a que se debe? ¿Vagancia? ¿Homosexualidad? ¿Falta de puntería? Va a ser que no.

El populacho, que como Mendel aún no había inventado los guisantes era sucio e inculto -excepto los maestros de escuelas expertos en artes marciales, como bien nos enseña esa maravilla de fidelidad histórica que es Águila Roja-, no sabía nada de genética; así que decidió echarle la culpa de que su Rey fuera gilipollas a las brujas. Y le apodaron El Hechizado.

Pero no fue cosa de brujas, sino de cosanguineidad. Vamos al lío, que es muy fácil de entender:

Los padres de Carlitos eran Felipe IV, el anterior rey, y Mariana de Austria, segunda esposa de aquél y, curiosidades del destino, sobrina suya. Bueno, un poco de mezcla no es para tanto... pasa hasta en las mejores familias. Seguro que a Sergio Ramos le ocurre algo parecido.

Así que sigamos subiendo. Los abuelos de Carlitos eran, por un lado, Felipe III y su esposa, Margarita de Austria; y por el otro, Fernando III, el emperador alemán, y María, a la sazón hermana del padre de Carlitos y, por lo tanto, hija de los abuelos paternos. Sí, la abuela materna es hija de los abuelos paternos, qué sorpresa. Se nos solapan los ancestros, colega. ¿Y qué significa esto para nuestro amigo Carlitos? Pues menos regalos por Navidad, por supuesto.

Aunque esta duplicidad no es nada si continuamos remontándonos unos escalones más arriba en la genealogía del Hechizado.

Dos de sus bisabuelos, Felipe II y Carlos II de Estiria, eran tíos de sus esposas; bisabuelas por tanto de Carlitos. De los otros cuatro, tres eran hijos de alguno de estos dos matrimonios entre tíos y sobrinas, y la cuarta era sobrina de una de esas bisabuelas que ya era, a su vez, sobrina de su propio esposo. ¿A que mola? Pues hay más, porque los citados Felipe II y Carlos de Estiria eran, además... a ver si lo adivinan... ¡Eso es! ¡Primos! Nietos ambos de Felipe El Hermoso y Juana La Loca.

La idea va quedando clara, y se observa cómo cuatro generaciones se van mezclando a liguilla, todos contra todos, después de haber salido de los cojones de Felipe El Hermoso y de su esposa Juana, no conocida precisamente por ser un prodigio de equilibrio mental. ¿Algo coyuntural, las idas de olla de Juanita? Qué va, qué va. Los Reyes Católicos, sus padres, ¡también eran primos carnales entre sí!

Como resumen diremos que, si una persona cualquiera tiene habitualmente treinta personas distintas en las cuatro líneas del árbol genealógico que le preceden -dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos y dieciséis tatarabuelos-, el amigo Carlitos tenía sólo diecinueve; y que si subimos un escalón más, hasta los padres de los tatarabuelos, que no sé cómo cojones de llamará a ese parentesco, donde deberíamos encontrar treinta y dos personas nuevas, tan sólo encontramos dos más, y una de ellas, probablemente esquizofrénica.

Lo raro no es que Carlos II, último monarca de la Casa de Austria en España, saliera hechizado; lo extraño es que su madre no pariera un mapache.

viernes, 3 de febrero de 2012

El encantador de anormales

Confieso que desconocía la existencia del programa, pero es que, después de Gran Hermano, todo lo que incluya tan fraternal palabra en su título me provoca arcadas.

Así pues, en uno de estos momentos de asueto que el desempleo me proporciona -aunque pronto se acabarán, porque estoy seguro de que el tío Mariano está al caer en mi domicilio; creo que va casa por casa, como los Reyes Magos, dejando empleos de veinticuatro mil euros anuales-, opté por dejar de leer los estúpidos lloriqueos de millonarios malcriados y cambié la prensa deportiva por la generalista.

Y ahí apareció Hermano Mayor. A simple vista parece una mezcla de Supernany y el tipo ese que doma perros: un experto domesticando humanos creciditos, pero con el conocimiento justo para pasar el día, probablemente mucho menos inteligentes que cualquier chucho común.

La puesta en escena es de lo más original. Dos equipos de sogatira, con unos esforzados vascuences a cada lado de la cuerda y, junto a ellos, madre e hijo, diciéndose a la cara las verdades del barquero (nunca está de más recordar a Jose María García), mientras los euskaldunes tiran de la soga hacia el lado de quien más ruido haga.

Los ideólogos del programa son la hostia. El formato mezcla educación de bebés y de perros, y el contenido une una pelea de gallos entre raperos y deporte rural vasco. La única pega es que, puestos a elegir, deberían haber optado por el deporte de los segadores de alfalfa, entregar una guadaña a la madre y otra al hijo, y sentarse a grabar.

"¿Qué te molesta de tu hijo?", espeta el presentador a la madre. "Que sea agresivo. Siento pánico", responde ella, mientras la cámara enfoca a su vástago, de nombre Jonathan, que se muerde el labio, chulesco, mientras su cabeza rapada y el pseudodiamante que lleva como pendiente en la oreja derecha relucen al sol.

"¿Qué cosas no te gustan a ti de tu madre?" "Awahsassaaksakjshakhsadre", responde. No seré yo quien diga que la droga ha mermado su capacidad oral, ni que el piercing puntiagudo que lleva sobre la ceja le constriñe el cráneo de tal manera que ha visto afectada su dicción, pero cuando creo que su queja es "que no me lleva nunca a Alcanadre", resulta que el calvito, tirando de la cuerda con todas sus fuerzas -se ve que lo de las metáforas no va con él- ha respondido un "que no cumple como madre".

El presentador, que por lo visto pretende arreglar sus problemas familiares hurgando en los ciscos que tenían cuando el calvito tenía trece años, empieza a meter cizaña, y madre e hijo se vienen arriba.

Sea fingido o sea real el enfado -apuesto por esto segundo; hay gente lo suficientemente tonta como para lavar sus trapos sucios delante de toda España, creyendo además que tal exposición pública de su gilipollez puede arreglar sus vidas-, la temperatura va subiendo, al Jonathan se le olvida la linda metáfora de la cuerda, frunce el ceño, babea como animal rabioso y comienza a echar en cara a su madre su dejadez, a lo que ésta responde, gimoteando, con un definitivo "Tienes más cuento que la pastora".

Ahí te han dado, Jony. Touché.

A partir de ahí, el aplausómetro sube y sube, como cuando el señor Barragán bajaba por las escaleras de No te rías que es peor y proponía emplear un transmutador del continuo para ver a las mujeres. Las babas vuelan de la boca del Jonathan, mientras dice algo así como "ewotedwuentoooooo". La madre se echa a llorar, el calvito se lanza a por ella, y el maromo que presenta el programa se tiene que tirar a por él para evitar que la reviente a palos.

"Solo pido que me trate como a un hijo", dice el angelito en varias ocasiones. Y lo dice con tanta insistencia, y su propia apariencia es síntoma tan claro de esa dejadez, que es fácil suponer que parte de la culpa de que su hijo le haya salido rana -éste ha salido casi cocodrilo- es suya. La mayor parte, probablemente.

Educativo, ¿a que sí?

Ambos, presentador y calvito, ruedan por el suelo. Mucho "cálmate Jonathan" y mucha tonería; el chaval hiperventilando y los vascos impasibles, con toda su calidad, disfrutando del espectáculo. "A mí me han traído a hacer la pamema con la soga, Patxi, yo no me meto".

Tras un minuto de agarrones y blocajes sobre el césped del parque, el presentador y el niñato acaban sentados en el suelo, puede que a la espera de que alguien abra unos cartones de tintorro peleón para culminar el espectáculo con unos litracos en toda regla.

El Jonathan llora, porque también los veinteañeros calvos con diamantes en las orejas tienen sentimientos, y le da unas hostias al suelo, a puño limpio. Que se joda la litosfera, que la voy a poner al hilo, y tal.

No enlazo el vídeo, porque no es política de esta empresa, pero estoy seguro de que si teclean en Youtube 'anormal que merece morir lenta y dolorosamente intenta matar a la idiota de la madre que lo malcrió en un parque ante la impasible mirada de un equipo de sogatira', lo encuentran.

La moraleja final es cojonuda: "Estáis empezando a sacarlo todo, eso está bien".

Está de puta madre, amigo. En cuanto os vayais tú y las cámaras a vuestra puta casa, probablemente el calvito tire a su madre por el balcón. Así, cuando ya lo hayan sacado todo de verdad, puede que tengáis material para una segunda entrega de vuestro asqueroso programa para gilipollas.

lunes, 23 de enero de 2012

Infamia

En estos momentos, mientras escribo, le están haciendo a Fraga un funeral de Estado en la Catedral de la Almudena.

Para que nadie se pierda, aún no tengo una máquina del tiempo, y siguen siendo las ocho y cuarto de un lunes de enero del año 2012. Es decir, que hace treinta y siete años, dos meses y tres días que al Caudillo se lo tuvieron que bajar por las escaleras del Pardo, pululento y cagado, envuelto en una manta, en su último viaje hacia un quirófano del que ya no sadría.

Ese señor al que hoy honran nuestros ilustres Príncipes de Asturias y nuestro inefable Presidente del Gobierno -descendiente, por cierto, del mismo sepulcro blanqueado que el mentado fiambre fundó, y por tanto reacio, desde luego, a cualquier crítica contra el Régimen que desangró España durante cuarenta años- fue ministro de Información y Turismo de la España franquista en los años sesenta, cuando la cosa con el tío Paquito no estaba precisamente para bromas. E incluso después de que pusieran a Franco en una caja de pino, el amigo Don Manuel aún tuvo tiempo -antes de perder un buen montón de eleeciones a la Presidencia del Gobierno- de ser ministro de Gobernación en el 76, durante apenas unos meses, pero con actuaciones más que meritorias. Que pregunten en Vitoria.

Bien, pues es caso es que en un país en el que el dictador asesino lleva casi cuatro décadas comido por los gusanos, se tiene la desvergüenza de dedicar un funeral de Estado a uno de sus postreros ministros; el que dio la última coz de la dictadura, para ser más exactos. En ministro que ocupó, en los años duros, el mismo puesto que tenía un tal Goebbels en la Alemania nazi. No se si pillan la sutileza de la comparación.

Parece ser que, aquí, en esta broma de país, 1978 fue un tijeretazo en el continuo que es la Historia. Antes de ese año, nada de lo que se pensara, dijera o hiciera tiene la menor importancia. Que mandaste a la policía Armada disparar contra unos huelguistas vascos y se cargaron a cuatro o cinco... tranqui, colega, el 78 lo cura todo. Que aceptaste tu cargo como heredero de la Jefatura del Estado ante un dictador sanguinario, jurando defender los principios fascistas de su régimen... bueno... si fue antes del 78 no pasa nada, puedes ser nuestro borracho putero y campechano favorito.

También un tal Slobodan Milosevic alcanzó legalmente la Presidencia de un sitio llamado Yugoslavia. Pero, cuando decidió que le sobraban unas decenas de miles de moros, gitanos, croatas, bosnios o albaneses, y a golpe de obús y fosa en la cuneta ¿de qué me suena esto?, le persiguieron hasta meterle en el trullo. También hubo un juicio, en Nuremberg, contra los perrillos de un tal Hitler que, por cierto, había ganado unas elecciones democratísimas en un país civilizadísimo. ¿Y?

Pretender borrar del pasado de un activo miembro de la dictadura su parte más oscura, y honrar su memoria en base a una apuesta por la democratización que realizó, no lo olvidemos, cuando no tenía otro remedio, tan sólo puede suceder en un país tan hipócrita como éste, donde unos pocos son los que deciden qué es el Bien y qué es el Mal.

Honrar a Fraga hoy es exactamente lo mismo que decretar una amnistía general para los asesinos de ETA mañana. Total, si no vuelven a matar... y a ellos también les vota mucha gente. La cuestión está en dónde poner las líneas de puntos, por dónde nos apetezca dentro de un tiempo volver a sesgar la historia.

Quién se lo iba a decir, Don Manuel, al final se le va a recordar -aunque sea en un blog de mierda- como un simple batasuno de derechas.

martes, 17 de enero de 2012

Raíz cuadrada de menos uno

O sea, irracional. Odio sin sentido aparente, que sale de lo más profundo de las tripas, como una flatulencia inesperada, que emerge repentina, carente de toda lógica, y dirige su hedor hacia el objetivo más imprevisto.

Por ejemplo, pisar suelo mojado cuando no ha llovido. Lo odio. Me pone incomprensiblemente nervioso. Como a Fraga cuando salían los huelguistas de parranda. La calle es mía, y si no llueve la quiero seca, cojones.

¿Qué sentido tiene todo esto? No lo sé. Es una especie de dentera. Hay a quien no le gusta que se arañen las pizarras; yo no soporto pisar putas baldosas húmedas con un sol radiante en el cielo. Irracional, irracional, raíz cuadrada de menos uno, la liga de béisbol monitoriza mis actividades... esos pelos que se erizan en la nuca cuando, de madrugada, los barrenderos riegan las calles. Barredlas, hijos de puta, o dejad que se nos coma la mierda, pero no reguéis el puto cemento. El asfalto no crece, me cago en todo.

Pero no soy el único. Cualquiera empieza diciendo que no le apetece un batido de vainilla, porque no le gusta mucho la vainilla, cuando en realidad lo que quieren decir es que odian la vainilla. La vainilla, su sabor, su olor, su color, y a todos los colonizadores portugueses y holandeses que la introdujeron en Europa. Podían haber traído cagadas de orangután mejor que la puta vainilla, coñe.

¿Ven? No soy el único. Y después, tirando del hilo de la vainilla, se va desenredando el ovillo de los odios, que se convierte en una extensísima colección de fobias que van de los perros a las bicicletas, pasando por el concepto genérico de tráfico -todos los que llevan coche son unos hijos de puta menos yo-, hasta un vehículo rojo en particular, que tiene la desquiciante costumbre de aparcar rozando su retrovisor con el mío. Le mataría.

Y luego era yo el que estaba jodido; yo al menos no culpo a los barrenderos que riegan las baldosas; sé que es la imbécil de la alcaldesa la que piensa que así van a crecer los adoquines rotos.

No soy el único, no soy el único. Sigamos deshilachando a nuestra interlocutora y sabremos que también odia los fumadores, los pantalones de pitillo y los vestidos de las invitadas a las bodas (ojo, no los de novia, que puede que haya alguno hasta bonito, sino los de las invitadas, menuda puta mierda de colorines, que festival de pamelas y lazos, dianas perfectas para un buen ballestazo).

También odia habar por teléfono, y a los Estados Unidos, a Telecinco e Intereconomía, me dice. Eso es más normal, pero no lo es tanto odiar el verano. Ni la carne, ni los pimientos, ni los sandwiches vegetales que, en realidad, tienen pollo y jamón. Carne, carne. Ah, que eres vegetariana. No, sólo me da asco la puta carne y todos los que la coméis.

Y al precio de las bolsas de revueltos indios de Grefusa; y al del té especial, porque el puto té verde no es especial, tú sí que eres especial, camarero de los cojones. Feo.

Aham, muy bien. ¿Algo más?

Sí, que me respondan en otro idioma cuando conocen el idioma en que he hecho la pregunta; que se meen fuera, que no levanten la tapa; la música indie y los gafaspasta, sobre todo los que tienen un Áifon y no lo saben usar; y a las Juventudes del PP, las cadenas de mails, y el puto Tuenti.

Eso ya no es tan raro. Te estás volviendo comercial. ¿Sí? Pues también odio a Winnie de Poo, chúpate ésa. Y el rap, y las armas de fuego, y el tunning. ¿Has estado en Vitoria? Pues odio las casas de su extrarradio, malditos arquitectos modernillos. Y los trajes blancos de hombre, o que se rompa uno de los auriculares. Y que el ordenador vaya lento... no te imaginas lo que odio eso.

Y a los anormales que llevan piercings en las mejillas; al Sevilla Fútbol Club -¿Eres del Betis? No, sólo me da asco el Sevilla, ¿pasa algo?-; a mi vecino el del piano, que no tiene ni puta idea y toca fatal; y al Hormiguero, y a Pablo Motos, y a todos esos modernillos que odian al Hormiguero y a Pablo Motos porque está de moda. ¡Os odio, me habéis copiado la fobia, hijos de puta!

¿Algo más? Claro, mucho más. Por quien me tomas, ¿por san Francisco de Asís? Así que uno se entera de que la susodicha odia los spoilers, cagar con la regla, el café, la manzanilla con anís, los chicles, la gente que no recoge las mierdas de sus perros o que se cuela en las colas; los que llevan abierto el paraguas por debajo de los balcones, o todos aquellos que provocan aglomeraciones. También a Los Morancos, a las viejas que caminan en cadeneta, enganchadas de los brazos y ocupando toda la calle; encontrar cajas de leche vacía en la nevera o tubos de papel higiénico gastados en el baño; que se hable del Euribor y que el vecino deje la basura en el rellano.

Y que algún niño la llame señora, las faltas de ortografía, la textura de la sepia, los hermanitos a los que sus padres visten igual, que se le ensucie el pelo, intentar hacer un helado de plátano y que tenga el aspecto de vómito de alubias y, ojo que esta es buena, ¡odia el calamar de los calamares a la romana!

En mi vida me he muerto. Lo de no pisar agua si no ha llovido es cosa de niños...

Y todo esto sin ponerse a pesar en serio. ¿A ustedes no les pasa? Seguro que sí. Cuéntenmelo, y nos congratularemos todos sabiendo que no somos los únicos tipos raros que odian el gotelé, los tapones de las fantas, la cópula de las moscas, las uñas largas, los judíos, o cualquier otra cosilla nimia por el estilo.

sábado, 7 de enero de 2012

El Once del 11

Se nos marchó el año, y es el momento adecuado -originalidad al poder- para hacer una recopilación con lo mejorcito de esta vuelta alrededor del Sol.

2011 fue el Año del Conejo en el calendario chino, y en España lo conmemoramos presentando varias especies de nuevas de conejo, increíblemente resistentes a la mixomatosis sin recurrir a la ingeniería genética, sino a inyecciones de silicona e ingesta diaria de zumo de falo; como contrapartida, vienen con unos pequeños efectos secundarios, como la ausencia de cerebro, lo que les lleva a habitar en Telecinco en lugar de en sus habituales granjas.

Pero, siendo éste un avance científico de incuestionable trascendencia, no ha logrado entrar en el Top 11 de los hechos más destacables del año. Hélos aquí:

1.- Revoluciones árabes: a los moros se les va la pinza y empiezan a tirar abajo los gobiernos dictatoriales que les han controlado durante las últimas décadas, para colocar en su lugar gobiernos democráticos que los controlen en las futuras. Todo ello con el visto bueno de la Comunidad Internacional, porque si no...

2.- Si no, les pasará como en Libia, donde Gadaffi volvió a digievolucionar: Muamar el Gadaffi, el coronel pokemon, se convierte de nuevo en enemigo de la democracia, los niños, la libertad y los arcoiris, tras pasar la última década fotografiándose amistosamente con los mismos líderes mundiales que ahora han propiciado su caída.

3.- Una de jueces: un magistrado absuelve a un caballero al considerar que, cuando llamaba "zorra" a su esposa, lo hacía empleando esta palabra en su acepción de astuta. Desde Bilis mostramos nuestro total apoyo al juez, y aprovechamos para catalogarle como saco de mierda, alabando de este modo sus cualidades como fermento creador de vida futura.

4.- Indignados: grupúsculos de drogadictos, alentados por ETA y dirigidos por el Soviet Supremo, la Pasionaria, Fidel Castro y Rubalcaba, se atrincheran ilegalmente en la Puerta del Sol de Madrid a partir del día 15 de mayo, pidiendo marihuana en los colegios, el aborto obligatorio, la quema de conventos, y la reposición continua de películas de Pajares y Esteso. Columnas blindadas de piojosos ocupan TVE, y la democracia tan sólo es capaz de sobrevivir en un universo paralelo llamado Intereconomía.

5.- Visita papal: como respuesta a las infames concentraciones de amorales toxicómanos, que llenaron de jeringuillas las plazas españolas durante el mes de mayo, la juventud cristiana, más conocida como los papaflautas por su incansable afición de tocarle al Sumo Pontífice hermosas canciones, invade el corazón de España, demostrando que, tras ganarles el Mundial, la Guardiana de la Fe Católica está preparada para someter de nuevo a los herejes de los Países Bajos en cuanto tengamos un Duque de Alba sin peluca de Harpo Marx.

6.- Copa del Rey: de manera increíble, a pesar de Unicef, de que el segundo entrenador del rival es Satanás, y de que tan sólo cuentan con un presupuesto de cien mil millones de pesetas, el Real Madrid consigue sobreponerse a la conspiración judeomasónica de Angelmaría Villar y a sesenta minutos de orina en la cara, y se alza con el trofeo del Rey de los españolitos. Y todo para que Sergio Ramos demuestre que su densidad neuronal es similar a la de bocatas de jamón serrano en Burundi, y se deje caer el trofeo desde el autobús.

7.- Iñaki Urdangarin se limpia el culo con el séptimo mandamiento. Con la Genralitat Valenciana en la ruina y sin posibilidades de hacer más negocios con el Instituto Noos, el yerno guapo no puede resistir a su incontenible enfermedad de meter la mano en bolsillo ajeno -ríanse, pero algo así alegarán, y saldrá de rositas-, y le da un palo a una vieja. "Abuela, dame un euro pa coger el autobús a Calahorra", cuentan que espetó el Duque a una septuagenaria en plena Avenida de Pensilvania. Porque, de momento, el ladrón sigue tranquilito a diez mil kilómetros de este agujero negro rebosante de mierda que tenemos por país, mientras España (o sea, tú) le sigue pagando los escoltas.

8.- Día histórico para el País Vasco: el 20 de octubre fue un día de felicidad que se recordará durante generaciones en Euskal Herria. Tras mucho tiempo intentándolo, por fin el Athletic marcó dos goles de penalti en un partido de UEFA frente al Salzburgo, lo que allanó su camino hacia la siguiente fase. ¿Y ETA? No, ésos no metieron ningún penalty.

9.- Después de haber gastado sus escasos fondos en pagar la pensión de viudedad a varios hijos de puta que anteriormente habían asesinado a sus esposas, el Gobierno, que no tiene dinero ni para pipas, es incapaz de enviar barcos científicos a estudiar la erupción en El Hierro, por lo que debe gastas millonadas en evacuar y desevacuar a la población, gastándose el dinero que pensaba dar como subvención a alguien que secuestrara a sus hijos, o degollara a sus padres.

10.- Elecciones: triunfo aplastante del Partido Popular en os comicios del 20 de noviembre, lo que provocó que, desde el lunes 21, una fina lluvia de billetes de cincuenta euros cayera sobre nuestra amada patria cada amanecer. Lástima que la precipitación este incomprensiblemente concentrada en lugares como Moncloa, Zarzuela, el Congreso de los Diputados o el chamizo de los de Amaiur.

11.- Conflicto sanitario riojano-alavés: décadas de fragmentación entre las reglas del mus a un lado y otro del Ebro tenían que explotar por alguna parte. Jugar a cuatro u ocho reyes es la base de un conflicto tan enconado que, según los expertos, puede acabar en masacre en el Oyonesa B-Yagüe menos pensado. Aprovechando la coyuntura, el alcalde de Oyón se marcó una dieta Dukan por la cara, y Perro Sánz pasó por unos días de cacique local a maloso intergaláctico.

No parece un año muy apetecible, ¿verdad? Pues esperen a terminar 2012 durmiendo entre cartones, y echarán de menos ser siervos de la gleba en la época de las Cruzadas, o algo

jueves, 22 de diciembre de 2011

Mariano&Friends II: los agraciados

Y no faciales, precisamente.

El personal se vuelve loco con los mañicos (¿son maños en todo Aragón, o sólo en Zaragoza?) de Grañén, pero pocos reparan en que a quienes verdaderamente tocó el Gordo fue a los agraciados de ayer, y no a los de hoy.

Trece fascistoides que ocuparán las trece carteras ministeriales del Gobierno que sacará a España de la ruina, o nos matará de hambre en el intento. Conozca a sus nuevos héroes a través de Bilis, el único blog en el que una entrada para criticar a un Gobierno de derechas puede ser aprovechada para pedir la abolición retroactiva de la Ley Sálica, y el consiguiente ascenso de Elena de Borbón al número uno de los herederos borbónicos. ¡Y a tomar por culo también el divorcio! ¡Marichalar Rey consorte ya!

Bueno, y ahora arranquémonos la jeringuilla de debajo de la uña, que esto está pegando demasiado fuerte, y vayamos con nuestos amigos los minifranquistas, que vienen con mucha risa. Por ejemplo, más de la mitad son abogados, hay una médica en Fomento y un sociólogo en Sanidad. Porque la lógica es para los alemanes y sus cabezas cuadradas. Aquí somos más de humor, de que el de Hacienda se llame Guindos y la de Sanidad Mato.

Con todos ustedes, el Rajoy Team:

Vicepresidenta, ministra de Presidencia, portavoz del Gobierno y mito erótico nacional: Soraya Sáenz de Santamaría. Con Cospedal acariciando al gato, y Espe centrada en su tuiter, Sorayita encarna la maldad femenina, siempre tan presente en el PP; más aún ahora que tendrán que compensar con satanismo la insulsa charleta opusiana de Ana Botella, nueva alcaldesa de Mandril.

Asuntos exteriores: Pedro Margallo. Sangre nueva para nuestra diplomacia. Sesenta y seis años y procedente de la UCD. Se espera que su primira entrevista sea con Ángela Merkel, a bordo de un tren, y en Hendaya.

Justicia: Alberto Ruiz Gallardón. Tras su éxito en la consecución de los Juegos Olímpicos, su principal función seguirá teniendo relación con el deporte: deberá distinguir a primera vista quién es el ex jugador de balonmano a quien podemos enchironar por pertenencia a ETA del otro al que debemos mantener calentito en el exilio de Washington.

Hacienda: Somos todos, pero ahora manda en ella Luis de Guindos. ¿No han encontrado ningún parado apellidado Vago para meterlo en Trabajo? Antes era consejero de Lehman Brothers en España así que, para agradecerle lo que liaron desde fuera, ahora le metemos dentro, que viene el frío.

Empleo: Fátima Báñez. No se apellida Vago, pero... ¿lo del nombre de su ministerio es cachondeo, o realmente lo hacen para trabajar menos, quitándose a cinco millones de parados de encima? Que se ocupe de ellos el ministerio de Muertos de Hambre.

Defensa: Pedro Morenés. Dicen por ahí que era directivo de una empresa que vendía misiles al Ejército. Seguro que estas afirmaciones provienen de los mismos perroflautas que criticaban al señor De Guindos por su anterior empleo.

Sanidad: Ana Mato. Los pronósticos daban favorito a Pedro Sánz, por su diplomática solución al conflicto sanitario riojano-alavés, también conocido como La Dieta del alcalde de Oyón, pero al final ha pesado más la boca de chancla ya conocida de la señorita Mato que el previsible huracán léxico del cacique riojano.

Alimentación: Arias Cañete. Al fin un poco de cordura. Qué mejor que un gordo apestoso para decirnos qué debemos comer.

Cultura y deportes: José Ignacio Wert. Pareceque, tras Lisavetzky, éste es un ministerio reservado para tipos con nombres extranjeros. Puestos a nacionalizar, que empadronen a Usaín Bolt en Cidamón para forrarnos de medallas en Londres, y metan de ministro a Ochaíta; que también es de derechas y hooligan del Madrid.

Hay otros tres, pero visto uno, vistos todos; además, una vez leídos sus currículums se advierte también que, aparte de los que han trabajado robando al prójimo, o vendiendo material con que directamente matarlo, tanto los tres que faltan (el canso de Montoro, un tal Fernández Díaz y Ana Pastor, a la que en la tómbola ministerial esta vez le ha tocado Fomento, lo más adecuado para una médica, como si no habría ingenieros) como los ya citados llevan décadas -prácticamente toda su vida profesional- dedicándose en exclusiva a pasar de un puesto en la Administración a otro. Trepando y trepando, sin importar dónde ir, con tal de que esté más arriba.

Estos son nuestros nuevos amos, o al menos los que quedan en el lado visible de las correas de aquéllos. Con este pasado esta claro que no van a sacar al país con menos futuro de Europa de la mayor crisis económica de los últimos ochenta años, pero eso sí, tú diles que hay una pensión vitalicia en la roca más alta del Everest, y dejarán a Juanito Oyarzábal a la altura del barro. Estos jetas se escalan el Himalaya con traje y corbata, si hace falta.

Trepa, mama, y que viva España.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Mariano&Friends I: tu cara me suena

Ya conocemos a los componentes del primer Gobierno de Mariano Jarrai, digo Rajoy -no se acostumbra uno a la vida sin los tipos de la capucha, y el inconsciente asocia con los que te mataban de un tiro en la nuca a los que vienen dispuestos a matarnos de hambre-.

Son trece, como Cristo y sus apóstoles; lo cual es un mensaje muy claro. Rajoy es Dios y para vosotros, pobres españolitos, la próxima puede ser la última cena. Y después, ¡bienvenidos al maravilloso mundo de la mendicidad!

Resulta curioso comprobar cómo, a pesar de que las circunstancias actuales son radicalmente diferentes a las existentes cuando el PP abandonó el poder, los nombres son extrañamente familiares para el gran público.

Ello se debe a que muchos repiten; y de entre los que no lo hacen, la gran mayoría han estado metidos en política, indigestándonos la cena con sus memeces en cada telediario, desde hace mucho tiempo. Son, por tanto, cómplices y culpables de la actual situación del país*, pero ahí los tenemos, asomando su pétrea cara

(*) Sí, ya sé que hasta ahora han pasado los últimos ocho años en la oposición. ¿Y? Créanme, tan culpables son los unos como los otros, pues todos forman parte del mismo conglomerado de mierdecillas dedicados a hacer nada, primero con una mano y luego con la otra, gracias a los cuales España tiene unos niveles de desarrollo que los ven allende los Pirineos y se mean encima. Así que, si es usted de los que cree que la frase que antecede al asterisco es un error, porque los políticos, y no los banqueros, son los que realmente dirigen esta mierda llamada España, haga el favor de salir de mi blog.

A lo que íbamos, que ya tenemos nuevo Gabinete. Lo mejorcito de cada casa. Salimos casi a un licenciado en Derecho por ministerio. ¿Para qué poner un ingeniero en Obras Públicas, o un médico en Sanidad? ¿Para que, ignorantes de los vericuetos legales, se les vaya demasiado la mano a la caja y les acaben pillando? No, hombre, no.

Mariano & Friends: sensacional conjunto de fascistas que ya demostraron, hace una década, que lo mejor que sabían hacer en una época de bonanza económica era promocionar la inversión inmobiliaria. ¡Eso es! ¡Construid, construid, malditos! ¡Hasta en los lechos de los ríos! ¡Mwahahahahahaha!

Sólo falta el Tito Aznar metiéndonos en una guerra, sacar al Logroñés de la tumba para ponerlo en Primera, y estaremos de nuevo en 1996. Quién sabe, visto lo visto, puede que sea mejor de lo que teníamos hasta ahora, porque los derroteros que llevábamos con Zapatero y sus chirigoteros nos llevaban derechitos a 1312; feudalismo puro al servicio del Marqués de Santander, o el Duque de BBVA. Aunque eso también es posible que lo recuperen los amigos de la gaviota.

Puede que luego se demuestre que algunas de estas primeras impresiones a vuelapluma eran producto de la calenturienta imaginación de algún perroflauta, pero qué le vamos a hacer.

En fin, que menuda panda. En la próxima entrega, Bilis les comentará cuatro cosillas de unos tipos a los que hoy ya les ha tocado la lotería, y luego, si quieren información veraz, contrastada y objetiva, van ustedes y leen la prensa. (Jajaja, ¿lo pillan?)

Por cierto, que entre los componentes de esa Última Cena pepera que va a ser cada Consejo de Ministros no está María Dolores de Cospedal. Y es que ella, como el malo del inspector Gadget, es demasiado pérfida para dejarse ver, y prefiere recostarse en su sillón de cuero, acariciando un puto gato de espaldas a la cámara, mientras suena su tenebrosa risa y deja que sean sus secuaces los que nos privaticen hasta las ganas de cagar.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Otro yerno rana

Cientos de años de matrimonios entre primos, deteriorando la genética hasta límites insospechados, y resulta que ése era el camino correcto.

Décadas controlando a la prensa para que no airee que eres un borracho y un putero; que tu mujer griega se alcoholiza porque no soporta llevar cuarenta años en un país y ser incapaz de aprender su idioma; décadas tapando tu propia gañanería, tus negocios ilícitos, tus extrañas diversiones matando osos borrachos en Rusia... Décadas de discreción viciosa para que, de buenas a primeras, se abra el corral a tres advenedizos y echen abajo todo el tinglado.

Visto lo visto, resultaría preferible que los vástagos de nuestra nunca suficientemente amada monarquía se hubieran casado entre sí, al estilo Targaryen, que mezclar su sangre con el populacho.

Primero encontraron a un tipo de la baja nobleza, de esos que en los países normales y civilizados ya no quedan porque los abuelos de sus abuelos se pusieron a trabajar hace dos siglos, cuando la masa enfurecida le cortó el cuello a la condesita de al lado.

Un tipo raro, feo, que no iba a deslumbrar a nadie, y sobre el que nadie pondría demasiada atención; perfecto para entregarle a la primogénita. El podólogo, le llamaban allá por los gloriosos noventa, porque le había quitado en callo al Rey.

Después, cuando salió a la luz que le gustaba la cocaína más que combinar los colores con el mismo estilo que la carta de ajuste, en Zarzuela aparecieron los primeros nubarrones de sospecha.

-A ver si teníamos que haber casado a los niños con algún primo, como el anormal ése que reclama el trono de Francia... -farfulló DJC entre trago y trago de coñac-.

-Mi no hablar tu idioma -respondió nuestra emigrante del Este más popular-.

-Llevas razón, Sofi. El otro es un tiarrón deportista. No hay de qué preocuparse.

Pero sí había de qué preocuparse. Los temores crecieron cuando Juancar fue consciente de que su prole desconocía la existencia de los condones. Por el bien de las estrellas de la farándula de los ochenta y los noventa, él siempre fue más de correrse fuera, así que el temor se adueñó de su borbónica efigie cuando comprendió cómo la iban a preparar sus miles de nuevos retoños en el momento en que descubriesen el güisqui con cocacola. Ni siquiera hizo falta esperar tanto.

Con los niños aún incapacitados para ponerse hasta el ojo o disfrazarse de nazis, como sus primos Windsor, el yerno molón, al que no le pegan hemiplejias cuando coquetea con Colombia, ha hecho saltar por los aires en unos días todo el edificio juancarlista.

No contento con ser millonario por la jeta, valiéndose del derecho arcaico de su señora a ser mantenida por gilipollas como tú (o yo), al primo Iñaki le dio por meter el cazo por todas partes, a ver qué caía.

Pero el chollo puede estar cerca de acabarse para este otro ex 7 de España. La cosa no está para tonterías, y en la Casa Real ya le han dado la patada. No sea que a algún juez se le olvide la corriente imperante en estos últimos treinta y pico años, y hurgue en la vida de los borboncitos por detrás de las cámaras.

Cuando la profecía avisó de que los vascos acabarían con la Monarquía española, todo el mundo pensó en los de la capucha y el sozialismo, pero nadie puso sus ojos en el del deporte y la contabilidad creativa. Y si por su culpa la infantita menos fea acabara en los juzgados, Urmangarín habría hecho más por el fin de los borbones en dos semanitas que ETA en cincuenta años.

Pero esto es España, atada y bien atada, y sabemos que nada de eso sucederá. En su lugar, el chico alto, guapo y formal pasará a engrosar las listas aquellos a los que en su día la prensa lamió el escroto con la misma voracidad que ahora les atiza. Y este ni siquiera da para disfrazarse de Inspector Gadget.

Pobre Juan Carlos, que las puertas se le abren solas y le salen los yernos rana. Si hubiera sabido la que se le avecinaba, a buen seguro que habría preferido dejarle el marrón a su padre, en lugar de usurpar su puesto en el trono y convertirse en el heredero designado a dedo por un asesino fascista.

Cuando Rajoy saque las tijeras para salvar España -y hundir a los españoles-, quizás haya quien se pregunte por qué los recortes no pasan cerca de la familia del tipo de las gafas de sol. Por suerte para Juancar, él es viejuno y de salud no muy boyante, y probablemente sean otros los que salgan en las monedas (su hijo el que apenas sabe leer de perfil en la cara, y su nuera de frente en el canto) el día en que disfrutemos del mismo nivel de vida de Etiopía, mientras una veintena de froilanes caraduras nos obliga, con doscientos años de retraso, a engrasar las guillotinas.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Pobres, pero libres

En ocasiones encuentras a alguien que ha puesto, negro sobre blanco, tus pensamientos por escrito; obviamente, con mejor pluma que tú. En esta ocasión, encontré mis ideas perfectamente desarrolladas por un tipo llamado Rafael Torres en la contraportada de un diario gratuito. Así que tan sólo quedaba hacerlos míos adaptándolos al lenguaje Bilis. Ya saben, caca, culo, pedo, pis y esas cosas...

Y qué mejor día que esta jornada de reflexión, en la que está prohibido hablar de política, para reflexionar sobre nuestros políticos, esos sacos de mierda que hacen cualquier cosa menos, precisamente, política.

Mucho se quejaban ellos (hay que tener la cara de mármol) de que los indignados no aportaban soluciones desde sus tiendas de campaña. Ellos, en sus campañas convertidas en pura teletienda, no sólo son incapaces de hacer una miserable propuesta, sino que malgastan nuestro dinero en estúpidas sesiones de vacío autobombo.

Volviendo a la columnita del gratuito, resulta curioso -dice su autor- que ningún partido proponga escapar a la esclavitud de los mercados exteriores, a la completa suminsión a Alemania, Francia, el Banco Central Europeo, la Bolsa de Nueva York, Standard&Poors, Eurovisión, y su puta madre a cambio, simplemente, de rebajar nuestro pistón consumista.

No me atrevería a decir yo, como sí hacía el autor de la citada columna, que vayamos a convertirnos por ello en pobres, pues sería de una egolatría suprema, viendo como está el personal en Somalia, por poner un ejemplo. En todo caso, seríamos un poco menos ricos.

Pero claro, para ello -continúa acertadamente el señor Torres- haría falta retornar a la economía productiva, base de cualquier soberanía económica que se precie. Y eso, por aquí abajo, no se nos da muy bien. Preferimos vivir de la especulación pura y dura, hoy en las Bolsas, ayer (y probablemnte mañana) con el ladrillo.

Así pues, es cuanto menos llamativo el hecho de que esta idea no haya surgido entre ninguno de los múltiples candidatos. Que nadie haya tomado como espejo la dignidad popular islandesa, o la libertad griega, convenientemente cercenada por un golpe de estado vilmente orquestado y silenciado desde la Unión Europea.

¿Ninguno ha oído hablar de ello? Por supuesto que sí. El problema es otro, que están comprados. Que sus políticas están definidas, gane quien gane, de antemano. Y quien las dicta no es un político de la gaviota, ni uno de la rosa, o cualquiera que sea la mierda de logo que tengan Izquierda Hundida o los nacionalistas catalanes y vascos. No. Las políticas que nos van a gobernar en los próximos años vienen de mucho más arriba de donde pueden aspirar a llegar nuestros ineptos políticos.

Llegan, concretamente, de todo ese entramado económico que ha creado un mundo, el nuestro actual, en el que nos venden como crisis lo que va a ser (y es ya) realidad cotidiana, la desigualdad extrema entre los ricos y los pobres. Pobres atemorizados por las apocalípticas recomendaciones de las clases gobernantes, y engañados por estos sistemas democráticos que tan sólo sirven para legitimar, bajo la apariencia de la elección popular, la posición de los tipos encargados de desarrollar las políticas que, impuestas desde arriba, nos hunden poco a poco a todos y cada uno de nosotros.

Con este panorama, aún habrá muchos que mañana corran a entregar su voluntad a las urnas, corrompidos por ese Anillo Único (muy mío, escatología y referencias a Mordor, ya sólo falta decir algo de fútbol y no se notará el plagio de la entrada) que llamamos democracia.

Y, después, cuando amanezca el próximo lunes 21, ya con don Mariano como Presidente, muchos de ellos alzaran su vista a los cielos para contemplar, entre el pasmo y la incomprensión, que ni llueven puestos de trabajo, ni nubes de gaviotas ocultan el sol con una lluvia de euros. Va a ser que no.

Así pues, bien nos estaría emplear el domingo paseando al perro, cogiendo setas, yendo a misa, tomando el vermú, lacerando nuestros ojos en un partido de regional preferente, jugando con vuestros hijos, hablando con vuestros padres, haciendo el amor o echando la siesta.

Cualquier cosa mejor que correr a un colegio electoral para legitimar a esa gentuza, cualquier cosa mejor que participar en una nueva farsa. Cualquier cosa menos votar.

Y después, a sabiendas de que, gobierne quien gobierne, en este maldito país no tenemos la tradición ni la infraestructura suficiente como para querer ser unos avanzados centroeuropeos más, parémonos a pensar que ni falta nos hace.

Que se metan por el culo su constante e insostenible crecimiento económico, sus tasas, sus recortes para conseguir objetivos incomprensibles. No necesitamos nada de eso. Podemos vivir con mucho menos, siempre que nuestras aspiraciones sean realistas y que no hayamos adoptado el consumismo estúpido como norma de vida.

Si ese es el caso, sea quien sea el desgraciado ladrón que nos va a robar durante los cuatro próximos años, todos podremos continuar viviendo a nuestro ritmo, sin prisas ni imposiciones, siendo, sin duda, pobres pero libres.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A por ellos, oé

"El 20 N estamos convocados a unas elecciones algo precipitadas por la crisis económica. Todas las encuestas predicen que va a ser un paseo triunfal para Mariano Rajoy, salvo catástrofe de última hora. En las encuestas no hay ni una gatera ni una rendija alternativa. Una auténtica goleada, aclamada a coro con el ¡a por ellos oé!

Curiosamente no se da esa distancia en la valoración de los candidatos; todos suspenden las encuestas en cuanto a la confianza que nos merecen, por lo que cabe dedudir que lo que se avecina es más un derrumbe socialista que una victoria sonada de la derecha. El único estigma está en la magnitud del triunfo o en el tortazo del fracaso. De lo que no hay duda es que España será más azul que nunca, Rajoy será visto como el nuevo Mesías y los socialistas sufrirán su penitencia y su travesía por el desierto.

Pero pasarán las celebraciones, pasarán los cien días de cortesía, y vendrá la realidad con sus mazazos. Habrá despidos de funcionarios, recortes en educación, sandidad y protección social, reducción de líderes sindicales, cesiones indignas ante los empresarios, subida de impuestos para corregir el desajuste fiscal y un ñargo etcétera de tijeretazos. Puede sonar a apocalíptico, pero como dice el poema de Lope de Vega "Quien lo probó lo sabe". Ahí están algunas comunidades autónomas para dar testimonio.

Y cuando la presión sea insoportable para el ciudadano nos llamarán a la huelga, e iremos. Entonces se habrá cumplido el ciclo y la indignación cambiará de barrio y las encuestas de signo. Y es que la vida sigue igual.

No hay respuestas para los problemas, ni estatales ni comunitarias. De ahí viene el descrédito de la política que se va extendiendo como una mancha de aceite por todos los países europeos. En cada uno de lso sistemas políticos de los distintos países los gobernantes carecen de poder y, sin embargo, los ciudadanos les exigimos responsabilidad como si la tuvieran. Hay un desajuste, y un desajuste creciente, entre el poder político y el poder económico, que va erosionando la legitimidad democrática del primero, en la medida en que los ciudadanos lo ven impotente frente al segundo.

Los ciudadanos exigimos a los gobernantes pero quien manda de verdad son los mercados (bancos, especuladores, multinacionales...) o, por lo menos, los que toman las decisiones más importantes para las que los han elegido.

La impresión generalizada es que el Gobierno que salga de las urnas el 20 N carecerá de autonomía para tomar decisiones en los asuntos más decisivos y, en consecuencia, el ciudadano desconfía del valor de su voto. El rito esencial en democracia de formular una especie de contrato a los ciudadanos para que éstos otorguen la confianza a quien se lo oferta, va camino de convertirse en un rito vacío.

Así que no es de extrañar que el 20 N se asome al balcón triunfal de Génova el señor Rodrigo Rato con el pantalón ceñido a lo Freddie Mercury entonando el We are the champions".

Fin.

Un momento. ¿Qué pasa aquí? ¿Nada de insultos? ¿Nada de frases extremadamente largas? ¿Dónde están las absurdas analogías o las descripciones escatológicas? ¿De qué coño vamos, Bilis?

Pues vamos de que, como las comillas que encabezan y cierran el texto pregonan, los primeros ocho párrafos de la entrada de hoy no han salido de mis teclas. No es la primera vez, y no sería nada muy reseñable, predecible incluso, el recoger aquí un texto de otro tipo hablando de la nula capacidad de los políticos para gestionar las responsabilidades para las que presuntamente se les va a elegir el domingo (esto ya suena más a este blog). En ese aspecto, suena demasiado suave. El "va camino de convertirse en un rito vacío" bien podría ser sustituído por "hace tiempo que fue hurtado por las diabólicas hordas del capitalismo -retrete público con costra-", o algo así.

Pero la gracia, amiguitos, está en que las líneas anteriores, en las que se cita al clásico entre los clásicos, se habla explícitamente de la derecha o de la victoria de los azules -color de los nacionales en la Guerra Civil-, y que acaba con el ex presidente del Fondo Monetario Internacional y actual número uno del brazo armado de Bankia bailando al ritmo de un rockero homosexual muerto, las ha escrito el cura de mi pueblo.

Y, no contento con ello, las reparte dentro de la iglesia, en una cosa que, si tuviera estrellitas por alguna parte, algunos llamarían fanzine subversivo; pero que en la minusculidad rural de la Rioja Alta denominan Hoja Parroquial.

Para colmo, el fanzine informa sobre charlas en torno al tema "Esta sociedad necesita una nueva democracia", y acompaña el texto anteriormente aquí plasmado con una viñeta en la que una vieja, cachaba en mano, reza lo siguiente: "Virgencita, si me presento a las elecciones de párroco no es por orgullo o vanidad, sino porque este hombre nos tiene hasta el moño". ¿Guot?

Lo aburrido que eras cuando iba a misa de pequeño, que se dormían hasta los santos, y resulta que eres un perroflauta con sotana, vecino. Cómo se entere Rouco Varela, cura, te corta esos cojonazos que gastas.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Carta de San Banco a los corintos

...Y a los tesalonicenses, los cretenses, los atenienses, y los espartanos -si los hubiera o hubiese-. Y a Nana Mouskori, Tsartas y Zagorakis.

Querídisimos hermanos:

Hay cosas de las que uno aprende a desconfiar a los siete u ocho años: el Ratoncito Pérez, los Reyes Magos o Papá Noel. Para saber que otras no existen, por ejemplo la Democracia, ha hecho falta llegar a la edad que quiera tegáis en este otoño de 2011.

Para los que aún creíais en cosas como ésas, especialmente en la última, os enviamos un mensaje. Y encima gratuito, sin comisiones:

Tratar de llevarnos la contraria es una mala idea. Si Nosotros decimos, por boca de la alemana fea o del gabacho enano, que debéis pagar con vuestro dinero público las deudas que Nosotros, los Bancos, hemos generado, debéis hacerlo. Rapidito.

Hay que ser buenos, como lo fueron los españoles. Por eso, ellos ahora tienen la deslumbrante perspectiva de romper todos los Guiness de desempleo, mientras recortan, más y más y más, cualquier resquicio de estado de bienestar que pudiera quedarles.

A cambio, Nosotros, que somos generosos, recolocaremos al anormal de la ceja en alguna cara Universidad yanqui, donde sus alumnos tengan tanto dinero que no se pregunten por qué tienen delante un estúpido hablándoles en mexicano; como hicimos con su nazi predecesor.

Pero tú, ¡oh tú, Papandreu! Tú que has tenido la osadía de plantear un referendum para decidir sobre nuestros dogmas... tú acabarás vareando olivas en una reseca loma peloponésica. Nadie azuza a la Bestia y sale entre risas. Mucho menos entre aplausos, convertido en el héroe que impidió el expolio de Grecia.

Así que, si a alguno de vosotros, panolis, le da por plantear una consulta popular, para que el pueblo decida soberanamente rendirse ante el capital y entregarlo todo a los bancos, ya veis lo que pasa.

Cuatro llamadas de teléfono, y en Atenas el personal se da de hostias por ser el Bruto que te acuchille la espalda. Partido propio, partido de la oposición, tu propio gobierno. Da lo mismo, todos tienen bolsillos.

Referendums, a estas alturas de la película. Cuando ha quedado ya bien claro que vosotros, siervos, pensáis lo que mis periódicos dicen, y hacéis lo que yo impongo.

Está muy bien que os haya tocado a vosotros, que os preciais de serla cuna de la democracia. Podíamos habérsela metido por el culo hasta los pulmones a algún otro país del Tercer Mundo, como Bolivia, Kenia, Tayikistán o España; pero jodiéndoos a vosotros, estandartes de los sistemas de poder popular, de la cultura filosófica, del arete virtuoso y todo eso, dejamos las cosas claritas a quien pretenda volver a levantar la voz.

Islandia sólo hay una, y si no aplastamos a esos vikingos pueblerinos a la primera (a su tiempo lo haremos, ya caerán), fue porque tienen el suelo plagado de cráteres, fumarolas, géiseres y demás mierdas, y corríamos el riesgo de quemar la suela de nuestra imperial bota.

Porque recordad: aunque tuviera todas vuestras casas, aunque dirigiera todos los medios de comunicación, aunque mantuviera secuestrados todos vuestros ahorros; si me faltara un día el total y absoluto control sobre vuestros políticos (que es lo mismo que decir sobre vosotros, ya que a ellos regalais vuestra capacidad de razonamiento y decisión), "sería como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Si me falta el control, no soy nada".

Así que nada, mis helénicos siervos, con esto me despido. Y que sea la última vez que os creéis libres. Estáis atados a Mí de por vida, con una cuerda idiota, llamadla capitalismo, llamadla neoliberalismo, llamadla memocracia, que vosotros mismos os habéis puesto al cuello.

Que os sea leve y, cuando os toque, votadme de nuevo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Making friends VII: ser retrasada y vivir de ello (y II)

Dice Lucía Etxebarría que "En España no se utiliza un sistema proporcional normal y lógico, en el que cada partido se lleva el tanto por ciento de escaños que ha conseguido en las urnas. En España utilizamos una complicada fórmula matemática, la ley D’Hondt...".

Ni una coma de verdad. Como dirían los Flema, tan cierto como que el Chusmari es pelotari, amigüitos. No sé qué es peor. Si el decir todo esto por pura estupidez, o hacerlo por interesada maldad, mintiendo.

Veamos, como dezconozco si la susodicha sabe sumar con llevadas, no puedo rebatirle que la ley D´Hondt sea una complicada fórmula matemática; pero cualquiera puede ponerla en práctica con unos conocimientos mínimos de sumar, restar y dividir. ¡Oh, D'Hont, malvado hereje, empleando la maléfica división entre dos cifras y con llevadas! ¿¡Qué será lo siguiente, afirmar que la Tierra es redonda!?

Además, y ante la presunta maldad del sistema de asignación de escaños podríamos decirle a doña Lucía que dicha ley es una buena manera de solventar el problema existente cuando, al dividir el número de votos entre los candidatos a elegir, el resultado no sea exacto. Otra sería descuartizando políticos. ¡Marchando un senador completo y dos piernas y un brazo de otro para el Partido Nacionalista Soriano!

A decir verdad, la gran manipulación del voto no viene del amigo D'Hondt, sino de la asignación de diputados o senadores por circunscripciones, lo que da al voto de un ciudadano de una provincia el doble o el triple de valor que al de uno de la de al lado. Pero de eso, doña Lucía, al parecer no sabe nada.

Posteriormente dice la verdad, sin embargo, cuando afirma que "votar en blanco hace más difícil a los partidos pequeños llegar a obtener escaños, o lo que es lo mismo, hace más fácil a los partidos mayoritarios obtenerlos".

Pero, extraer de ahí su conclusión, va un mundo. "Vota, lo que sea, pero vota. Eso sí que sería enrollado y molón". Enrollado y molón dice, la muy sinvergüenza.

Eso es. A la basura con tu capacidad crítica. A la mierda con tu propia inteligencia. Sé enrollado y molón. Aunque creas que todos son malas elcciones, vota. Hazlo para que pueda vivir del cuento el candidato del cuarto o quinto partido menos malo; y, de paso, justifica con tu participación la pantomima que permite a los dos primeros reírse en tu puta cara durante otros cuatro largos años.

Vamos, como conclusión, las consumidoras de espiz de dieciocho años, que tras disponer la posibilidad de abortar desde hace dos, al fin tenemos la capacidad legal de meter un papel en una urna (muy lógico este país, sí señor), hemos de deducir que, como no nos gustan los chanchullos matemáticos de los malvados partidos mayoritarios, debemos votar a uno minoritario, por el mero hecho de votar.

La opción de no votar, de demostrar tu completa oposición al sistema y sus representantes no participando en su pantomima, ni se contempla. Porque hay que saber vivir en democracia, y elegir en libertad a los hijos de la gran puta que nos van a beber la sangre durante los próximos cuatro años.

Lo que yo decía, Etxebarría: que eres una progre asquerosa, una snob más, disfrazada de izquierdista, que sólo sirve para que los jefes del periódico en el que escribes se crean muy plurales por dar cabida a las insulsas palabras de una retrasada mental que confía en crear su bucólico País de las Hadas dentro de un mundo regido desde Mordor.

Así sea pues. Hoy incita al voto, y mañana a poner el culo. Que ganado lo tenemos.

PD: Encima, el blog se llama Simpatía por el débil. Haciendo gracietas con los Rolling Stones en vez de bautizar a su engendro Burgués King: soy una progre de mierda adicta a la chistorra. No me negarán que es mucho más bonito.

domingo, 30 de octubre de 2011

Making friends VII: ser retrasada y vivir de ello (I)

Hay por ahí una gorda que, por tener un teclado y los dedos incomprensiblemente poco morcillosos como para poder teclear, se cree escritora.

Lo malo es que, en la dirección de algunos periódicos o editoriales, como se ve que su ridículo discurso proge-feminista-zampabollos vende, tienen la insana costumbre de publicar las mierdas que la susodicha vomita por los dedos. Y últimamente le ha dado por darnos lecciones de democracia, incitándonos al voto de la misma manera que podría azuzarnos hacia el consumo desmedido de morcilla o la práctica individual de la lobotomía.

Además, y como su capacidad de juntaletras a sueldo no le da para emular a Quevedo, nuestra inimitable idiota ha optado por escribir diatribas dedicadas a chonis con el mismo discurso que ellas emplearían en un polígono industrial cualquiera durante una transacción de espiz nocturna; intentando convencerlas para que ejerzan su derecho al voto y mantengan así esta democracia basada en la Constitución que los españoles nos dimos en 1978 y blablabla... Ah sí sí, comedme los cojones.

Como habrán podido comprobar quienes hayan pinchado en el enlace superior -para desgracia de sus ojos, que ahora desearán haber sido extraídos de sus cuencas y lanzados a un váter del Sadar-, estamos hablando de Lucía Etxebarría. (Así, con che vasca, porque decir 'Guecho', 'calimocho', 'arrachaldeon' o 'chorralaire', es de fascistas).

Bien, pues como decíamos, este saco de mierda a sueldo de La Vanguardia, ha decidido que los jóvenes deben votar. Y en un ejercicio de lamentable generalización, ha pensado que todas las chicas se llaman Jenny, tienen más laca que eso en la cabeza y se dedican a mamar pollas dentro de un Peugeot 206; así que deben ser aleccionadas en su falsa izquierda del buenrollismo y tirarse en masa a la urnas, como hacen con los chuloplayas de pelo cenicero a los que vacían os testículos cada fin de semana.

No contenta con escribir libros que no utilizaría ni para limpiarme el ojete, este subnormal especimen tiene la poca decencia de ponerse, desde su tribuna de prensa, a dar lecciones de democracia al personal.

viernes, 14 de octubre de 2011

A pique

España se hunde, amiguitos. Y esto no hay Dios que lo mantenga a flote.

Y a todos aquellos anormales que aún confíen en que el próximo día veintiuno de noviembre, con nuestro nuevo presidente semigangoso al frente, todo va a ir a mejor, solo tengo una cosa que decirles: panolis.

Con casi cuatro millones y medio de parados, la casta privilegiada que se come y se bebe las escasas rentas de este país continúa enfrascada en polémicas estériles, en el "y tú más" propio de un patio de parvulario y miles de chorradas más, acrecentadas en este periodo preelectoral; mientras la gente va quedándose sin empleo, y las colas del paro crecen y crecen, hasta el infinito y más allá.

Pero... ¿qué hay al final de la cola? ¿El paraíso? ¿Un empleo como recolector de jeringuillas sidosas en un vertedero de Pochestrom? Va a ser que no. Más allá del primer tipo de la cola del paro -¿a qué hora llegó ese hombre ante la puerta, si yo he llegado veinte minutos antes de que abran y me saca una ventaja de setecientos puestos?- hay un complejo sistema de cursos, charlas y demás mierdas que no sirven para nada.

Y, por si no lo sospechabas antes de acceder a ellos, los artistas te lo dejan claro desde el minuto uno.

Como habrán imaginado, acabo de disfrutar de una de estas charlas para desempleados, a las que hay que asistir para que no te quiten la prestación. Presta... ¿qué? Ay que me meo de risa, amiguitos.

Bueno, pues ya estamos dentro. ¡Que comience la juerga!

Pitido inicial, a algunos de los parados no les ha dado tiempo ni siquiera de hacer los preceptivos ejercicios de calentamiento cuando la chica que da la charla nos pone sobre aviso de lo que está por venir. El que haya venido aquí creyendo que va a encontrar trabajo está más perdido que un grupo de chonis ante la tabla del siete.

"El Servicio Riojano de Empleo no puede ofreceros trabajo, sino información sobre los servicios que ofrece el Servicio Riojano de Empleo".

¿Ein? Servicios que, si no me equivoco, son ofrecer información sobre esos mismos servicios.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaggggggggggggggh.

Con dos cojones.

También ofrecen otras cosas no menos interesantes que éstas, como itinerarios de inserción, entrevistas personalizadas -cuyos significados, por cierto, te explican como si fueras mongolo perdido; ¿qué parte de entrevista personalizada se creen que no vamos a entender?- e, incluso, ¡talleres de entrevistas!, en los que te enseñan, cómo no, a hacer una entrevista.

Pero no todo va a ser un camino de rosas, puesto que, para que no nos vengamos arriba ante la posibilidad de poder asistir a un curso en el que me enseñen qué he de hacer en una entrevista en la que intentar conseguir un curro (¿Qué parte de Servicio Riojano de Empleo no entienden ellos? Más crear trabajo y menos polladas, idiotas), allí mismo se encargan de advertirte de que "la parte no tan buena" es que hay una "espera larguísima"... ¡para que te enseñen a hacer entrevistas!

Buf. Esto no es ya la pescadilla que se muerde la cola. Ésta se la está comiendo entera, y va a acabar tragándose toda la lechada.

Así las cosas, y para que la inutilidad de todo lo ofertado quede ya completamente clara, la presentación de la charla culmina con otra frase lapidaria. "Pero esto si estáis algo perdidos. Porque si ya tienes claro lo que hacer, que es encontrar trabajo, en eso nosotros ya no podemos ayudaros".

¿Ein? (Y van dos). Que te digan eso en unas charlas del Servicio de Empleo. En la segunda fila he visto a un tipo con una cerilla encendida, dando espasmos con palpable alteración. Creo que estaba buscando una lata de gasolina.

En esas estábamos los trece asistentes a la charla, una curiosa mezcla de canis, madres jóvenes con sus bebés en brazos, emigrantes -tres sudamericanos y dos musulmanas, una de ellas acompañada por su madre, para asombro de la ponente-, y algún que otro retrasado como servidor; esperando a que la chica que nos daba la charleta continuara leyendo el power point, cuando entraron en la salita Camarón de la Isla redivivo y su señora esposa.

Camarón tiene que recoger a su niña del cole, y pasa de la charla. Desconocemos si la ponente ha apuntado su nombre en la lista de presentes. Después entra un negro y se sienta en la última fila, a mi vera. La ponente se pierde. El mundo la está sobrepasando.

"¿Por dónde iba?" -pregunta-. ¡Leyendo el puto power point, no has hecho otra cosa! Silencio. Así que continúa leyendo del proyector durante una larga hora más, explicándonos que podemos renovar nuestra solicitud de empleo a través de internet, siempre y cuando el sistema funcione, que suele ser los miércoles de los años bisiestos (no literal en la forma, pero sí en el fondo de lo oído en la charla); para acabar esta ilustrativa muestra de inutilidad total con una confesión. Atentos a la frase, que da para el tercer 'ein' y otro par de vistazos en busca de algo inflamable que dejarle a mano al tipo de la cerilla.

"Como ya sabéis, el Servicio Riojano de Empleo no es la única fuente de trabajo... de hecho, hay veces que creemos que es de las peores fuentes de trabajo".

Ole. Viva España. Induráin.

Ni sé ni quiero saber el presupuesto del Servicio Riojano de Empleo -o de cualquiera de los otros dieciséis autonómicos- pero, visto lo visto, es una de las mejores maneras que se me ocurre de tirar el dinero. Otra sería limpiándonos el ojete con euros; pero creo que, puestos a quemar pasta, lo mejor sería pegarles fuego a los billetes en una hoguera sobre la que, previamente, hubieran empalado al Concejal de Trabajo, al Consejero, al Ministro, y a sus putas madres.

domingo, 9 de octubre de 2011

Olé

Una imagen vale más que mil palabras. Pero como en escasísimas ocasiones un documento gráfico logra expresar la sonoridad de un "voy a cagar en un tiesto y lo voy a llevar a la tumba de tu puta madre", en Bilis somos más de palabras. Y por eso les vamos a describir una imagen.

Hay un hombre en el suelo. Viste un traje ceñido, extrañamente brillante, reflejos dorados hasta la pantorrilla, donde un par de medias rosas completan su extraño atuendo. Sobre él, una bestia poderosa, más de media tonelada de furia salvaje, todo fuerza y músculo en un animal oscuro... y con el ojete pálido, sucio de tierra o mierda reseca.

Bailan en el inestable equilibrio que sólo el estatismo de una fotografía puede proporcionar. Sus cuerpos se acercan peligrosamente, pero la bestia parece levitar sobre el hombre, sin llegar a aplastarlo de puro milagro.

Pero, oh desgracia, hay contacto. El toro no son sólo seiscientos kilos de enfurecido músculo; también son dos enormes cuernos, puntiagudos como agujas, empujados con la fuerza de un cuello capaz de tirar a un caballo al suelo de un empujón.

Así que, cuando el asta impacta contra el maxilar inferior izquierdo del hombre, ésta penetra con dolorosa facilidad, clavándose más de un palmo en plena cabeza.

Después, bajo el empuje imponente del animal, el cuerno busca una salida. La foto esta tomada de lejos, y afortunadamente no puede ampliarse, razón por la cual la sospecha no puede convertirse en certeza. Pero una extraña esfera blanca en la cara del hombre amenaza con lo peor: el cuerno ha salido en blando, arrasando la cuenca ocular, y llevándose puesto el ojo.

Dolor.

En este momento, no cabe otra cosa que sentir pena por el pobre hombre, que tanto debe estar sufriendo. Pero también es un buen momento para no perder la perspectiva y soltarles mi particular opinión sobre el mundo de los toros.

No creo que deban suprimirse las corridas de toros. No en vano, son la fiesta nacional española, y como tal, una tradición centenaria que debe mantenerse. Es como pretender erradicar la mafia de Italia, o la pederastia de Tailandia. Cada país tiene sus cosas, y hay que respetarlas, aunque no las comprendamos del todo.

Pero, una vez asegurada la existencia de las corridas, mantengamos el respeto total por la tradición. ¿No hemos oído alguna vez -muchas- que la Fiesta es la lucha noble entre un hombre y un bello animal, como es el toro? Pues que haya lucha. Y lucha de igual a igual.

Para empezar, y ya que nadie se molesta en curar las heridas del animal -faltaría más-, creo que deberían prohibir por ley las enfermerías de las plazas. Empate en las posibilidades de salir vivo si te clavan algo en la chepa.

Después, y siempre en pos de la ecuanimidad y la correcta tradición de las corridas, deberían quitar al picador y demás miembros de la cuadrilla del torero. Que él se lo guise y él se lo coma. Y, si quiere banderillas, que las ponga él mismo. Como, por cierto, hace Juan José Padilla, el tipo de la foto antes mencionada.

Y, obviamente, debería exigirse que el animal estuviera en buen estado antes de la lidia. ¿No queremos una pelea épica entre el hombre y la bestia? Pues que la bestia llegue a la plaza como es en libertad, sin aturdir, sin drogar, sin afeitar.

No hablo ahora del bigote, no, sino de la costumbre -ilegal, por cierto- de recortar la longitud de los cuernos antes de que el animal sea toreado. Para que se hagan una idea de lo que sucede después del afeitado, podríamos decir que es como si a usted le cortan una mano.

Cuando, acostumbrados a la longitud habitual de su extremidad, fueran a coger algo, se quedarían cortos. Creen que tienen quince centímetros más de chicha, pero ahí solo hay aire.

Pues buen, cuando a un toro le recortan la cornamenta, embiste como si aún la tuviera intacta. ¿El resultado? Que, en las primeras embestidas, hasta que se huele la tostada, suele quedarse un palmo corto de la cara del colega que tiene delante trapo en mano.

Vamos, que es como si, en cualquiera de sus operaciones de cirugía estética, a Belén Esteban le dejaran los orificios de la nariz dos centímetros más cerca de la cara, y en el momento de ir a meterse un tiro, se clavara el canutillo en el ojo. Y, después, sin dejar que el método prueba-error permitiera a Belén comprender cómo había cambiado su cuerpo y qué tenía que hacer para poder seguir mandando polvo blanco al cerebelo, la acuchillaran ante miles de personas exaltadas.

Esas son mis propuestas. Yo no quiero que supriman el toreo, pero unas reglas justas no estarían de más. Así, en lugar de unos cuantos heridos humanos frente a seis bovinos muertos en cada corrida por centenares de corridas al año, quizás tendríamos un hombre muerto por cada treinta o cuarenta toros pasados por el estoque. Y, con esa proporción, más de uno se lo pensaría antes de salir a marcar paquete al albero.

PD: Por cierto, parece que Padilla va a perder el ojo, pero aún así, en sus infatigables ánimos por seguir jodiendo a los pobres toros, ha afirmado que "toreará con un parche si hace falta". Que alguien le explique a este anormal el significado de "percepción de la profundidad", y las divertidas consecuencias en el tema de no tener más que un ojo.

La secuencia de 'Los Caballeros de la Tabla Cuadrada' en la que un guerrero está a tomar por culo, cabalgando con sus cocos y, un instante después te atraviesa de un espadazo, puede servir. Si es que hay algo más que sadismo y autopistas para cuernos dentro de su cabeza como para pillarlo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Chuchos sarnosos

Caulina, Cádiz, junto a Jerez de la Frontera.

Una familia pide un préstamo de veinticuatro mil euros a un banco, y pone su vivienda como garantía. El banco, generoso como sólo ellos pueden serlo, les concede presto su pasaporte hacia la miseria.

Esto es España, amigos. Y aquí, si le debes a un banco un par de meses de un préstamo que has avalado con tu casa, ellos tienen todo el derecho del mundo a quedarse con tu vivienda, aunque el valor de ésta supere varias decenas de veces el de tu deuda con el banco.

Por no hablar de los casos en los que el préstamo es hipotecario. Entonces, la casa que compraste con el dinero que pediste al banco no es suficiente para reintegrar ese mismo préstamo. No. Debes darles también la casa.

¿Cómorrrrrrrllllll? Pues eso, que se quedan el dinero que ya les has ido pagando a plazos, se quedan con la casa porque no puedes seguir haciendo frente a los plazos restantes y, para completar la fiesta, te informan -no tan educadamente como cuando te concedieron la hipoteca, por cierto- de que les sigues debiendo todo el resto del préstamo.

Todo es suyo. Y no te rompen el culo porque no le ven un rédito económico.

¿Cómo puede permitirse semejante injusticia? Precisamente, gracias a la Justicia. La Justicia con mayúsculas, la Ley. Gracias a las decisiones de jueces que avalan este proceder mafioso de los bancos, amparados en leyes dictadas por políticos corruptos, cuyas campañas electorales -semilla de sus consiguientes sueldos millonarios una vez asientan sus traseros en las Cortes- han sido sufragadas por esos mismos bancos.

Hará cosa de año y pico que, ante el runrún ciudadano una vez que este deplorable estado de las cosas saltó a la opinión pública, llegó al Congreso una iniciativa para que la entrega de la vivienda sirviera para liquidar completamente la deuda.

Pero, ¡oh, sorpresa!, la propuesta fue rechazada gracias a los votos del Partido Socialista Obrero Español, del Partido Popular -curiosamente de acuerdo en esta ocasión en la que se trataba de cuidar el bolsillo de quienes manejan sus hilos-, y de Convergencia i Unió.

Volvemos a Cádiz, donde ya ha aparecido el actor que faltaba. A una ley dictada por políticos corruptos, y aplicada por jueces sin corazón en favor de banqueros con la sangre aún fresca goteándoles del colmillo, se suma la parte más tonta y brutal de la cadena: los perros psicópatas.

Decenas de anormales vestidos de azul oscuro, armados con porras, y ocultas sus caras detrás de un casco con que protegerse de las manos desnudas de los manifestantes, y un pasamontañas que oculte su identidad ante el trabajo más denigrante que puede llevar a cabo un hombre: maltratar a un semejante por el simple placer de pegar, siendo los chuchos sarnosos de un amo poderoso, que encuentra en el grotesco gusto por la violencia de estos idiotas la herramienta perfecta para mantener su estatus.

El cabeza de familia, minusválido, ha tenido la suerte de estar hospitalizado. Por esa razón no verá cómo un hijo de puta le rompe las costillas a su mujer o hijos, o a los vecinos o desconocidos que se han agolpado junto a su puerta para tratar de impedir el deshaucio.

O, con un poco de suerte, se libra de acabar con la cabeza rota. Porque una silla de ruedas nunca es suficiente escudo para un mierda que come de pegar a sus semejantes, al que la adrenalina le rebota una y otra vez en su cráneo hueco, llevándole al intenso orgasmo de los idiotas cada vez que golpea a otro hombre.

Es más que probable, además, que lo que a estos retrasados mentales les pagan por pegar a la gente, ellos se lo vayan entregando poco a poco a un banco que les ha concedido una hipoteca. Porque hasta el bicho más inmundo necesita una madriguera.

Y, es probable, y sabe Dios que sería deliciosamente irónico y reconfortante, que el día de mañana se vean imposibilitados a cumplir con sus pagos, y el banco les embargue, y venga otro malvado psicópata a pedirle los intereses a base de palos.

Ojalá pase, pero aunque esto no les ocurra a ellos, algo similar les tocará de cerca, sin duda. Si no ellos, un vecino, un primo, un hijo, pasará por lo que hoy han sufrido en Cádiz aquellos a quienes estas latas de coraza sin corazón, estos trozos de carne sin cerebro, se han esmerado en crujir a hostias.

Porque lo que ignoran es que -si la genética y la evolución no son más sabias de lo que Mendel y Darwin suponían, y evitan que las ratas puedan reproducirse- el día de mañana alguien que les tocará cerca sufrirán los mismos desmanes y por parte de los mismos déspotas a quienes hoy protegen y obececen como estúpidos.

El día 20 de noviembre, recuerden quiénes fueron los del Congreso. Y, ya de paso y si son creyentes, échense un par de padrenuestros, suplicando a las alturas que todos los hijos de la grandísima puta que hoy han apaleado a gente indefensa en Cádiz, tengan una vida larga y plagada de sufrimientos hasta el día en que mueran atropellados por un camión de mierda.