O sea, irracional. Odio sin sentido aparente, que sale de lo más profundo de las tripas, como una flatulencia inesperada, que emerge repentina, carente de toda lógica, y dirige su hedor hacia el objetivo más imprevisto.
Por ejemplo, pisar suelo mojado cuando no ha llovido. Lo odio. Me pone incomprensiblemente nervioso. Como a Fraga cuando salían los huelguistas de parranda. La calle es mía, y si no llueve la quiero seca, cojones.
¿Qué sentido tiene todo esto? No lo sé. Es una especie de dentera. Hay a quien no le gusta que se arañen las pizarras; yo no soporto pisar putas baldosas húmedas con un sol radiante en el cielo. Irracional, irracional, raíz cuadrada de menos uno, la liga de béisbol monitoriza mis actividades... esos pelos que se erizan en la nuca cuando, de madrugada, los barrenderos riegan las calles. Barredlas, hijos de puta, o dejad que se nos coma la mierda, pero no reguéis el puto cemento. El asfalto no crece, me cago en todo.
Pero no soy el único. Cualquiera empieza diciendo que no le apetece un batido de vainilla, porque no le gusta mucho la vainilla, cuando en realidad lo que quieren decir es que odian la vainilla. La vainilla, su sabor, su olor, su color, y a todos los colonizadores portugueses y holandeses que la introdujeron en Europa. Podían haber traído cagadas de orangután mejor que la puta vainilla, coñe.
¿Ven? No soy el único. Y después, tirando del hilo de la vainilla, se va desenredando el ovillo de los odios, que se convierte en una extensísima colección de fobias que van de los perros a las bicicletas, pasando por el concepto genérico de tráfico -todos los que llevan coche son unos hijos de puta menos yo-, hasta un vehículo rojo en particular, que tiene la desquiciante costumbre de aparcar rozando su retrovisor con el mío. Le mataría.
Y luego era yo el que estaba jodido; yo al menos no culpo a los barrenderos que riegan las baldosas; sé que es la imbécil de la alcaldesa la que piensa que así van a crecer los adoquines rotos.
No soy el único, no soy el único. Sigamos deshilachando a nuestra interlocutora y sabremos que también odia los fumadores, los pantalones de pitillo y los vestidos de las invitadas a las bodas (ojo, no los de novia, que puede que haya alguno hasta bonito, sino los de las invitadas, menuda puta mierda de colorines, que festival de pamelas y lazos, dianas perfectas para un buen ballestazo).
También odia habar por teléfono, y a los Estados Unidos, a Telecinco e Intereconomía, me dice. Eso es más normal, pero no lo es tanto odiar el verano. Ni la carne, ni los pimientos, ni los sandwiches vegetales que, en realidad, tienen pollo y jamón. Carne, carne. Ah, que eres vegetariana. No, sólo me da asco la puta carne y todos los que la coméis.
Y al precio de las bolsas de revueltos indios de Grefusa; y al del té especial, porque el puto té verde no es especial, tú sí que eres especial, camarero de los cojones. Feo.
Aham, muy bien. ¿Algo más?
Sí, que me respondan en otro idioma cuando conocen el idioma en que he hecho la pregunta; que se meen fuera, que no levanten la tapa; la música indie y los gafaspasta, sobre todo los que tienen un Áifon y no lo saben usar; y a las Juventudes del PP, las cadenas de mails, y el puto Tuenti.
Eso ya no es tan raro. Te estás volviendo comercial. ¿Sí? Pues también odio a Winnie de Poo, chúpate ésa. Y el rap, y las armas de fuego, y el tunning. ¿Has estado en Vitoria? Pues odio las casas de su extrarradio, malditos arquitectos modernillos. Y los trajes blancos de hombre, o que se rompa uno de los auriculares. Y que el ordenador vaya lento... no te imaginas lo que odio eso.
Y a los anormales que llevan piercings en las mejillas; al Sevilla Fútbol Club -¿Eres del Betis? No, sólo me da asco el Sevilla, ¿pasa algo?-; a mi vecino el del piano, que no tiene ni puta idea y toca fatal; y al Hormiguero, y a Pablo Motos, y a todos esos modernillos que odian al Hormiguero y a Pablo Motos porque está de moda. ¡Os odio, me habéis copiado la fobia, hijos de puta!
¿Algo más? Claro, mucho más. Por quien me tomas, ¿por san Francisco de Asís? Así que uno se entera de que la susodicha odia los spoilers, cagar con la regla, el café, la manzanilla con anís, los chicles, la gente que no recoge las mierdas de sus perros o que se cuela en las colas; los que llevan abierto el paraguas por debajo de los balcones, o todos aquellos que provocan aglomeraciones. También a Los Morancos, a las viejas que caminan en cadeneta, enganchadas de los brazos y ocupando toda la calle; encontrar cajas de leche vacía en la nevera o tubos de papel higiénico gastados en el baño; que se hable del Euribor y que el vecino deje la basura en el rellano.
Y que algún niño la llame señora, las faltas de ortografía, la textura de la sepia, los hermanitos a los que sus padres visten igual, que se le ensucie el pelo, intentar hacer un helado de plátano y que tenga el aspecto de vómito de alubias y, ojo que esta es buena, ¡odia el calamar de los calamares a la romana!
En mi vida me he muerto. Lo de no pisar agua si no ha llovido es cosa de niños...
Y todo esto sin ponerse a pesar en serio. ¿A ustedes no les pasa? Seguro que sí. Cuéntenmelo, y nos congratularemos todos sabiendo que no somos los únicos tipos raros que odian el gotelé, los tapones de las fantas, la cópula de las moscas, las uñas largas, los judíos, o cualquier otra cosilla nimia por el estilo.
martes, 17 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
El Once del 11
Se nos marchó el año, y es el momento adecuado -originalidad al poder- para hacer una recopilación con lo mejorcito de esta vuelta alrededor del Sol.
2011 fue el Año del Conejo en el calendario chino, y en España lo conmemoramos presentando varias especies de nuevas de conejo, increíblemente resistentes a la mixomatosis sin recurrir a la ingeniería genética, sino a inyecciones de silicona e ingesta diaria de zumo de falo; como contrapartida, vienen con unos pequeños efectos secundarios, como la ausencia de cerebro, lo que les lleva a habitar en Telecinco en lugar de en sus habituales granjas.
Pero, siendo éste un avance científico de incuestionable trascendencia, no ha logrado entrar en el Top 11 de los hechos más destacables del año. Hélos aquí:
1.- Revoluciones árabes: a los moros se les va la pinza y empiezan a tirar abajo los gobiernos dictatoriales que les han controlado durante las últimas décadas, para colocar en su lugar gobiernos democráticos que los controlen en las futuras. Todo ello con el visto bueno de la Comunidad Internacional, porque si no...
2.- Si no, les pasará como en Libia, donde Gadaffi volvió a digievolucionar: Muamar el Gadaffi, el coronel pokemon, se convierte de nuevo en enemigo de la democracia, los niños, la libertad y los arcoiris, tras pasar la última década fotografiándose amistosamente con los mismos líderes mundiales que ahora han propiciado su caída.
3.- Una de jueces: un magistrado absuelve a un caballero al considerar que, cuando llamaba "zorra" a su esposa, lo hacía empleando esta palabra en su acepción de astuta. Desde Bilis mostramos nuestro total apoyo al juez, y aprovechamos para catalogarle como saco de mierda, alabando de este modo sus cualidades como fermento creador de vida futura.
4.- Indignados: grupúsculos de drogadictos, alentados por ETA y dirigidos por el Soviet Supremo, la Pasionaria, Fidel Castro y Rubalcaba, se atrincheran ilegalmente en la Puerta del Sol de Madrid a partir del día 15 de mayo, pidiendo marihuana en los colegios, el aborto obligatorio, la quema de conventos, y la reposición continua de películas de Pajares y Esteso. Columnas blindadas de piojosos ocupan TVE, y la democracia tan sólo es capaz de sobrevivir en un universo paralelo llamado Intereconomía.
5.- Visita papal: como respuesta a las infames concentraciones de amorales toxicómanos, que llenaron de jeringuillas las plazas españolas durante el mes de mayo, la juventud cristiana, más conocida como los papaflautas por su incansable afición de tocarle al Sumo Pontífice hermosas canciones, invade el corazón de España, demostrando que, tras ganarles el Mundial, la Guardiana de la Fe Católica está preparada para someter de nuevo a los herejes de los Países Bajos en cuanto tengamos un Duque de Alba sin peluca de Harpo Marx.
6.- Copa del Rey: de manera increíble, a pesar de Unicef, de que el segundo entrenador del rival es Satanás, y de que tan sólo cuentan con un presupuesto de cien mil millones de pesetas, el Real Madrid consigue sobreponerse a la conspiración judeomasónica de Angelmaría Villar y a sesenta minutos de orina en la cara, y se alza con el trofeo del Rey de los españolitos. Y todo para que Sergio Ramos demuestre que su densidad neuronal es similar a la de bocatas de jamón serrano en Burundi, y se deje caer el trofeo desde el autobús.
7.- Iñaki Urdangarin se limpia el culo con el séptimo mandamiento. Con la Genralitat Valenciana en la ruina y sin posibilidades de hacer más negocios con el Instituto Noos, el yerno guapo no puede resistir a su incontenible enfermedad de meter la mano en bolsillo ajeno -ríanse, pero algo así alegarán, y saldrá de rositas-, y le da un palo a una vieja. "Abuela, dame un euro pa coger el autobús a Calahorra", cuentan que espetó el Duque a una septuagenaria en plena Avenida de Pensilvania. Porque, de momento, el ladrón sigue tranquilito a diez mil kilómetros de este agujero negro rebosante de mierda que tenemos por país, mientras España (o sea, tú) le sigue pagando los escoltas.
8.- Día histórico para el País Vasco: el 20 de octubre fue un día de felicidad que se recordará durante generaciones en Euskal Herria. Tras mucho tiempo intentándolo, por fin el Athletic marcó dos goles de penalti en un partido de UEFA frente al Salzburgo, lo que allanó su camino hacia la siguiente fase. ¿Y ETA? No, ésos no metieron ningún penalty.
9.- Después de haber gastado sus escasos fondos en pagar la pensión de viudedad a varios hijos de puta que anteriormente habían asesinado a sus esposas, el Gobierno, que no tiene dinero ni para pipas, es incapaz de enviar barcos científicos a estudiar la erupción en El Hierro, por lo que debe gastas millonadas en evacuar y desevacuar a la población, gastándose el dinero que pensaba dar como subvención a alguien que secuestrara a sus hijos, o degollara a sus padres.
10.- Elecciones: triunfo aplastante del Partido Popular en os comicios del 20 de noviembre, lo que provocó que, desde el lunes 21, una fina lluvia de billetes de cincuenta euros cayera sobre nuestra amada patria cada amanecer. Lástima que la precipitación este incomprensiblemente concentrada en lugares como Moncloa, Zarzuela, el Congreso de los Diputados o el chamizo de los de Amaiur.
11.- Conflicto sanitario riojano-alavés: décadas de fragmentación entre las reglas del mus a un lado y otro del Ebro tenían que explotar por alguna parte. Jugar a cuatro u ocho reyes es la base de un conflicto tan enconado que, según los expertos, puede acabar en masacre en el Oyonesa B-Yagüe menos pensado. Aprovechando la coyuntura, el alcalde de Oyón se marcó una dieta Dukan por la cara, y Perro Sánz pasó por unos días de cacique local a maloso intergaláctico.
No parece un año muy apetecible, ¿verdad? Pues esperen a terminar 2012 durmiendo entre cartones, y echarán de menos ser siervos de la gleba en la época de las Cruzadas, o algo
2011 fue el Año del Conejo en el calendario chino, y en España lo conmemoramos presentando varias especies de nuevas de conejo, increíblemente resistentes a la mixomatosis sin recurrir a la ingeniería genética, sino a inyecciones de silicona e ingesta diaria de zumo de falo; como contrapartida, vienen con unos pequeños efectos secundarios, como la ausencia de cerebro, lo que les lleva a habitar en Telecinco en lugar de en sus habituales granjas.
Pero, siendo éste un avance científico de incuestionable trascendencia, no ha logrado entrar en el Top 11 de los hechos más destacables del año. Hélos aquí:
1.- Revoluciones árabes: a los moros se les va la pinza y empiezan a tirar abajo los gobiernos dictatoriales que les han controlado durante las últimas décadas, para colocar en su lugar gobiernos democráticos que los controlen en las futuras. Todo ello con el visto bueno de la Comunidad Internacional, porque si no...
2.- Si no, les pasará como en Libia, donde Gadaffi volvió a digievolucionar: Muamar el Gadaffi, el coronel pokemon, se convierte de nuevo en enemigo de la democracia, los niños, la libertad y los arcoiris, tras pasar la última década fotografiándose amistosamente con los mismos líderes mundiales que ahora han propiciado su caída.
3.- Una de jueces: un magistrado absuelve a un caballero al considerar que, cuando llamaba "zorra" a su esposa, lo hacía empleando esta palabra en su acepción de astuta. Desde Bilis mostramos nuestro total apoyo al juez, y aprovechamos para catalogarle como saco de mierda, alabando de este modo sus cualidades como fermento creador de vida futura.
4.- Indignados: grupúsculos de drogadictos, alentados por ETA y dirigidos por el Soviet Supremo, la Pasionaria, Fidel Castro y Rubalcaba, se atrincheran ilegalmente en la Puerta del Sol de Madrid a partir del día 15 de mayo, pidiendo marihuana en los colegios, el aborto obligatorio, la quema de conventos, y la reposición continua de películas de Pajares y Esteso. Columnas blindadas de piojosos ocupan TVE, y la democracia tan sólo es capaz de sobrevivir en un universo paralelo llamado Intereconomía.
5.- Visita papal: como respuesta a las infames concentraciones de amorales toxicómanos, que llenaron de jeringuillas las plazas españolas durante el mes de mayo, la juventud cristiana, más conocida como los papaflautas por su incansable afición de tocarle al Sumo Pontífice hermosas canciones, invade el corazón de España, demostrando que, tras ganarles el Mundial, la Guardiana de la Fe Católica está preparada para someter de nuevo a los herejes de los Países Bajos en cuanto tengamos un Duque de Alba sin peluca de Harpo Marx.
6.- Copa del Rey: de manera increíble, a pesar de Unicef, de que el segundo entrenador del rival es Satanás, y de que tan sólo cuentan con un presupuesto de cien mil millones de pesetas, el Real Madrid consigue sobreponerse a la conspiración judeomasónica de Angelmaría Villar y a sesenta minutos de orina en la cara, y se alza con el trofeo del Rey de los españolitos. Y todo para que Sergio Ramos demuestre que su densidad neuronal es similar a la de bocatas de jamón serrano en Burundi, y se deje caer el trofeo desde el autobús.
7.- Iñaki Urdangarin se limpia el culo con el séptimo mandamiento. Con la Genralitat Valenciana en la ruina y sin posibilidades de hacer más negocios con el Instituto Noos, el yerno guapo no puede resistir a su incontenible enfermedad de meter la mano en bolsillo ajeno -ríanse, pero algo así alegarán, y saldrá de rositas-, y le da un palo a una vieja. "Abuela, dame un euro pa coger el autobús a Calahorra", cuentan que espetó el Duque a una septuagenaria en plena Avenida de Pensilvania. Porque, de momento, el ladrón sigue tranquilito a diez mil kilómetros de este agujero negro rebosante de mierda que tenemos por país, mientras España (o sea, tú) le sigue pagando los escoltas.
8.- Día histórico para el País Vasco: el 20 de octubre fue un día de felicidad que se recordará durante generaciones en Euskal Herria. Tras mucho tiempo intentándolo, por fin el Athletic marcó dos goles de penalti en un partido de UEFA frente al Salzburgo, lo que allanó su camino hacia la siguiente fase. ¿Y ETA? No, ésos no metieron ningún penalty.
9.- Después de haber gastado sus escasos fondos en pagar la pensión de viudedad a varios hijos de puta que anteriormente habían asesinado a sus esposas, el Gobierno, que no tiene dinero ni para pipas, es incapaz de enviar barcos científicos a estudiar la erupción en El Hierro, por lo que debe gastas millonadas en evacuar y desevacuar a la población, gastándose el dinero que pensaba dar como subvención a alguien que secuestrara a sus hijos, o degollara a sus padres.
10.- Elecciones: triunfo aplastante del Partido Popular en os comicios del 20 de noviembre, lo que provocó que, desde el lunes 21, una fina lluvia de billetes de cincuenta euros cayera sobre nuestra amada patria cada amanecer. Lástima que la precipitación este incomprensiblemente concentrada en lugares como Moncloa, Zarzuela, el Congreso de los Diputados o el chamizo de los de Amaiur.
11.- Conflicto sanitario riojano-alavés: décadas de fragmentación entre las reglas del mus a un lado y otro del Ebro tenían que explotar por alguna parte. Jugar a cuatro u ocho reyes es la base de un conflicto tan enconado que, según los expertos, puede acabar en masacre en el Oyonesa B-Yagüe menos pensado. Aprovechando la coyuntura, el alcalde de Oyón se marcó una dieta Dukan por la cara, y Perro Sánz pasó por unos días de cacique local a maloso intergaláctico.
No parece un año muy apetecible, ¿verdad? Pues esperen a terminar 2012 durmiendo entre cartones, y echarán de menos ser siervos de la gleba en la época de las Cruzadas, o algo
jueves, 22 de diciembre de 2011
Mariano&Friends II: los agraciados
Y no faciales, precisamente.
El personal se vuelve loco con los mañicos (¿son maños en todo Aragón, o sólo en Zaragoza?) de Grañén, pero pocos reparan en que a quienes verdaderamente tocó el Gordo fue a los agraciados de ayer, y no a los de hoy.
Trece fascistoides que ocuparán las trece carteras ministeriales del Gobierno que sacará a España de la ruina, o nos matará de hambre en el intento. Conozca a sus nuevos héroes a través de Bilis, el único blog en el que una entrada para criticar a un Gobierno de derechas puede ser aprovechada para pedir la abolición retroactiva de la Ley Sálica, y el consiguiente ascenso de Elena de Borbón al número uno de los herederos borbónicos. ¡Y a tomar por culo también el divorcio! ¡Marichalar Rey consorte ya!
Bueno, y ahora arranquémonos la jeringuilla de debajo de la uña, que esto está pegando demasiado fuerte, y vayamos con nuestos amigos los minifranquistas, que vienen con mucha risa. Por ejemplo, más de la mitad son abogados, hay una médica en Fomento y un sociólogo en Sanidad. Porque la lógica es para los alemanes y sus cabezas cuadradas. Aquí somos más de humor, de que el de Hacienda se llame Guindos y la de Sanidad Mato.
Con todos ustedes, el Rajoy Team:
Vicepresidenta, ministra de Presidencia, portavoz del Gobierno y mito erótico nacional: Soraya Sáenz de Santamaría. Con Cospedal acariciando al gato, y Espe centrada en su tuiter, Sorayita encarna la maldad femenina, siempre tan presente en el PP; más aún ahora que tendrán que compensar con satanismo la insulsa charleta opusiana de Ana Botella, nueva alcaldesa de Mandril.
Asuntos exteriores: Pedro Margallo. Sangre nueva para nuestra diplomacia. Sesenta y seis años y procedente de la UCD. Se espera que su primira entrevista sea con Ángela Merkel, a bordo de un tren, y en Hendaya.
Justicia: Alberto Ruiz Gallardón. Tras su éxito en la consecución de los Juegos Olímpicos, su principal función seguirá teniendo relación con el deporte: deberá distinguir a primera vista quién es el ex jugador de balonmano a quien podemos enchironar por pertenencia a ETA del otro al que debemos mantener calentito en el exilio de Washington.
Hacienda: Somos todos, pero ahora manda en ella Luis de Guindos. ¿No han encontrado ningún parado apellidado Vago para meterlo en Trabajo? Antes era consejero de Lehman Brothers en España así que, para agradecerle lo que liaron desde fuera, ahora le metemos dentro, que viene el frío.
Empleo: Fátima Báñez. No se apellida Vago, pero... ¿lo del nombre de su ministerio es cachondeo, o realmente lo hacen para trabajar menos, quitándose a cinco millones de parados de encima? Que se ocupe de ellos el ministerio de Muertos de Hambre.
Defensa: Pedro Morenés. Dicen por ahí que era directivo de una empresa que vendía misiles al Ejército. Seguro que estas afirmaciones provienen de los mismos perroflautas que criticaban al señor De Guindos por su anterior empleo.
Sanidad: Ana Mato. Los pronósticos daban favorito a Pedro Sánz, por su diplomática solución al conflicto sanitario riojano-alavés, también conocido como La Dieta del alcalde de Oyón, pero al final ha pesado más la boca de chancla ya conocida de la señorita Mato que el previsible huracán léxico del cacique riojano.
Alimentación: Arias Cañete. Al fin un poco de cordura. Qué mejor que un gordo apestoso para decirnos qué debemos comer.
Cultura y deportes: José Ignacio Wert. Pareceque, tras Lisavetzky, éste es un ministerio reservado para tipos con nombres extranjeros. Puestos a nacionalizar, que empadronen a Usaín Bolt en Cidamón para forrarnos de medallas en Londres, y metan de ministro a Ochaíta; que también es de derechas y hooligan del Madrid.
Hay otros tres, pero visto uno, vistos todos; además, una vez leídos sus currículums se advierte también que, aparte de los que han trabajado robando al prójimo, o vendiendo material con que directamente matarlo, tanto los tres que faltan (el canso de Montoro, un tal Fernández Díaz y Ana Pastor, a la que en la tómbola ministerial esta vez le ha tocado Fomento, lo más adecuado para una médica, como si no habría ingenieros) como los ya citados llevan décadas -prácticamente toda su vida profesional- dedicándose en exclusiva a pasar de un puesto en la Administración a otro. Trepando y trepando, sin importar dónde ir, con tal de que esté más arriba.
Estos son nuestros nuevos amos, o al menos los que quedan en el lado visible de las correas de aquéllos. Con este pasado esta claro que no van a sacar al país con menos futuro de Europa de la mayor crisis económica de los últimos ochenta años, pero eso sí, tú diles que hay una pensión vitalicia en la roca más alta del Everest, y dejarán a Juanito Oyarzábal a la altura del barro. Estos jetas se escalan el Himalaya con traje y corbata, si hace falta.
Trepa, mama, y que viva España.
El personal se vuelve loco con los mañicos (¿son maños en todo Aragón, o sólo en Zaragoza?) de Grañén, pero pocos reparan en que a quienes verdaderamente tocó el Gordo fue a los agraciados de ayer, y no a los de hoy.
Trece fascistoides que ocuparán las trece carteras ministeriales del Gobierno que sacará a España de la ruina, o nos matará de hambre en el intento. Conozca a sus nuevos héroes a través de Bilis, el único blog en el que una entrada para criticar a un Gobierno de derechas puede ser aprovechada para pedir la abolición retroactiva de la Ley Sálica, y el consiguiente ascenso de Elena de Borbón al número uno de los herederos borbónicos. ¡Y a tomar por culo también el divorcio! ¡Marichalar Rey consorte ya!
Bueno, y ahora arranquémonos la jeringuilla de debajo de la uña, que esto está pegando demasiado fuerte, y vayamos con nuestos amigos los minifranquistas, que vienen con mucha risa. Por ejemplo, más de la mitad son abogados, hay una médica en Fomento y un sociólogo en Sanidad. Porque la lógica es para los alemanes y sus cabezas cuadradas. Aquí somos más de humor, de que el de Hacienda se llame Guindos y la de Sanidad Mato.
Con todos ustedes, el Rajoy Team:
Vicepresidenta, ministra de Presidencia, portavoz del Gobierno y mito erótico nacional: Soraya Sáenz de Santamaría. Con Cospedal acariciando al gato, y Espe centrada en su tuiter, Sorayita encarna la maldad femenina, siempre tan presente en el PP; más aún ahora que tendrán que compensar con satanismo la insulsa charleta opusiana de Ana Botella, nueva alcaldesa de Mandril.
Asuntos exteriores: Pedro Margallo. Sangre nueva para nuestra diplomacia. Sesenta y seis años y procedente de la UCD. Se espera que su primira entrevista sea con Ángela Merkel, a bordo de un tren, y en Hendaya.
Justicia: Alberto Ruiz Gallardón. Tras su éxito en la consecución de los Juegos Olímpicos, su principal función seguirá teniendo relación con el deporte: deberá distinguir a primera vista quién es el ex jugador de balonmano a quien podemos enchironar por pertenencia a ETA del otro al que debemos mantener calentito en el exilio de Washington.
Hacienda: Somos todos, pero ahora manda en ella Luis de Guindos. ¿No han encontrado ningún parado apellidado Vago para meterlo en Trabajo? Antes era consejero de Lehman Brothers en España así que, para agradecerle lo que liaron desde fuera, ahora le metemos dentro, que viene el frío.
Empleo: Fátima Báñez. No se apellida Vago, pero... ¿lo del nombre de su ministerio es cachondeo, o realmente lo hacen para trabajar menos, quitándose a cinco millones de parados de encima? Que se ocupe de ellos el ministerio de Muertos de Hambre.
Defensa: Pedro Morenés. Dicen por ahí que era directivo de una empresa que vendía misiles al Ejército. Seguro que estas afirmaciones provienen de los mismos perroflautas que criticaban al señor De Guindos por su anterior empleo.
Sanidad: Ana Mato. Los pronósticos daban favorito a Pedro Sánz, por su diplomática solución al conflicto sanitario riojano-alavés, también conocido como La Dieta del alcalde de Oyón, pero al final ha pesado más la boca de chancla ya conocida de la señorita Mato que el previsible huracán léxico del cacique riojano.
Alimentación: Arias Cañete. Al fin un poco de cordura. Qué mejor que un gordo apestoso para decirnos qué debemos comer.
Cultura y deportes: José Ignacio Wert. Pareceque, tras Lisavetzky, éste es un ministerio reservado para tipos con nombres extranjeros. Puestos a nacionalizar, que empadronen a Usaín Bolt en Cidamón para forrarnos de medallas en Londres, y metan de ministro a Ochaíta; que también es de derechas y hooligan del Madrid.
Hay otros tres, pero visto uno, vistos todos; además, una vez leídos sus currículums se advierte también que, aparte de los que han trabajado robando al prójimo, o vendiendo material con que directamente matarlo, tanto los tres que faltan (el canso de Montoro, un tal Fernández Díaz y Ana Pastor, a la que en la tómbola ministerial esta vez le ha tocado Fomento, lo más adecuado para una médica, como si no habría ingenieros) como los ya citados llevan décadas -prácticamente toda su vida profesional- dedicándose en exclusiva a pasar de un puesto en la Administración a otro. Trepando y trepando, sin importar dónde ir, con tal de que esté más arriba.
Estos son nuestros nuevos amos, o al menos los que quedan en el lado visible de las correas de aquéllos. Con este pasado esta claro que no van a sacar al país con menos futuro de Europa de la mayor crisis económica de los últimos ochenta años, pero eso sí, tú diles que hay una pensión vitalicia en la roca más alta del Everest, y dejarán a Juanito Oyarzábal a la altura del barro. Estos jetas se escalan el Himalaya con traje y corbata, si hace falta.
Trepa, mama, y que viva España.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Mariano&Friends I: tu cara me suena
Ya conocemos a los componentes del primer Gobierno de Mariano Jarrai, digo Rajoy -no se acostumbra uno a la vida sin los tipos de la capucha, y el inconsciente asocia con los que te mataban de un tiro en la nuca a los que vienen dispuestos a matarnos de hambre-.
Son trece, como Cristo y sus apóstoles; lo cual es un mensaje muy claro. Rajoy es Dios y para vosotros, pobres españolitos, la próxima puede ser la última cena. Y después, ¡bienvenidos al maravilloso mundo de la mendicidad!
Resulta curioso comprobar cómo, a pesar de que las circunstancias actuales son radicalmente diferentes a las existentes cuando el PP abandonó el poder, los nombres son extrañamente familiares para el gran público.
Ello se debe a que muchos repiten; y de entre los que no lo hacen, la gran mayoría han estado metidos en política, indigestándonos la cena con sus memeces en cada telediario, desde hace mucho tiempo. Son, por tanto, cómplices y culpables de la actual situación del país*, pero ahí los tenemos, asomando su pétrea cara
(*) Sí, ya sé que hasta ahora han pasado los últimos ocho años en la oposición. ¿Y? Créanme, tan culpables son los unos como los otros, pues todos forman parte del mismo conglomerado de mierdecillas dedicados a hacer nada, primero con una mano y luego con la otra, gracias a los cuales España tiene unos niveles de desarrollo que los ven allende los Pirineos y se mean encima. Así que, si es usted de los que cree que la frase que antecede al asterisco es un error, porque los políticos, y no los banqueros, son los que realmente dirigen esta mierda llamada España, haga el favor de salir de mi blog.
A lo que íbamos, que ya tenemos nuevo Gabinete. Lo mejorcito de cada casa. Salimos casi a un licenciado en Derecho por ministerio. ¿Para qué poner un ingeniero en Obras Públicas, o un médico en Sanidad? ¿Para que, ignorantes de los vericuetos legales, se les vaya demasiado la mano a la caja y les acaben pillando? No, hombre, no.
Mariano & Friends: sensacional conjunto de fascistas que ya demostraron, hace una década, que lo mejor que sabían hacer en una época de bonanza económica era promocionar la inversión inmobiliaria. ¡Eso es! ¡Construid, construid, malditos! ¡Hasta en los lechos de los ríos! ¡Mwahahahahahaha!
Sólo falta el Tito Aznar metiéndonos en una guerra, sacar al Logroñés de la tumba para ponerlo en Primera, y estaremos de nuevo en 1996. Quién sabe, visto lo visto, puede que sea mejor de lo que teníamos hasta ahora, porque los derroteros que llevábamos con Zapatero y sus chirigoteros nos llevaban derechitos a 1312; feudalismo puro al servicio del Marqués de Santander, o el Duque de BBVA. Aunque eso también es posible que lo recuperen los amigos de la gaviota.
Puede que luego se demuestre que algunas de estas primeras impresiones a vuelapluma eran producto de la calenturienta imaginación de algún perroflauta, pero qué le vamos a hacer.
En fin, que menuda panda. En la próxima entrega, Bilis les comentará cuatro cosillas de unos tipos a los que hoy ya les ha tocado la lotería, y luego, si quieren información veraz, contrastada y objetiva, van ustedes y leen la prensa. (Jajaja, ¿lo pillan?)
Por cierto, que entre los componentes de esa Última Cena pepera que va a ser cada Consejo de Ministros no está María Dolores de Cospedal. Y es que ella, como el malo del inspector Gadget, es demasiado pérfida para dejarse ver, y prefiere recostarse en su sillón de cuero, acariciando un puto gato de espaldas a la cámara, mientras suena su tenebrosa risa y deja que sean sus secuaces los que nos privaticen hasta las ganas de cagar.
Son trece, como Cristo y sus apóstoles; lo cual es un mensaje muy claro. Rajoy es Dios y para vosotros, pobres españolitos, la próxima puede ser la última cena. Y después, ¡bienvenidos al maravilloso mundo de la mendicidad!
Resulta curioso comprobar cómo, a pesar de que las circunstancias actuales son radicalmente diferentes a las existentes cuando el PP abandonó el poder, los nombres son extrañamente familiares para el gran público.
Ello se debe a que muchos repiten; y de entre los que no lo hacen, la gran mayoría han estado metidos en política, indigestándonos la cena con sus memeces en cada telediario, desde hace mucho tiempo. Son, por tanto, cómplices y culpables de la actual situación del país*, pero ahí los tenemos, asomando su pétrea cara
(*) Sí, ya sé que hasta ahora han pasado los últimos ocho años en la oposición. ¿Y? Créanme, tan culpables son los unos como los otros, pues todos forman parte del mismo conglomerado de mierdecillas dedicados a hacer nada, primero con una mano y luego con la otra, gracias a los cuales España tiene unos niveles de desarrollo que los ven allende los Pirineos y se mean encima. Así que, si es usted de los que cree que la frase que antecede al asterisco es un error, porque los políticos, y no los banqueros, son los que realmente dirigen esta mierda llamada España, haga el favor de salir de mi blog.
A lo que íbamos, que ya tenemos nuevo Gabinete. Lo mejorcito de cada casa. Salimos casi a un licenciado en Derecho por ministerio. ¿Para qué poner un ingeniero en Obras Públicas, o un médico en Sanidad? ¿Para que, ignorantes de los vericuetos legales, se les vaya demasiado la mano a la caja y les acaben pillando? No, hombre, no.
Mariano & Friends: sensacional conjunto de fascistas que ya demostraron, hace una década, que lo mejor que sabían hacer en una época de bonanza económica era promocionar la inversión inmobiliaria. ¡Eso es! ¡Construid, construid, malditos! ¡Hasta en los lechos de los ríos! ¡Mwahahahahahaha!
Sólo falta el Tito Aznar metiéndonos en una guerra, sacar al Logroñés de la tumba para ponerlo en Primera, y estaremos de nuevo en 1996. Quién sabe, visto lo visto, puede que sea mejor de lo que teníamos hasta ahora, porque los derroteros que llevábamos con Zapatero y sus chirigoteros nos llevaban derechitos a 1312; feudalismo puro al servicio del Marqués de Santander, o el Duque de BBVA. Aunque eso también es posible que lo recuperen los amigos de la gaviota.
Puede que luego se demuestre que algunas de estas primeras impresiones a vuelapluma eran producto de la calenturienta imaginación de algún perroflauta, pero qué le vamos a hacer.
En fin, que menuda panda. En la próxima entrega, Bilis les comentará cuatro cosillas de unos tipos a los que hoy ya les ha tocado la lotería, y luego, si quieren información veraz, contrastada y objetiva, van ustedes y leen la prensa. (Jajaja, ¿lo pillan?)
Por cierto, que entre los componentes de esa Última Cena pepera que va a ser cada Consejo de Ministros no está María Dolores de Cospedal. Y es que ella, como el malo del inspector Gadget, es demasiado pérfida para dejarse ver, y prefiere recostarse en su sillón de cuero, acariciando un puto gato de espaldas a la cámara, mientras suena su tenebrosa risa y deja que sean sus secuaces los que nos privaticen hasta las ganas de cagar.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Otro yerno rana
Cientos de años de matrimonios entre primos, deteriorando la genética hasta límites insospechados, y resulta que ése era el camino correcto.
Décadas controlando a la prensa para que no airee que eres un borracho y un putero; que tu mujer griega se alcoholiza porque no soporta llevar cuarenta años en un país y ser incapaz de aprender su idioma; décadas tapando tu propia gañanería, tus negocios ilícitos, tus extrañas diversiones matando osos borrachos en Rusia... Décadas de discreción viciosa para que, de buenas a primeras, se abra el corral a tres advenedizos y echen abajo todo el tinglado.
Visto lo visto, resultaría preferible que los vástagos de nuestra nunca suficientemente amada monarquía se hubieran casado entre sí, al estilo Targaryen, que mezclar su sangre con el populacho.
Primero encontraron a un tipo de la baja nobleza, de esos que en los países normales y civilizados ya no quedan porque los abuelos de sus abuelos se pusieron a trabajar hace dos siglos, cuando la masa enfurecida le cortó el cuello a la condesita de al lado.
Un tipo raro, feo, que no iba a deslumbrar a nadie, y sobre el que nadie pondría demasiada atención; perfecto para entregarle a la primogénita. El podólogo, le llamaban allá por los gloriosos noventa, porque le había quitado en callo al Rey.
Después, cuando salió a la luz que le gustaba la cocaína más que combinar los colores con el mismo estilo que la carta de ajuste, en Zarzuela aparecieron los primeros nubarrones de sospecha.
-A ver si teníamos que haber casado a los niños con algún primo, como el anormal ése que reclama el trono de Francia... -farfulló DJC entre trago y trago de coñac-.
-Mi no hablar tu idioma -respondió nuestra emigrante del Este más popular-.
-Llevas razón, Sofi. El otro es un tiarrón deportista. No hay de qué preocuparse.
Pero sí había de qué preocuparse. Los temores crecieron cuando Juancar fue consciente de que su prole desconocía la existencia de los condones. Por el bien de las estrellas de la farándula de los ochenta y los noventa, él siempre fue más de correrse fuera, así que el temor se adueñó de su borbónica efigie cuando comprendió cómo la iban a preparar sus miles de nuevos retoños en el momento en que descubriesen el güisqui con cocacola. Ni siquiera hizo falta esperar tanto.
Con los niños aún incapacitados para ponerse hasta el ojo o disfrazarse de nazis, como sus primos Windsor, el yerno molón, al que no le pegan hemiplejias cuando coquetea con Colombia, ha hecho saltar por los aires en unos días todo el edificio juancarlista.
No contento con ser millonario por la jeta, valiéndose del derecho arcaico de su señora a ser mantenida por gilipollas como tú (o yo), al primo Iñaki le dio por meter el cazo por todas partes, a ver qué caía.
Pero el chollo puede estar cerca de acabarse para este otro ex 7 de España. La cosa no está para tonterías, y en la Casa Real ya le han dado la patada. No sea que a algún juez se le olvide la corriente imperante en estos últimos treinta y pico años, y hurgue en la vida de los borboncitos por detrás de las cámaras.
Cuando la profecía avisó de que los vascos acabarían con la Monarquía española, todo el mundo pensó en los de la capucha y el sozialismo, pero nadie puso sus ojos en el del deporte y la contabilidad creativa. Y si por su culpa la infantita menos fea acabara en los juzgados, Urmangarín habría hecho más por el fin de los borbones en dos semanitas que ETA en cincuenta años.
Pero esto es España, atada y bien atada, y sabemos que nada de eso sucederá. En su lugar, el chico alto, guapo y formal pasará a engrosar las listas aquellos a los que en su día la prensa lamió el escroto con la misma voracidad que ahora les atiza. Y este ni siquiera da para disfrazarse de Inspector Gadget.
Pobre Juan Carlos, que las puertas se le abren solas y le salen los yernos rana. Si hubiera sabido la que se le avecinaba, a buen seguro que habría preferido dejarle el marrón a su padre, en lugar de usurpar su puesto en el trono y convertirse en el heredero designado a dedo por un asesino fascista.
Cuando Rajoy saque las tijeras para salvar España -y hundir a los españoles-, quizás haya quien se pregunte por qué los recortes no pasan cerca de la familia del tipo de las gafas de sol. Por suerte para Juancar, él es viejuno y de salud no muy boyante, y probablemente sean otros los que salgan en las monedas (su hijo el que apenas sabe leer de perfil en la cara, y su nuera de frente en el canto) el día en que disfrutemos del mismo nivel de vida de Etiopía, mientras una veintena de froilanes caraduras nos obliga, con doscientos años de retraso, a engrasar las guillotinas.
Décadas controlando a la prensa para que no airee que eres un borracho y un putero; que tu mujer griega se alcoholiza porque no soporta llevar cuarenta años en un país y ser incapaz de aprender su idioma; décadas tapando tu propia gañanería, tus negocios ilícitos, tus extrañas diversiones matando osos borrachos en Rusia... Décadas de discreción viciosa para que, de buenas a primeras, se abra el corral a tres advenedizos y echen abajo todo el tinglado.
Visto lo visto, resultaría preferible que los vástagos de nuestra nunca suficientemente amada monarquía se hubieran casado entre sí, al estilo Targaryen, que mezclar su sangre con el populacho.
Primero encontraron a un tipo de la baja nobleza, de esos que en los países normales y civilizados ya no quedan porque los abuelos de sus abuelos se pusieron a trabajar hace dos siglos, cuando la masa enfurecida le cortó el cuello a la condesita de al lado.
Un tipo raro, feo, que no iba a deslumbrar a nadie, y sobre el que nadie pondría demasiada atención; perfecto para entregarle a la primogénita. El podólogo, le llamaban allá por los gloriosos noventa, porque le había quitado en callo al Rey.
Después, cuando salió a la luz que le gustaba la cocaína más que combinar los colores con el mismo estilo que la carta de ajuste, en Zarzuela aparecieron los primeros nubarrones de sospecha.
-A ver si teníamos que haber casado a los niños con algún primo, como el anormal ése que reclama el trono de Francia... -farfulló DJC entre trago y trago de coñac-.
-Mi no hablar tu idioma -respondió nuestra emigrante del Este más popular-.
-Llevas razón, Sofi. El otro es un tiarrón deportista. No hay de qué preocuparse.
Pero sí había de qué preocuparse. Los temores crecieron cuando Juancar fue consciente de que su prole desconocía la existencia de los condones. Por el bien de las estrellas de la farándula de los ochenta y los noventa, él siempre fue más de correrse fuera, así que el temor se adueñó de su borbónica efigie cuando comprendió cómo la iban a preparar sus miles de nuevos retoños en el momento en que descubriesen el güisqui con cocacola. Ni siquiera hizo falta esperar tanto.
Con los niños aún incapacitados para ponerse hasta el ojo o disfrazarse de nazis, como sus primos Windsor, el yerno molón, al que no le pegan hemiplejias cuando coquetea con Colombia, ha hecho saltar por los aires en unos días todo el edificio juancarlista.
No contento con ser millonario por la jeta, valiéndose del derecho arcaico de su señora a ser mantenida por gilipollas como tú (o yo), al primo Iñaki le dio por meter el cazo por todas partes, a ver qué caía.
Pero el chollo puede estar cerca de acabarse para este otro ex 7 de España. La cosa no está para tonterías, y en la Casa Real ya le han dado la patada. No sea que a algún juez se le olvide la corriente imperante en estos últimos treinta y pico años, y hurgue en la vida de los borboncitos por detrás de las cámaras.
Cuando la profecía avisó de que los vascos acabarían con la Monarquía española, todo el mundo pensó en los de la capucha y el sozialismo, pero nadie puso sus ojos en el del deporte y la contabilidad creativa. Y si por su culpa la infantita menos fea acabara en los juzgados, Urmangarín habría hecho más por el fin de los borbones en dos semanitas que ETA en cincuenta años.
Pero esto es España, atada y bien atada, y sabemos que nada de eso sucederá. En su lugar, el chico alto, guapo y formal pasará a engrosar las listas aquellos a los que en su día la prensa lamió el escroto con la misma voracidad que ahora les atiza. Y este ni siquiera da para disfrazarse de Inspector Gadget.
Pobre Juan Carlos, que las puertas se le abren solas y le salen los yernos rana. Si hubiera sabido la que se le avecinaba, a buen seguro que habría preferido dejarle el marrón a su padre, en lugar de usurpar su puesto en el trono y convertirse en el heredero designado a dedo por un asesino fascista.
Cuando Rajoy saque las tijeras para salvar España -y hundir a los españoles-, quizás haya quien se pregunte por qué los recortes no pasan cerca de la familia del tipo de las gafas de sol. Por suerte para Juancar, él es viejuno y de salud no muy boyante, y probablemente sean otros los que salgan en las monedas (su hijo el que apenas sabe leer de perfil en la cara, y su nuera de frente en el canto) el día en que disfrutemos del mismo nivel de vida de Etiopía, mientras una veintena de froilanes caraduras nos obliga, con doscientos años de retraso, a engrasar las guillotinas.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Pobres, pero libres
En ocasiones encuentras a alguien que ha puesto, negro sobre blanco, tus pensamientos por escrito; obviamente, con mejor pluma que tú. En esta ocasión, encontré mis ideas perfectamente desarrolladas por un tipo llamado Rafael Torres en la contraportada de un diario gratuito. Así que tan sólo quedaba hacerlos míos adaptándolos al lenguaje Bilis. Ya saben, caca, culo, pedo, pis y esas cosas...
Y qué mejor día que esta jornada de reflexión, en la que está prohibido hablar de política, para reflexionar sobre nuestros políticos, esos sacos de mierda que hacen cualquier cosa menos, precisamente, política.
Mucho se quejaban ellos (hay que tener la cara de mármol) de que los indignados no aportaban soluciones desde sus tiendas de campaña. Ellos, en sus campañas convertidas en pura teletienda, no sólo son incapaces de hacer una miserable propuesta, sino que malgastan nuestro dinero en estúpidas sesiones de vacío autobombo.
Volviendo a la columnita del gratuito, resulta curioso -dice su autor- que ningún partido proponga escapar a la esclavitud de los mercados exteriores, a la completa suminsión a Alemania, Francia, el Banco Central Europeo, la Bolsa de Nueva York, Standard&Poors, Eurovisión, y su puta madre a cambio, simplemente, de rebajar nuestro pistón consumista.
No me atrevería a decir yo, como sí hacía el autor de la citada columna, que vayamos a convertirnos por ello en pobres, pues sería de una egolatría suprema, viendo como está el personal en Somalia, por poner un ejemplo. En todo caso, seríamos un poco menos ricos.
Pero claro, para ello -continúa acertadamente el señor Torres- haría falta retornar a la economía productiva, base de cualquier soberanía económica que se precie. Y eso, por aquí abajo, no se nos da muy bien. Preferimos vivir de la especulación pura y dura, hoy en las Bolsas, ayer (y probablemnte mañana) con el ladrillo.
Así pues, es cuanto menos llamativo el hecho de que esta idea no haya surgido entre ninguno de los múltiples candidatos. Que nadie haya tomado como espejo la dignidad popular islandesa, o la libertad griega, convenientemente cercenada por un golpe de estado vilmente orquestado y silenciado desde la Unión Europea.
¿Ninguno ha oído hablar de ello? Por supuesto que sí. El problema es otro, que están comprados. Que sus políticas están definidas, gane quien gane, de antemano. Y quien las dicta no es un político de la gaviota, ni uno de la rosa, o cualquiera que sea la mierda de logo que tengan Izquierda Hundida o los nacionalistas catalanes y vascos. No. Las políticas que nos van a gobernar en los próximos años vienen de mucho más arriba de donde pueden aspirar a llegar nuestros ineptos políticos.
Llegan, concretamente, de todo ese entramado económico que ha creado un mundo, el nuestro actual, en el que nos venden como crisis lo que va a ser (y es ya) realidad cotidiana, la desigualdad extrema entre los ricos y los pobres. Pobres atemorizados por las apocalípticas recomendaciones de las clases gobernantes, y engañados por estos sistemas democráticos que tan sólo sirven para legitimar, bajo la apariencia de la elección popular, la posición de los tipos encargados de desarrollar las políticas que, impuestas desde arriba, nos hunden poco a poco a todos y cada uno de nosotros.
Con este panorama, aún habrá muchos que mañana corran a entregar su voluntad a las urnas, corrompidos por ese Anillo Único (muy mío, escatología y referencias a Mordor, ya sólo falta decir algo de fútbol y no se notará el plagio de la entrada) que llamamos democracia.
Y, después, cuando amanezca el próximo lunes 21, ya con don Mariano como Presidente, muchos de ellos alzaran su vista a los cielos para contemplar, entre el pasmo y la incomprensión, que ni llueven puestos de trabajo, ni nubes de gaviotas ocultan el sol con una lluvia de euros. Va a ser que no.
Así pues, bien nos estaría emplear el domingo paseando al perro, cogiendo setas, yendo a misa, tomando el vermú, lacerando nuestros ojos en un partido de regional preferente, jugando con vuestros hijos, hablando con vuestros padres, haciendo el amor o echando la siesta.
Cualquier cosa mejor que correr a un colegio electoral para legitimar a esa gentuza, cualquier cosa mejor que participar en una nueva farsa. Cualquier cosa menos votar.
Y después, a sabiendas de que, gobierne quien gobierne, en este maldito país no tenemos la tradición ni la infraestructura suficiente como para querer ser unos avanzados centroeuropeos más, parémonos a pensar que ni falta nos hace.
Que se metan por el culo su constante e insostenible crecimiento económico, sus tasas, sus recortes para conseguir objetivos incomprensibles. No necesitamos nada de eso. Podemos vivir con mucho menos, siempre que nuestras aspiraciones sean realistas y que no hayamos adoptado el consumismo estúpido como norma de vida.
Si ese es el caso, sea quien sea el desgraciado ladrón que nos va a robar durante los cuatro próximos años, todos podremos continuar viviendo a nuestro ritmo, sin prisas ni imposiciones, siendo, sin duda, pobres pero libres.
Y qué mejor día que esta jornada de reflexión, en la que está prohibido hablar de política, para reflexionar sobre nuestros políticos, esos sacos de mierda que hacen cualquier cosa menos, precisamente, política.
Mucho se quejaban ellos (hay que tener la cara de mármol) de que los indignados no aportaban soluciones desde sus tiendas de campaña. Ellos, en sus campañas convertidas en pura teletienda, no sólo son incapaces de hacer una miserable propuesta, sino que malgastan nuestro dinero en estúpidas sesiones de vacío autobombo.
Volviendo a la columnita del gratuito, resulta curioso -dice su autor- que ningún partido proponga escapar a la esclavitud de los mercados exteriores, a la completa suminsión a Alemania, Francia, el Banco Central Europeo, la Bolsa de Nueva York, Standard&Poors, Eurovisión, y su puta madre a cambio, simplemente, de rebajar nuestro pistón consumista.
No me atrevería a decir yo, como sí hacía el autor de la citada columna, que vayamos a convertirnos por ello en pobres, pues sería de una egolatría suprema, viendo como está el personal en Somalia, por poner un ejemplo. En todo caso, seríamos un poco menos ricos.
Pero claro, para ello -continúa acertadamente el señor Torres- haría falta retornar a la economía productiva, base de cualquier soberanía económica que se precie. Y eso, por aquí abajo, no se nos da muy bien. Preferimos vivir de la especulación pura y dura, hoy en las Bolsas, ayer (y probablemnte mañana) con el ladrillo.
Así pues, es cuanto menos llamativo el hecho de que esta idea no haya surgido entre ninguno de los múltiples candidatos. Que nadie haya tomado como espejo la dignidad popular islandesa, o la libertad griega, convenientemente cercenada por un golpe de estado vilmente orquestado y silenciado desde la Unión Europea.
¿Ninguno ha oído hablar de ello? Por supuesto que sí. El problema es otro, que están comprados. Que sus políticas están definidas, gane quien gane, de antemano. Y quien las dicta no es un político de la gaviota, ni uno de la rosa, o cualquiera que sea la mierda de logo que tengan Izquierda Hundida o los nacionalistas catalanes y vascos. No. Las políticas que nos van a gobernar en los próximos años vienen de mucho más arriba de donde pueden aspirar a llegar nuestros ineptos políticos.
Llegan, concretamente, de todo ese entramado económico que ha creado un mundo, el nuestro actual, en el que nos venden como crisis lo que va a ser (y es ya) realidad cotidiana, la desigualdad extrema entre los ricos y los pobres. Pobres atemorizados por las apocalípticas recomendaciones de las clases gobernantes, y engañados por estos sistemas democráticos que tan sólo sirven para legitimar, bajo la apariencia de la elección popular, la posición de los tipos encargados de desarrollar las políticas que, impuestas desde arriba, nos hunden poco a poco a todos y cada uno de nosotros.
Con este panorama, aún habrá muchos que mañana corran a entregar su voluntad a las urnas, corrompidos por ese Anillo Único (muy mío, escatología y referencias a Mordor, ya sólo falta decir algo de fútbol y no se notará el plagio de la entrada) que llamamos democracia.
Y, después, cuando amanezca el próximo lunes 21, ya con don Mariano como Presidente, muchos de ellos alzaran su vista a los cielos para contemplar, entre el pasmo y la incomprensión, que ni llueven puestos de trabajo, ni nubes de gaviotas ocultan el sol con una lluvia de euros. Va a ser que no.
Así pues, bien nos estaría emplear el domingo paseando al perro, cogiendo setas, yendo a misa, tomando el vermú, lacerando nuestros ojos en un partido de regional preferente, jugando con vuestros hijos, hablando con vuestros padres, haciendo el amor o echando la siesta.
Cualquier cosa mejor que correr a un colegio electoral para legitimar a esa gentuza, cualquier cosa mejor que participar en una nueva farsa. Cualquier cosa menos votar.
Y después, a sabiendas de que, gobierne quien gobierne, en este maldito país no tenemos la tradición ni la infraestructura suficiente como para querer ser unos avanzados centroeuropeos más, parémonos a pensar que ni falta nos hace.
Que se metan por el culo su constante e insostenible crecimiento económico, sus tasas, sus recortes para conseguir objetivos incomprensibles. No necesitamos nada de eso. Podemos vivir con mucho menos, siempre que nuestras aspiraciones sean realistas y que no hayamos adoptado el consumismo estúpido como norma de vida.
Si ese es el caso, sea quien sea el desgraciado ladrón que nos va a robar durante los cuatro próximos años, todos podremos continuar viviendo a nuestro ritmo, sin prisas ni imposiciones, siendo, sin duda, pobres pero libres.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
A por ellos, oé
"El 20 N estamos convocados a unas elecciones algo precipitadas por la crisis económica. Todas las encuestas predicen que va a ser un paseo triunfal para Mariano Rajoy, salvo catástrofe de última hora. En las encuestas no hay ni una gatera ni una rendija alternativa. Una auténtica goleada, aclamada a coro con el ¡a por ellos oé!
Curiosamente no se da esa distancia en la valoración de los candidatos; todos suspenden las encuestas en cuanto a la confianza que nos merecen, por lo que cabe dedudir que lo que se avecina es más un derrumbe socialista que una victoria sonada de la derecha. El único estigma está en la magnitud del triunfo o en el tortazo del fracaso. De lo que no hay duda es que España será más azul que nunca, Rajoy será visto como el nuevo Mesías y los socialistas sufrirán su penitencia y su travesía por el desierto.
Pero pasarán las celebraciones, pasarán los cien días de cortesía, y vendrá la realidad con sus mazazos. Habrá despidos de funcionarios, recortes en educación, sandidad y protección social, reducción de líderes sindicales, cesiones indignas ante los empresarios, subida de impuestos para corregir el desajuste fiscal y un ñargo etcétera de tijeretazos. Puede sonar a apocalíptico, pero como dice el poema de Lope de Vega "Quien lo probó lo sabe". Ahí están algunas comunidades autónomas para dar testimonio.
Y cuando la presión sea insoportable para el ciudadano nos llamarán a la huelga, e iremos. Entonces se habrá cumplido el ciclo y la indignación cambiará de barrio y las encuestas de signo. Y es que la vida sigue igual.
No hay respuestas para los problemas, ni estatales ni comunitarias. De ahí viene el descrédito de la política que se va extendiendo como una mancha de aceite por todos los países europeos. En cada uno de lso sistemas políticos de los distintos países los gobernantes carecen de poder y, sin embargo, los ciudadanos les exigimos responsabilidad como si la tuvieran. Hay un desajuste, y un desajuste creciente, entre el poder político y el poder económico, que va erosionando la legitimidad democrática del primero, en la medida en que los ciudadanos lo ven impotente frente al segundo.
Los ciudadanos exigimos a los gobernantes pero quien manda de verdad son los mercados (bancos, especuladores, multinacionales...) o, por lo menos, los que toman las decisiones más importantes para las que los han elegido.
La impresión generalizada es que el Gobierno que salga de las urnas el 20 N carecerá de autonomía para tomar decisiones en los asuntos más decisivos y, en consecuencia, el ciudadano desconfía del valor de su voto. El rito esencial en democracia de formular una especie de contrato a los ciudadanos para que éstos otorguen la confianza a quien se lo oferta, va camino de convertirse en un rito vacío.
Así que no es de extrañar que el 20 N se asome al balcón triunfal de Génova el señor Rodrigo Rato con el pantalón ceñido a lo Freddie Mercury entonando el We are the champions".
Fin.
Un momento. ¿Qué pasa aquí? ¿Nada de insultos? ¿Nada de frases extremadamente largas? ¿Dónde están las absurdas analogías o las descripciones escatológicas? ¿De qué coño vamos, Bilis?
Pues vamos de que, como las comillas que encabezan y cierran el texto pregonan, los primeros ocho párrafos de la entrada de hoy no han salido de mis teclas. No es la primera vez, y no sería nada muy reseñable, predecible incluso, el recoger aquí un texto de otro tipo hablando de la nula capacidad de los políticos para gestionar las responsabilidades para las que presuntamente se les va a elegir el domingo (esto ya suena más a este blog). En ese aspecto, suena demasiado suave. El "va camino de convertirse en un rito vacío" bien podría ser sustituído por "hace tiempo que fue hurtado por las diabólicas hordas del capitalismo -retrete público con costra-", o algo así.
Pero la gracia, amiguitos, está en que las líneas anteriores, en las que se cita al clásico entre los clásicos, se habla explícitamente de la derecha o de la victoria de los azules -color de los nacionales en la Guerra Civil-, y que acaba con el ex presidente del Fondo Monetario Internacional y actual número uno del brazo armado de Bankia bailando al ritmo de un rockero homosexual muerto, las ha escrito el cura de mi pueblo.
Y, no contento con ello, las reparte dentro de la iglesia, en una cosa que, si tuviera estrellitas por alguna parte, algunos llamarían fanzine subversivo; pero que en la minusculidad rural de la Rioja Alta denominan Hoja Parroquial.
Para colmo, el fanzine informa sobre charlas en torno al tema "Esta sociedad necesita una nueva democracia", y acompaña el texto anteriormente aquí plasmado con una viñeta en la que una vieja, cachaba en mano, reza lo siguiente: "Virgencita, si me presento a las elecciones de párroco no es por orgullo o vanidad, sino porque este hombre nos tiene hasta el moño". ¿Guot?
Lo aburrido que eras cuando iba a misa de pequeño, que se dormían hasta los santos, y resulta que eres un perroflauta con sotana, vecino. Cómo se entere Rouco Varela, cura, te corta esos cojonazos que gastas.
Curiosamente no se da esa distancia en la valoración de los candidatos; todos suspenden las encuestas en cuanto a la confianza que nos merecen, por lo que cabe dedudir que lo que se avecina es más un derrumbe socialista que una victoria sonada de la derecha. El único estigma está en la magnitud del triunfo o en el tortazo del fracaso. De lo que no hay duda es que España será más azul que nunca, Rajoy será visto como el nuevo Mesías y los socialistas sufrirán su penitencia y su travesía por el desierto.
Pero pasarán las celebraciones, pasarán los cien días de cortesía, y vendrá la realidad con sus mazazos. Habrá despidos de funcionarios, recortes en educación, sandidad y protección social, reducción de líderes sindicales, cesiones indignas ante los empresarios, subida de impuestos para corregir el desajuste fiscal y un ñargo etcétera de tijeretazos. Puede sonar a apocalíptico, pero como dice el poema de Lope de Vega "Quien lo probó lo sabe". Ahí están algunas comunidades autónomas para dar testimonio.
Y cuando la presión sea insoportable para el ciudadano nos llamarán a la huelga, e iremos. Entonces se habrá cumplido el ciclo y la indignación cambiará de barrio y las encuestas de signo. Y es que la vida sigue igual.
No hay respuestas para los problemas, ni estatales ni comunitarias. De ahí viene el descrédito de la política que se va extendiendo como una mancha de aceite por todos los países europeos. En cada uno de lso sistemas políticos de los distintos países los gobernantes carecen de poder y, sin embargo, los ciudadanos les exigimos responsabilidad como si la tuvieran. Hay un desajuste, y un desajuste creciente, entre el poder político y el poder económico, que va erosionando la legitimidad democrática del primero, en la medida en que los ciudadanos lo ven impotente frente al segundo.
Los ciudadanos exigimos a los gobernantes pero quien manda de verdad son los mercados (bancos, especuladores, multinacionales...) o, por lo menos, los que toman las decisiones más importantes para las que los han elegido.
La impresión generalizada es que el Gobierno que salga de las urnas el 20 N carecerá de autonomía para tomar decisiones en los asuntos más decisivos y, en consecuencia, el ciudadano desconfía del valor de su voto. El rito esencial en democracia de formular una especie de contrato a los ciudadanos para que éstos otorguen la confianza a quien se lo oferta, va camino de convertirse en un rito vacío.
Así que no es de extrañar que el 20 N se asome al balcón triunfal de Génova el señor Rodrigo Rato con el pantalón ceñido a lo Freddie Mercury entonando el We are the champions".
Fin.
Un momento. ¿Qué pasa aquí? ¿Nada de insultos? ¿Nada de frases extremadamente largas? ¿Dónde están las absurdas analogías o las descripciones escatológicas? ¿De qué coño vamos, Bilis?
Pues vamos de que, como las comillas que encabezan y cierran el texto pregonan, los primeros ocho párrafos de la entrada de hoy no han salido de mis teclas. No es la primera vez, y no sería nada muy reseñable, predecible incluso, el recoger aquí un texto de otro tipo hablando de la nula capacidad de los políticos para gestionar las responsabilidades para las que presuntamente se les va a elegir el domingo (esto ya suena más a este blog). En ese aspecto, suena demasiado suave. El "va camino de convertirse en un rito vacío" bien podría ser sustituído por "hace tiempo que fue hurtado por las diabólicas hordas del capitalismo -retrete público con costra-", o algo así.
Pero la gracia, amiguitos, está en que las líneas anteriores, en las que se cita al clásico entre los clásicos, se habla explícitamente de la derecha o de la victoria de los azules -color de los nacionales en la Guerra Civil-, y que acaba con el ex presidente del Fondo Monetario Internacional y actual número uno del brazo armado de Bankia bailando al ritmo de un rockero homosexual muerto, las ha escrito el cura de mi pueblo.
Y, no contento con ello, las reparte dentro de la iglesia, en una cosa que, si tuviera estrellitas por alguna parte, algunos llamarían fanzine subversivo; pero que en la minusculidad rural de la Rioja Alta denominan Hoja Parroquial.
Para colmo, el fanzine informa sobre charlas en torno al tema "Esta sociedad necesita una nueva democracia", y acompaña el texto anteriormente aquí plasmado con una viñeta en la que una vieja, cachaba en mano, reza lo siguiente: "Virgencita, si me presento a las elecciones de párroco no es por orgullo o vanidad, sino porque este hombre nos tiene hasta el moño". ¿Guot?
Lo aburrido que eras cuando iba a misa de pequeño, que se dormían hasta los santos, y resulta que eres un perroflauta con sotana, vecino. Cómo se entere Rouco Varela, cura, te corta esos cojonazos que gastas.
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